- 
English
 - 
en
Spanish
 - 
es

JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

«Net Zero» nunca funcionará. Primera parte

por | 4 Nov 2024 | Cambio climático

(Este artículo se entregará en tres partes. Hecho esto, aparecerá una entrega completa, para facilitar su archivo. Gracias)

La materialización de la “transición energética” y su corolario, “Net Zero”, están en boca de todos. Se da por hecho que acontecerá como previsto, pero se habla de ambos fenómenos de manera tan vaga que muchos dan por sentado que podrían lograrse, vistas las opiniones de los líderes políticos y empresariales.

Pero no. Nunca habrá un sistema eléctrico con cero emisiones de dióxido de carbono (CO2) basado tan sólo en las energías eólica y solar[1]. Sus mentores lo llaman NETO porque saben que es imposible que deje de emitirse CO2 en el proceso y quieren hacer un balance entre las emisiones de CO2 que desean suprimir y las que no van a tener más remedio que mantener, pero ni siquiera con ese subterfugio van a conseguir su objetivo.

Para vender su moto, los defensores del mito del Net Zero aseguran que alcanzar sus objetivos en 2050 será fácil y barato, porque la energía será producida por el viento y el sol[2]. Gratis total, oiga.

Esto es falso. Nunca habrá un sistema eléctrico puramente eólico/solar[3], no importa cuántos Gigawatios de potencia instalen. ¿Y por qué?

Por razones estructurales internas al sistema y por dificultades irremontables en el intento de resolver los problemas que plantean. Empecemos por la primera.

Las energías eólica y solar adolecen de dos defectos que no pueden ser obviados: son intermitentes y no pueden ser respaldadas de manera económicamente aceptable. Empecemos por la intermitencia. Eso quiere decir que, cuando no sopla el viento (o sopla demasiado fuerte) y cuando cae la tarde[4], ambos generadores de energía dejan de suministrar a la red[5]. Pero la demanda permanece, así que hay que entregar electricidad para colmarla. Y ahí entran en juego las centrales de generación de energía de respaldo.

Así que, salvo almacenamiento de la energía producida cuando el viento soplaba y lucía el sol, tiene que haber un sistema alternativo. Un sistema que, en el límite, sea capaz de producir toda la energía necesaria, pues a saber si el anticiclón se queda a vivir entre nosotros durante más de una semana, o estamos en invierno en Alemania (por ejemplo) y la producción fotovoltaica es irrisoria.

Tiene que ser capaz de absorber TODA la demanda, pero lo normal es que funcione sólo como respaldo, utilizando sólo una pequeña parte de la capacidad instalada. Eso es brutalmente antieconómico, así que nadie va a invertir en su construcción por imposibilidad de recuperar la inversión. “Houston, tenemos un problema”.

Nadie asumirá los costes de crear un parque de plantas nucleares. O de embalses. O de hidrógeno. O de baterías de almacenaje para toda la red[6]. Nadie, puesto que, cuando el viento sople y el sol luzca, los reguladores darán paso a esa energía eléctrica “verde” y la producida por todos los demás parques estará ociosa, es decir, generando pérdidas. ¡Pérdidas! ¿A quién importan las pérdidas, ¿hein? A los Verdes y a los socialistas de todos los partidos, no.

Lo lógico, lo razonable, lo sensato y lo que los administradores del pasado harían sería prescindir de los sistemas intermitentes, que introducen el caos en la red. Pero ya no quedan apenas de esos en un mundo woke impulsado por la Organización de Naciones Unidas.

Pero las cosas son todavía peor en estos tiempos de canallas. Según se erigen aceleradamente grandes extensiones de generadores eólicos y solares, miembros de las partitocracias de los países de Occidente, circunstancialmente en el gobierno, cierran las centrales de carbón[7], nucleares[8] y de gas natural o equivalente. Y además, plantean[9] reemplazar éstas por generadores de hidrógeno[10] y acumuladores/baterías[11], que de momento son prácticamente inexistentes. También hablan de energías limpias que se descubrirán en un futuro. Tal cual, oigan. Así que, en segundo lugar, las energías alternativas e intermitentes son imposibles de respaldar.

Ya sabemos que no es posible operar sólo con energías renovables y que el respaldo está cada vez más comprometido. Dicho en otros términos, la oferta va a ser insuficiente. De hecho, ya lo es.

Vayamos ahora al lado de la demanda de energía eléctrica. Resulta que, por mor de los avances tecnológicos (caso de la Inteligencia Artificial (IA[12])), por un lado, y por el encanallamiento obtuso de los administradores de los Estados[13] en la imposición del Vehículo Eléctrico (VE), por otro lado), la demanda de energía eléctrica crecerá fuertemente. Luego veremos cuánto. A ello cabe añadir la exigencia de utilizar hidrógeno verde[14], con su enorme tirón de electricidad para obtenerlo[15], así como la de sustituir los electrodomésticos de gas por eléctricos en millones de hogares. Por tanto, la demanda de electricidad va a crecer (está creciendo) vertiginosamente. ¿Cuánto es vertiginosamente? Hagámonos a la idea con la situación en Michigan, un Estado de los EE. UU.

Su poder legislativo ha producido una norma[16] exigiendo que la electricidad sea “libre de carbono” en 2050. Pero la energía eléctrica en Michigan (2022) fue generada por gas (34%), carbón (29%), nuclear (22%) y finalmente, eólica y solar (12%), esencialmente. Eso implica que las autoridades del Estado de Michigan van a cerrar sus plantas de carbón y gas, que proporcionan el 63% de la electricidad y, además, las centrales nucleares. Eso no se lo cree ni el que asó la manteca. ¡Y por otro lado presionan para que la población utilice VVEE en lugar de tradicionales, hasta llegar a 2 millones en 2030! Asimismo, empujan para que los residentes en Michigan cambien sus electrodomésticos y sus calefacciones de gas[17] por otros eléctricos y por bombas de calor.

Lo triste e irritante es que todavía harán mucho daño hasta que sean barridos de la política.

Yendo ahora a los EE. UU. como un todo, en 2022, el 60% de la energía eléctrica norteamericana provino del carbón (20%) y del gas natural (40%). Si a ello sumamos el origen nuclear (18%) y el hidroeléctrico (6%), eso hace un 84%. Ello quiere decir que, tras dos décadas de subsidios, la energía eólica y la solar han proporcionado sólo el 16% de la energía eléctrica producida.

En un gráfico se ve más rápido.

(Continuará)

[1] Why There Will Never Be A Zero Emissions Electricity System Powered Mainly By Wind And Sun – Watts Up With That?

[2] “Y colorín colorado, este cuento se ha acabado”. Porque es un cuento. Lo vamos a ver.

[3] Solar fotovoltaica. La solar térmica es (muy) cara e ineficiente.

[4] Dejamos ahora de lado la incidencia de los rayos solares sobre los paneles en función de la latitud, que es una derivada.

[5] Las energías eólica y solar funcionan mal durante las olas de calor, períodos nubosos, episodios de lluvia, durante las nevadas o cuando hay tormentas.

[6] Recordemos, de paso, que siempre se ha procurado que los centros de generación de energía eléctrica estuvieran cerca de los grandes núcleos de población, donde se halla la demanda. Esto es así porque llevar electricidad por líneas de alto voltaje de corriente alterna presenta pérdidas y altera los patrones del paisaje. Las primeras las paga el consumidor; las segundas, todos. Cuanto mayor es la distancia entre producción y consumo, mayores son las pérdidas. Y pérdidas es lo que tenemos, cada vez más, al alejar las plantas eólicas y solares del consumidor. Las pérdidas se incrementan con la construcción de nuevas líneas.

[7] En España las dinamitan, sin pararse en barras. Hablando de barras, detrás de ellas terminarán. Las primeras centrales que han atacado han sido las de carbón. Este combustible es el responsable histórico de la generación de energía en todo el mundo, pues en muchos países hay suficientes recursos para hacerlo. El carbón se almacena en la misma central, es siempre fiable, es independiente del clima y no puede ser utilizado como chantaje, como es el caso del gas y del petróleo. Por eso quieren destruirlo, porque garantiza la independencia y la soberanía de los Estados, cosa que Naciones Unidas odia y combate.

[8] Ya han visto las orejas al lobo y muchos evitan seguir suprimiendo centrales nucleares. Incluso diseñan planes de expansión del parque nuclear. Como es lógico. Además, la URSS ya no paga por enfrentarse a la energía nuclear en Occidente, pero sólo porque la URSS desapareció.

[9] Con absoluta desconsideración del concepto “costes”. Paga el contribuyente vía impuestos, que cuando se convierten en fondos públicos, “no son de nadie” en afortunadísima expresión de una antigua ministra española de cuota.

[10] Para asegurarse de que ese hidrógeno no se produce emitiendo CO2 a la atmósfera, los memos (mediocres y mostrencos) al mando han inventado una paleta de colores tan variopinta como la bandera LGTBIJK. El hidrógeno es marrón/negro si se obtiene del carbón y emite CO2; gris si se obtiene del gas natural o del petróleo y también emite CO2; azul si es como el anterior, pero capturando el CO2 emitido; turquesa si se extrae por pirólisis desde los hidrocarburos sin emitir CO2 (pero es muyyy caro, así que tampoco); rosa y violeta cuando se extraen del agua por electrólisis (este les mola). Si la energía utilizada es de origen nuclear sin más, el hidrógeno resultante es rosa. Si proviene de nuclear, pero intervienen además reacciones termoquímicas, entones es violeta. Y por último, el hidrógeno verde, que proviene del agua y donde se utiliza energía originaria de fuentes renovables. Por supuesto, todas las moléculas son idénticas. Lo dicho, memos.

[11] También hablan de importaciones, sin rubor.

[12] La IA requiere centros de datos para modernizar los servidores con procesadores de alto rendimiento. Los centros de tratamiento de datos multiplicarán el consumo por entre 6 y 10 en la próxima década. Eso solo se puede atender vía centrales nucleares.

[13] Y los Ayuntamientos, no lo olvidemos.

[14] Sus defensores aseguran que el almacenamiento de energía en forma de hidrógeno verde es una buena forma de salir del paso, aunque su eficiencia está entre el 20% y el 30%.

[15] La idea de algunos gobiernos es estimular la implantación del negocio del hidrógeno verde para alimentar industrias pesadas como la del acero (la competitividad de precios finales parece preocuparles menos, absurdamente). La producción de hidrógeno verde desde el agua es muy intensiva en electricidad.

[16] Son iguales en todas partes. Es un constante entrar en las vidas de las gentes para decirles qué hacer con ellas. Gente redundante, igual en la Comisión de la UE como en el Estado y las Autonomías de España.

[17] Más del 75% de las viviendas de Michigan tienen calefacciones a gas. Durante el invierno, la temperatura media en el sur de Míchigan es de -6 °C, de -9 °C en la región central y de -12 °C en el norte. La media de las mínimas en el Estado es de -10 °C. Las mínimas alcanzan los -40 °C. Vamos, como para jugar con las calefacciones.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.