Usted, lector, ha oído hablar de la Gran Barrera de Coral en Australia. Seguramente se le habrá quedado en la memoria que el coral tiende a desaparecer. Y lo hace porque el aumento del CO2 atmosférico tiende a acidificar el agua del mar y esto es letal para los corales. ¿Cierto? Pues como un euro de madera, aproximadamente.
Es lo que tienen los progresistas en cualquier esfera de la vida social y política: que mienten sin rebozo para alcanzar sus objetivos de control. Y una vez alcanzados, se ven obligados a seguir mintiendo para no perder el poder. Mintiendo, y lo que haga falta.
Para ver el conjunto de la evolución histórica de la cubierta de coral normalizada, nada como este gráfico que nos presenta el Dr. Ridd, del que luego hablaremos. No es un prodigio estético, ni falta que hace[1]. Se puede apreciar que desde 1985 hasta 2026, la evolución de la cubierta coralina ha alcanzado máximos en 2024, cayendo en 2025 y recuperándose en 2026. No hay desaparición alguna, si descartamos la de los calentólogos, que callan como corresponde a la imposibilidad de hablar sin hacer el ridículo.
Los datos en los que se ha basado el Dr. Ridd para elaborar el gráfico están aquí: https://www.aims.gov.au/monitoring-great-barrier-reef/gbr-condition-summary-2024-25

He encontrado el mismo gráfico, pero coloreado. aquí está:

El Australian Institute of Marine Science (AIMS) indica en su informe más reciente[2] que la cubierta coralina permanece estable o se incrementó en la mayor parte de la Gran Barrera de Coral, “lo que demuestra la capacidad de muchos arrecifes de mantenerse y recuperarse de las perturbaciones cuando el estrés es limitado y las condiciones son favorables”. Nada que ver con las declaraciones de un tal George Monbiot, quien contaba en The Guardian[3] el 26 de junio de 1999: “La inminente y completa destrucción[4] de los arrecifes de coral en todo el mundo no es una historia de miedo, sino un hecho”. En 1999. Y el tío sigue con las mismas monsergas. Al Gore tiene mejor aspecto.
Por lo demás, conocer la evolución de la Gran Barrera de Coral siempre es interesante. Si dispone de un rato libre, le recomiendo escuche al mayor experto mundial, el profesor Peter Ridd[5]. Es un vídeo corto https://www.youtube.com/watch?v=eCr5UrGsMt8
Sea como sea, la cosa está clara: la ciencia y la verdad acaban imponiéndose… si no acaban con ellas antes. Llevan más de un cuarto de siglo intentándolo y no han podido.
[1] El Instituto Australiano de Ciencias Marinas ha decidido no seguir realizando el gráfico, aunque tiene los datos. El Dr. Ridd ha tomado el relevo, con sus propios escasos medios.
[2] https://www.aims.gov.au/sites/default/files/2026-08/AIMS_LTMP_Report_GBR_Coral_Status_2025_2026.pdf
[3] ¡Dónde si no!
[4] Los supuestos cambios inducidos por el ser humano en la temperatura del agua son ridículos per se, pero especialmente en el caso de los corales. El coral de los trópicos crece estupendamente en aguas entre 24°C y 32°C.
[5] Expliqué en detalle las vicisitudes que soportó el Dr, Ridd antes de ser despedido de la Universidad Cook por mantener sus planteamientos científicos sin ceder ante las presiones institucionales, que querían desvirtuar su trabajo. Lo hice en el libro “Crimen de Estado” https://www.unioneditorial.net/crimen-de-estado-id-uel000707 en cuyo Capítulo 13 c pueden ver el caso.
Los párrafos que revelan la persecución a la que fue sometido el profesor Ridd son estos: “No es solo que se falseen las informaciones en relación con los corales. Es que se persigue a excelentes profesores que durante más de 30 años han aplicado el método científico sin fallas. Vean.
En un conjunto de actuaciones que se inició en 2016, la universidad John Cook (Australia) despidió al profesor Peter Ridd. Y lo hizo porque Ridd, gran conocedor de las colonias de corales, había afirmado que las instituciones científicas que estudian y supervisan la Gran Barrera de Coral no eran dignas de confianza por su sistemática falta de calidad en los procesos de garantía de los estudios realizados.
Ridd era honrado en sus investigaciones y debía poder emitir sus conclusiones. La Universidad lo acalló por situarse fuera del pensamiento único. Como es evidente que la Universidad debe reflejar todos los puntos de vista científicos fundamentados, Ridd se defendió. Recabó fondos a través de Internet y denunció a la Universidad. Ganó en primera instancia (el juez concluyó que la Universidad había faltado a su obligación; pueden leerlo en el libro mencionado). Pero al cabo hubo de desistir, pues la Universidad apeló y Ridd no podía financiar esa pelea. Esta es una de las formas de acallar la disidencia del pensamiento único.
