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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

No sólo está Hungría

por | 6 Abr 2023 | Países / Áreas geográficas

En la anterior entrega hemos visto cómo la UE se imponía a Hungría con modos inapropiados para tratarse de un Estado miembro (EM) de la organización en la que los EEMM han delegado parte de su poder y soberanía. Asimismo, comprobamos que los argumentos utilizados para imponer su voluntad son discutibles.

Simultáneamente a la ejecución de este desempeño, Bruselas deja al margen de su radio de acción a otros EEMM con gobiernos más de la cuerda de la propia Comisión de la Unión Europea, países en los que la amenaza a la democracia de partidos y al imperio de la Ley (Rule of Law, esta vez sí) es real. Incluso hay países con comunistas en el seno de su propio gobierno que no han merecido atención critica por parte de Bruselas, por más que supongan un riesgo cierto para la democracia partidista al uso.

Sabemos que la UE, en todos sus organismos esenciales[1], tiene una clara predisposición a enfrentarse con Estados miembros poco proclives a aceptar los planteamientos ideológicos de Bruselas, que imponen su perspectiva de anulación de la soberanía de los Estados que motivó el Brexit y nada justifica.

Hungría está siendo perseguida por su pertenencia al Grupo de Visegrado, por su gobierno conservador y por sus valores tradicionales. Lo que ocurre es que Hungría es muy pequeña y no se puede defender, ni siquiera como se defendieron España e Italia en la crisis financiera de 2008, sentándose sobre su prima de riesgo y esperando un rescate que, de no haberse producido, hubiera hundido el Euro[2]. Hungría no suma sola. Pero Hungría no está sola. Veamos lo más reciente[3]. Y lo más reciente es la elección de Giorgia Meloni como primera ministra de Italia a partir del 13 de octubre de 2022. Meloni pertenece a una coalición conservadora y su propio partido, Fratelli D´Italia, está claramente orientado a la preservación de los valores de la Civilización Occidental frente a sus numerosos enemigos dentro y fuera de Italia, incluida la Unión Europea. Y es euroescéptico en el sentido de que se opone a las consecuencias del Tratado de Lisboa y a la asunción por parte de la Unión Europea de competencias que le son ajenas y nadie le ha conferido.

La reacción de la Comisión fue inmediata. Bruselas eludió su intermitente costumbre de felicitar al vencedor de una contienda electoral en una nación Estado Miembro de la UE[4]. No felicitó a Georgia Meloni por su claro triunfo electoral y se limitó a declarar su futura «cooperación constructiva con las nuevas autoridades italianas» (Eric Mamer, portavoz comunitario. Exactamente los mismos términos utilizados con Hungría tras dejarla sin los fondos comprometidos).

Bruselas ve la reacción del votante europeo a su comportamiento autoritario y dictatorial. No lo ve tanto en el Consejo y tampoco en el Parlamento, pero sí en la calle. Y de la calle migrará a los parlamentos nacionales. Y de los parlamentos nacionales, a los gobiernos. Como el de Meloni en Italia.

Recordemos el orden de importancia en la ponderación de los EEMM en la UE: Alemania, Francia, Italia. Luego, España. La Comisión no ha querido[5] ver en el resultado de los comicios italianos una reacción anticomunitaria de los votantes italianos[6].

Alemania está atravesando sus peores momentos desde 1945. Esta vez es también por los errores de sus gobernantes, pero referidos a la energía y a decisiones políticas lindantes con comportamientos tipificados. Los resultados electorales de 26 de septiembre de 2021[7]han castigado a la CDU de Merkel por su lamentable gestión de los últimos años, encumbrando a Los Verdes[8], que quedaron en tercer lugar, y permitiendo que el SPD, recuperado acaso por exclusión, alcanzara el primer lugar[9]. El gobierno de coalición resultante está plenamente en línea con la Comisión. El único actor político relevante que podría poner en cuestión el status quo es Allianz für Deutschland, que perdió dos posiciones para quedar quinto de orden. Así pues, Alemania está políticamente donde estaba, pero en una difícil situación.

Francia ha visto cómo Emmanuel Macron[10], en la segunda vuelta, obtuvo el 58,54% de los votos emitidos, frente a Marine Le Pen, a la que dejó lejos de sí. Es la segunda vez desde que se enfrentaron Valery Giscard D´Estaing y Francois Mitterand que dos candidatos repiten enfrentamiento. Y no habrá una tercera vez, porque Macron no puede volver a presentarse. En resumen, el resultado es que Alemania y Francia están en línea con la Comisión. O mejor, la Comisión está a lo que digan Francia y Alemania.

No obstante esto, esencial, las fuerzas que discrepan frontalmente de la Comisión crecen en número. En Suecia, el partido Demócratas de Suecia, encabezado por Jimmi Åkesson, fue la segunda entidad más votada en las elecciones del 11 de septiembre de 2022. Gobernará en coalición con otra formación de derechas. El tradicional planteamiento de Suecia de apertura ante la inmigración indiscriminada se ha acabado. Eso pone al gobierno sueco frente a frente con la permisividad y complicidad comunitaria.

En Portugal, la formación política Chega, tercera en el Parlamento desde enero de 2023, está en la misma línea que Fratelli d´Italia[11], sustenta los mismos valores que ésta y propugna similares políticas.

La Unión Europea nunca debió cruzar el Rubicón que supuso del Tratado de Lisboa. Lo hizo y, lejos de llevarle a la victoria como aquél hecho supuso a Julio César, ha conducido a los países miembros a la necesidad de negarse a sí mismos en beneficio de una burocracia acrecida. Y no todos lo van a hacer[12].

Cada EM está en la obligación de realizar en cada momento el análisis coste-beneficio de su permanencia en la UE. Valorará las cifras en su frialdad y rotundidad, sí, pero también el coste de soberanía que supone soportar un enfrentamiento permanente con una formación supranacional disolvente[13]. El Reino Unido ya lo hizo, asumiendo las pérdidas, que la UE también ha experimentado, pero calla[14]. Hasta que tiene (que no tenga: ya lo ha hecho) que elaborar los presupuestos.

[1] La Comisión, el Parlamento y el Consejo, aunque técnicamente estos últimos no son genuinamente comunitarios sino reflejo de candidatos presentados por partidos políticos en los EEMM y responsables del Poder Ejecutivo de los EEMM. Omitimos el Banco Central Europeo. El Comité Europeo de las Regiones es poco relevante.

[2] Recuérdese que Hungría no es miembro de la Eurozona.

[3] Perdón por la licencia. Lo más reciente antes del resultado de las elecciones en Finlandia ha sido la elección de Presidente en Chequia. El 28 de enero de 2023 ha sido elegido el general retirado Petr Pavel, ex presidente del Comité Militar de la OTAN. La participación electoral en la segunda vuelta fue del 70%, la más alta en una elección presidencial checa directa. Su rival en la segunda vuelta fue el ex primer ministro Andrej Babiš.

[4] Bruselas argumenta que nunca felicita a los vencedores en las elecciones nacionales. Es falso. Hace cinco años, el entonces presidente de la CE, Jean Claude Juncker (“otro vendrá que bueno te hará”), felicitó a Angela Merkel por su victoria en las elecciones alemanas. En 2019 ocurrió lo mismo con Pedro Sánchez. Ese mismo año, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, patentizó públicamente trasladó su enhorabuena a Antonio Costa. ¿”Dónde está escrito que debo querer a todos mis feligreses por igual”? (J.M.Setién)

[5] Pero Orbán sí lo ha hecho. Y el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, ha declarado que él y Giorgia Meloni quieren restaurar el bloque (el bloque) “volviendo a sus raíces ideológicas.” “Una Europa de patrias en lugar de un superestado; lo suscribiríamos. Polacos e italianos estamos hartos de los dictados de la burocracia europea y queremos democracia real.”

[6] “Ver en estas elecciones una especie de juicio sobre Europa me parece una simplificación extrema». Es el portavoz comunitario.

[7] Varios meses antes de la invasión rusa de Ucraina, que ha colocado a Alemania en la difícil posición antes mencionada.

[8] Que han perdido el favor de la población por sus descabelladas políticas energéticas, pero cuyos efectos no se verán hasta las próximas elecciones. Como acaba de pasar en Finlandia, por ejemplo.

[9] Los analistas ponen de relieve un dato curioso al menos: el SPD ganó con el porcentaje de votos más bajo para el partido más votado desde 1930. Ese año quedó segundo el NSDAP (partido nacional socialista) y tercero el KPD, partido comunista.

[10] En este caso, la persona opaca al partido, claramente.

[11] El partido de André Ventura, tercera fuerza política en el Parlamento luso desde enero de 2023, asegura que estos resultados demuestran que los votantes apoyan a los partidos que defienden «la soberanía de sus pueblos, sus tradiciones y los valores de sus civilizaciones».

[12] Cada vez más personas, organizaciones, partidos políticos y Estados miembros ven la necesidad de volver al enormemente exitoso Mercado Común Europeo, donde se cruzaban las curvas de todas las ventajas para los EEMM y la institución comunitaria.

[13] Los miembros de la Unión Monetaria lo tienen prácticamente imposible, salvo desaparición del Euro. Pero Bulgaria, Chequia, Dinamarca, Hungría, Polonia, Rumanía y Suecia tienen mayor libertad de elección.

[14] Asimilando la terrible derrota que ello supone para Europa como un todo.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.