¡Buenos días!
En el número correspondiente a los meses de noviembre y diciembre de la Revista Seguritecnia apareció publicado este artículo mío, que pueden encontrar aquí https://www.seguritecnia.es/tecnologias-y-servicios/inteligencia/llamar-a-draghi-analisis-informe-draghi_20241230.html
Llamar a Draghi
El 9 de septiembre de 2024, Mario Draghi, antiguo gobernador del Banco Central Europeo, ex presidente del Consejo de ministros de Italia[1] y actualmente a la espera de la presidencia de Italia[2], presentó un informe que le había encargado la Comisión de la Unión Europea. Dada la poderosa personalidad y la trayectoria del autor, se lo conoce como Informe Draghi.
El informe completo tiene 328 páginas[3]. Existe un resumen de 66 páginas[4], que se suele utilizar para el análisis. Es el que he manejado.
Antes de empezar, ¿por y para qué ha encomendado la Comisión de la UE este trabajo fundamental al más experto y capacitado asesor externo[5] posible? La respuesta es clara, en mi opinión.
La Unión Europea se halla en un momento extremadamente difícil, no sólo por los (muchos y graves) errores cometidos por la Comisión dirigida por la política democristiana alemana (CDU) Úrsula von der Leyen, sino por las circunstancias geopolíticas que presenta la realidad actual. Así las cosas, un informe externo, elaborado por el más prestigioso asesor posible, puede ser utilizado para instrumentar políticas que, de otra manera, se verían como un exceso adicional de voluntarismo intervencionista por parte de una Comisión Europea extremadamente desacreditada.
Ese es el marco en el que nos vamos a mover.
Y bien, ¿qué dice el Informe? Lo que se puede ver en el texto viene adelantado por el prefacio, el cual se divide en dos partes. La primera explica (diagnostica) cuál es la situación en la que se encuentra la Unión Europea (a la que como es lamentable y penosa costumbre, llama Europa, revistiéndose de un alcance del que carece y adornándose con la Historia del más grandioso continente que en el mundo ha sido. Ha sido). La segunda propone salidas (medica) a la situación en tres áreas diferentes.[6]
Los problemas de los países miembros de la UE son conocidos. Crecimiento lento desde comienzos del Siglo XXI; una renta per cápita que, como media, se arrastra penosamente tras la norteamericana[7]; baja o muy baja productividad, sobre todo a la vista del escaso desempeño en el ámbito de la revolución digital; pérdida de ritmo en el crecimiento de las exportaciones debido a una competencia creciente y reiterados fracasos a la hora de solventar esos problemas.
Draghi no carga las tintas en lo negativo. El informe recuerda que cada vez se integran más mujeres en la fuerza de trabajo de los países miembros[8]; que el desempleo se mantiene a bajo nivel, en general y que el Estado de Bienestar brilla en todo su esplendor.
Parece obvio que Mario Draghi busca equilibrar las buenas con las malas noticias, aunque para ello haya que mezclar churras con merinas.
Por cierto, en el diagnóstico, Draghi no menciona uno de los mayores problemas que la Comisión de la UE ha producido de manera innecesaria desde la perspectiva de la inversión y del crecimiento, aunque sea fundamental desde el planteamiento de control sobre los Estados miembros que la Comisión persigue incesantemente: la hiperregulación. Lo hace luego, como de pasada. Recordemos quién financia este Informe.
Dicho todo esto, Draghi refleja la llegada de las vacas flacas y el edificio de la UE tiembla. La energía barata en forma de gas natural, suministrada por Rusia, que beneficiaba a Alemania a cambio de poner su economía en manos rusas, se ha encarecido gravemente, aunque suministradores alternativos hayan contribuido a minimizar los daños. La guerra de Rusia contra Ucraina ha puesto de relieve que los gastos militares de los países europeos son ridículamente bajos[9]. La demografía es suicida y resta fuerza de trabajo disponible para el crecimiento futuro[10]. El entorno multilateral ya no es sólido: países antiguamente socios fiables han dejado de serlo. Y el comercio internacional se resiente.
Así las cosas, hay que reaccionar, porque la deriva en la que se halla la UE aboca a toda ella y a sus países miembros a un lento deterioro de su posición relativa. Si ya estamos en la irrelevancia[11], tanto tomados de uno en uno como en el conjunto de los 27, el futuro es aún peor.
Hasta aquí, el diagnóstico de Draghi.
Lamentablemente, el informe no toma en consideración algunos de los verdaderos problemas de fondo que afectan a la Unión Europea[12], por lo que las soluciones que aporta a objetivos secundarios no podrán resolver la cuestión principal.
El primero de los problemas reales es autoinfligido, en forma de designio ideológico para alcanzar un inalcanzable Net Zero en 2050. Las energías alternativas orientadas a enfrentar un inexistente cambio climático antropogénico destrozarán más de lo que lo están haciendo a los países que pongan en práctica políticas energéticas estúpidas e indignas de confianza. La producción, el consumo y el bienestar se despeñarán. Lo sabemos todos, lo sabe la UE y lo sabe Draghi, pero es el camino para la socialización compulsiva de la UE.
El segundo es la invasión procedente de países islámicos, que no pretende integrarse en los países de acogida sino explotar un Estado del Bienestar sobredimensionado[13]. Si no se atiende primero a este problema, el desorden social y político esterilizará cualquier acción de orden financiero.
El tercero sí ha sido identificado correctamente. Rusia se va a extender hasta los límites que alcanzó la URSS si no se para los pies al presidente Putin. La prueba de fuego es Ucraina. De cómo se enfoque su resolución depende la seguridad de Europa (esta vez sí, Europa toda), no la energética sino la total, la libertad y el futuro. Y para ello es precisa una organización militar operativa y unitaria. No hay defensa común más allá de la OTAN, que es como decir los EE. UU. Ni una palabra de todo ello en el prefacio del Informe Draghi.
El cuarto ni se menciona. Es la ambición de la RP China, cuyos problemas son enormes, pero cuyo poder económico y militar no hace sino crecer en términos absolutos y relativos con la UE. No es un socio, es el enemigo existencial en materia comercial, inversora y de suministros. No se quiere ver por parte de quienes han ordenado a Draghi que elabore un informe justificativo de lo que ellos llaman “Más Europa”. Y si no se quiere ver, pues no se ve.
El informe Draghi termina su introducción explicando que no es posible, de ninguna manera, atender simultáneamente a las necesidades en materia tecnológica, energética, social y de independencia en la arena mundial. Propone un cambio radical. ¿Que cómo instrumentarlo?
Lo veremos en el próximo análisis.
[1] Y muchas otras posiciones de gran relevancia. Vean si les parece su CV en este enlace https://www.rankia.com/diccionario/biografias/mario-draghi
[2] A la espera del fin del segundo mandato de Sergio Mattarella. Que tardará, porque finaliza en 2029.
[3] https://commission.europa.eu/document/download/ec1409c1-d4b4-4882-8bdd-3519f86bbb92_en?filename=The%20future%20of%20European%20competitiveness_%20In-depth%20analysis%20and%20recommendations_0.pdf
[4] https://commission.europa.eu/document/download/97e481fd-2dc3-412d-be4c-f152a8232961_en?filename=The%20future%20of%20European%20competitiveness%20_%20A%20competitiveness%20strategy%20for%20Europe.pdf
[5] No será porque la Comisión carezca de servicios de estudios con profesionales extremadamente capacitados.
[6] Su tratamiento será materia de otro artículo.
[7] Todo el informe mira hacia los EE. UU. como referente del que se pierde contacto y al que quiere parecerse bajo la forma de los Estados Unidos de Europa.
[8] Esto lo ubica Draghi entre los factores positivos. Sí lo es desde una perspectiva de integración y de igualdad, aspectos que son sociales, pero no económicos. No lo es desde una perspectiva de potencial de generación de riqueza, pues revela las tensiones del mercado laboral, lastrado por la escasez de mano de obra, que el informe no menciona sino marginalmente. El prefacio adolece de este tipo de desajustes taxonómicos, impropios del nivel atribuido a su responsable máximo.
[9] Cortesía de la Pax americana. Se ha terminado la bonanza y hay que hacer frente a la propia defensa.
[10] Y lo que es más grave, en un entorno de productividad anémica, si no hay aumento de población y la productividad no sobrecompensa, el desastre está garantizado.
[11] Aceptemos que Alemania se desliza de manera aparentemente imparable por una pendiente de minimización de su capacidad productiva, dejando al margen su polarización política y su descomposición social. Francia es una sombra errabunda de lo que fue y su futuro inmediato tiene visos de enfrentamiento civil. Siendo esos dos países la clave de bóveda de la UE, estando fuera el Reino Unido, pasando Italia por una fase de recomposición y hallándose España en manos de un gobierno destructivo, la UE no puede aspirar a nada serio. Salvo que, como parece, la Comisión quiera federalizar el conjunto, privando de soberanía por completo a los Estados miembros.
[12] Más allá del intervencionismo ya mencionado.
[13] Eso, con certeza.
