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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Rusia: voluntad frente a realidad (primera entrega)

por | 18 Oct 2024 | Países / Áreas geográficas

Durante 12 entregas semanales, vamos a echar un vistazo a la historia de Rusia, a sus características y a sus posibilidades, dibujadas a grandes rasgos, pues no cabe otra cosa con la extensión que he predeterminado. En realidad, este es un ejercicio de Análisis Riesgo-País con especial hincapié en los aspectos históricos. Por decirlo de otra manera, se trata de un ejercicio de modelo cualitativo, sin aplicar en su totalidad el esquema al uso pero sujetándonos a las líneas esenciales de la ortodoxia. 

Espero sea de utilidad

  1. Introducción

Vamos a efectuar un breve repaso de la historia de Rusia, un Estado-Nación cuyas raíces se anclan en el Siglo IX y que ha seguido una trayectoria extraordinariamente convulsa. Después veremos sus condicionantes físicos y económicos. Terminaremos con la situación actual y las perspectivas que se abren ante ese país.

Sus orígenes fueron necesariamente defensivos ante los ataques de las hordas nómadas orientales, en un entorno de escasas defensas naturales. Una vez consolidada la nación, Rusia creció, sobre todo hacia las tierras semidespobladas del Este, hasta convertirse en el Estado más extenso del mundo[1]. Su papel en la historia universal – cuando constituía el núcleo principal de la URSS ‒ fue de primer orden, admitiendo parangón reciente sólo con China (por su antigüedad y peso actual) o los EE UU. De hecho, Rusia jugó un papel relevante entre las naciones de Europa mientras fue Rusia, pero la Revolución de octubre[2] proyectó al país, durante el período de 70 años que duró, al primer plano de la política, la economía y la sociedad, ahormando el devenir del mundo durante ese período.

La Rusia actual (2024) es heredera directa de la URSS. Su puesto ha vuelto a ser de segundo orden, pero sigue estando en la primera división de las naciones del mundo. Sin embargo, a juzgar por variables como la estratégica, la demográfica o la económica, no por mucho tiempo más.

Su economía es fundamentalmente un monocultivo[3] de hidrocarburos y otras materias primas. Su sociedad languidece y reduce sus efectivos rápida e incesantemente[4]. Su ciencia, lengua y literatura no ocupan el lugar de privilegio que una vez ostentaron, aunque sigan siendo notables. Pero con todo, la historia de Rusia es apasionante.

Rusia está a la vez en Asia[5] y en Europa[6], pero no es ni Asia ni Europa. Atesora elementos culturales de ambas a la vez y mantiene características propias. Su tremendo potencial se deriva tanto de las riquezas del subsuelo como de la calidad de su capital humano. No obstante, Rusia no termina de encontrar el camino para su quinta occidentalización[7], que podría ser la definitiva. Con ese fin, es preciso realizar los cambios requeridos para establecer las bases de un desarrollo armónico de la economía y las instituciones de un país que necesita una larga y estable pasada por la democracia y las libertades civiles que ha conocido sólo en dos ocasiones: los seis meses que transcurrieron entre la Revolución de febrero y la de octubre de 1917, por un lado, y el período de la presidencia de Boris Nikolaievich Yeltsin, que tuvo lugar entre 1991 y 2000. Salvo durante esos dos breves períodos, podemos decir que el individuo ha estado fuertemente subordinado al Estado, por completo dependiente de cuanto los líderes de cada época decidieran unilateralmente. Esa relación dialéctica se ha resuelto con una enorme ventaja para el segundo.

[1] Sus dimensiones son enormes: 17.075.200 km2.

[2] Octubre/noviembre de 1917, como luego veremos.

[3] Monocultivo: régimen originalmente aplicable a actividades agrarias orientadas a una especialización absoluta en la producción de determinada categoría de productos, por razones de economías de escala, clima, edafología u otra ventaja comparativa notable. El monocultivo aboca sistemáticamente a una mayor vulnerabilidad de la región o país que la utiliza (como la derivada del mildiu de la patata en Irlanda en 1845 o la obsesiva producción de caña de azúcar en la Cuba castrista). Por extensión, se aplica a las producciones mineras o industriales concentradas en una sola línea de productos, como es el caso de Rusia o de Arabia Saudita en los hidrocarburos líquidos o gaseosos.

[4] Este no es un fenómeno exclusivo de Rusia, ni mucho menos, pues afecta prácticamente a todos los países del mundo con excepción (aunque cada vez menos) de los países de África negra, pero en el caso de Rusia se remonta a los últimos años de la URSS y no se vislumbra cambio de tendencia, a pesar de los esfuerzos de los sucesivos gobiernos rusos en ese sentido.

[5] Recuérdese que su extremo oriental es la población de Uelen, en el estrecho de Bering, más al este que Corea y Japón y prácticamente a un tiro de piedra de Alaska, antaño propiedad del Estado ruso.

[6] Su punto más occidental es el enclave de Kaliningrado (Königsberg), ocupado y anexionado tras la Segunda Guerra Mundial (Acuerdo de Potsdam).

[7] Pronto hablaremos de las cuatro primeras.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.