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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

¿Es el “cambio climático” o es la incompetencia, doblada de ideología?

por | 3 Feb 2025 | Cambio climático

El 9 de enero de 2025 se desencadenó un pavoroso incendio[1] en la ciudad norteamericana de Los Ángeles, que si se llama así es porque España estuvo allí primero.

El fuego comenzó en el área conocida como Palisades, originado por un cable de energía eléctrica en mal estado[2], que no fue neutralizado a tiempo a pesar de la previsión de fuertes “vientos de Santa Ana” [3]. Esa es la razón inmediata. Pero detrás hay muchas otras. Veamos[4].

  1. El combustible

Un fuego necesita combustible y comburente. El comburente es el oxígeno atmosférico. El principal combustible es la vegetación, sobre todo herbáceas, pastos y arbustos[5]. Por debajo de un 15% de humedad, el combustible herbáceo está listo para ignición. Y cuando vean las humedades típicas en un cañón de la zona, Tponaga Canyon[6],se darán cuenta del riesgo permanente en que se halla el sur de California.

https://cliffmass.blogspot.com/2025/01/why-la-wildfires-have-little-to-with.html

Pero no sólo ardieron hierbas y matorrales[7]. Debido a las políticas conservacionistas extremas aplicadas en California, los árboles están tan juntos que enferman y muchos se secan, faltos de agua y nutrientes. Se convierten así en combustible preparado para el desastre. Sólo en 2022 murieron unos 36.000.000 de árboles[8], pero no se retiran porque las autoridades no lo permiten. Detrás de esta decisión están activistas, legisladores y jueces, actores en el teatrillo de una ideología que aboca a incrementar el riesgo de incendios.

Cuando el fuego llegó a las viviendas, ellas mismas se convirtieron en combustible: el fuego saltó de una a otra[9].

California está correlacionada con el fuego desde siempre. Los datos históricos y los estudios efectuados sobre ellos demuestran sin lugar a duda que los grandes incendios han sido constitutivos de su ecosistema desde hace milenios.

La sequedad ambiental de California es característica.[10] La región no está experimentando sequías anómalas. Se observa en el gráfico correspondiente a los períodos 1 de octubre/6 de enero entre 1950 y 2024. La tendencia es al alza, es decir, a más humedad.

https://cliffmass.blogspot.com/2025/01/why-la-wildfires-have-little-to-with.html

En realidad, hubiera dado lo mismo una mayor o menor precipitación, pues ya sabemos que la sequedad de los combustibles primarios acontece a las 10 horas de que cese la humedad incidente, pero en todo caso, no cabe argumentar que el clima es más seco, porque no es así. Vean este otro gráfico, que refuerza aún más el argumento; se refiere las precipitaciones sobre el área de Los Ángeles en los 30 días anteriores al 9 de enero, medidos entre 1945 y 2025:

https://i0.wp.com/wattsupwiththat.com/wp-content/uploads/2025/01/Picture1-1-768×479-1.webp?ssl=1

  1. El viento

El incendio fue avivado por los fuertes vientos secos (de entre 65 y 110 km/h, con rachas de entre 195 y 240 km/h) llamados “vientos de Santa Ana”[11], procedentes del nordeste. Son vientos que se generan en los fríos desiertos del interior a cotas altas. Surgen por diferencias entre las presiones[12] atmosféricas altas del interior y las bajas del sur y sureste. Los vientos soplan hacia cotas bajas, hacia el océano, más cálido. Según van descendiendo, los vientos se caldean y secan, típicamente con una humedad inferior al 10%. Es entonces cuando desecan la vegetación rápidamente. El fuego es avivado por el viento y refuerza la acción de éste, el cual lanza brasas, ramos y arbolillos a decenas de metros de distancia. Llegado a ese punto, el incendio es difícilmente controlable.

  1. La gestión forestal

La cuestión estriba en determinar si los gobiernos del Estado de California y de la ciudad de Los Ángeles, conociendo que los peligrosos incendios están siempre amenazando a una población cada vez mayor, estaban preparados para minimizar los primeros fuegos y para contener con eficacia su expansión por el sureste de California. La respuesta es que no, que no lo estaban.

Una vez que el fuego ha alcanzado zonas con casas muy próximas, cada estructura ardiendo despide calor suficiente como para producir la ignición de las viviendas adyacentes, lo que hace arder barrios enteros.

Existen ordenanzas que buscan crear áreas de defensa en torno a las viviendas, manteniendo la hierba y los arbustos a menos de 5 centímetros de altura en una corona de protección de hasta 70 metros de anchura. Los tejados de los edificios de nueva construcción han de ser ignífugos. Esa es la norma, pero obviamente no se cumple ni en las viviendas privadas ni en todos los espacios públicos.

Adicionalmente, el gasto de los gobiernos municipal y estatal sigue prioridades inadecuadas. Por ejemplo, los presupuestos para extinción de incendios han sido reducidos por la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, en 17,6 M de dólares[13], y por el gobernador Newsom en $100 M[14]. Además, California dedicó tan sólo $2.600 millones a “resiliencia (sic) forestal y de la vida salvaje” en todo el Estado, incluyendo Topanga State Park, adyacente a Pacific Palisades, lo que palidece frente a lo asignado al vehículo eléctrico y las energías renovables: $14.700 millones.

El abandono de las técnicas indígenas de fuegos preventivos ha provocado el crecimiento de los combustibles de primera hora. La negativa a talar los árboles muertos y practicar el clareo echó más leña al fuego. Climate Realism ha escrito muchas veces, con antelación a los recientes incendios, en al menos cuatro artículos: aquí, aquí, aquí, y aquí, que las políticas de (mala) gestión forestal son responsables de los incendios[15].

El gobernador Newsom se ha pavoneado por el “liderazgo climático de California”, pero con él, California nunca ha alcanzado ni siquiera sus propios objetivos.

  1. La gestión del agua

Cuando los bomberos llevaban tres horas de trabajo[16], las bocas de incendios se quedaron sin agua. El embalse Santa Ynez Reservoir, en Pacific Palisades, se quedó completamente vacío, a pesar de que normalmente alberga 445 millones de litros. Sucesivos gobiernos no habían presupuestado ni previsto construir otros embalses.

La razón de que el embalse estuviera vacío fue que la CEO de LA Water and Power Department, Janisse Quiñones, había ordenado vaciarlo para reparar grietas en su base[17]. Fue vaciado en febrero de 2024 y en noviembre de 2024 todavía no se había contratado una empresa constructora para reparar las grietas. Después, tampoco empezaron los trabajos con carácter inmediato.

Los helicópteros contra incendios, que tardaban 5 minutos en rellenar sus cestas en Santa Inez, tenían que volar hasta 15 minutos para poder recargar y otros 15 para volver al foco del incendio.

Tampoco se recurrió al agua de mar para reemplazar la inexistente en el embalse de Santa Inez[18]  No había planes, o no se aplicaron, para utilizar barcos contra incendios, remolcadores, barcazas y otros buques del Long Beach Harbor y la San Diego Navy Base, muchos de los cuales están equipados con depósitos de agua, bombas, mangueras y toberas. Pudieron haber lanzado agua salada directamente sobre las viviendas de la costa o haber conectado las bocas de riego con el agua del mar. Nada de eso se hizo.

Además, la situación general del departamento es desastrosa[19]. Los bomberos han visto reducidos sus presupuestos, su composición[20], el número de estaciones y los equipos disponibles, por lo que llegan tarde para extinguir los fuegos.

Las políticas de gestión del agua han fallado.

  1. La construcción residencial

California tiene 13,2 millones de Ha. de bosques federales, estatales y privados. Como la población ha venido creciendo durante muchos años, bosques y vida salvaje se han estado mezclando con los hábitats humanos. Cada vez más.

Según el U.S. Geological Survey, la frecuencia con que surgen grandes incendios en el sur de California ha sido relativamente constante durante el último siglo. La expansión de los asentamientos humanos y la gestión del territorio juegan un papel mucho mayor que las tendencias globales en materia de temperatura[21]. En California ha habido un incremento significativo en la urbanización de áreas históricamente proclives a los incendios. Un informe del California Department of Forestry and Fire Protection subraya cuán deficiente es la planificación y lo grave que es la ausencia de espacios de defensa en torno a las estructuras como contribuyentes fundamentales a la destrucción por incendios[22]. El área de conexión rústica-urbana[23] (donde los desarrollos urbanísticos se encuentran con el paisaje natural) es en nuestros días el hogar de millones de californianos.

Así pues, la expansión urbana hasta áreas de alto riesgo de incendios ha intensificado el problema de los incendios forestales. Esta expansión significa más fuentes de ignición, desde líneas energéticas con cables que fallan y fuegos de campamentos, a incendios provocados, rayos y chispas procedentes de los vehículos, todo eso con más y más estructuras vulnerables al fuego, que al final arden. En Los Ángeles, los incendios relacionados con los sintecho han aumentado, ascendiendo hasta 13.909 en 2023, lo que supone un 100% más que en 2020. Muchos se inician por hogueras encendidas para combatir el frío. Pero los incendiarios causaron otros, como el Kenneth Fire. Mayores poblaciones de sintecho[24] se correlacionan con más incendios[25].

Si a eso sumamos inadecuadas medidas de prevención de incendios, la destrucción se magnifica, llegado el momento.

Y sin embargo, todos estos factores antes enunciados difícilmente llegan a los titulares de las noticias. ¿Por qué? Porque no cuadran con la narrativa de que la culpa es del “cambio climático”.

  1. El “cambio climático”

Esta sexta razón es, para la prensa[26] y los políticos de California y muchos otros lugares, la única razón: el llamado “cambio climático”[27], sin más argumentos.

Es falso: eso que llaman “cambio climático”[28] nada tiene que ver con este incendio, ni con el de Maui (Hawái) de agosto de 2023, ni con los indicados en este libro[29], ni con ninguno, en realidad. Son fabulaciones interesadas, hijas de una fe corrupta[30]. Los incendios de California y todos los demás están provocados por una combinación de fenómenos atmosféricos bien documentados, unidos al uso del suelo y a decisiones humanas, no por difusas y generalistas narrativas sobre “factores climáticos”.

La excusa más habitual para los medios de comunicación y las autoridades relacionadas es el cambio climático antropogénico. Pero el área total quemada por incendios en los EE. UU. ha descendido desde los primeros años del Siglo XX, según datos del National Interagency Fire Center, resumidos en este enlace: Climate at a Glance, uno de cuyos gráficos ven a continuación.

https://climateataglance.com/climate-at-a-glance-u-s-wildfires/

Pero eso no lo verán en titulares, porque desmonta la narrativa progre de los medios. Que los incendios en el pasado hayan sido más y mayores es un hecho que no van a aceptar, porque les destroza el relato.

Al obviar el contexto histórico, publicaciones como The Guardian y Politico desorientan a sus lectores para hacerles creer que los incendios forestales son “la nueva normalidad”[31], causada única y exclusivamente por las emisiones de gases de efecto invernadero[32].

La realidad es que los incompetentes y/o malévolos responsables políticos a todos los niveles, involucrados en este destructivo incendio del sur de California, deben ser sustituidos por personas que entiendan que su prioridad es proteger a los ciudadanos del crimen, los incendios y cualesquiera desastres naturales.

Al final, no es el “cambio climático”, ni siquiera la estulticia de los responsables políticos. Es la agenda “progre”. Es el socialismo en acción, enmascarado de religión calentológica.

[1] La historia de Los Ángeles (California) está trufada de grandes incendios forestales. El más reciente fue el Paradise (Camp) fire (2018), que mató a 80 californianos y arrasó 60.000 hectáreas en el norte de California. Antes, en 2017, el conocido como Woolsey fire, quemó una superficie parecida. Las circunstancias han sido similares, pero las autoridades no han aprendido nada y han actuado de la misma manera. https://townhall.com/columnists/williamdbalgord/2025/01/18/los-angeles-burns-and-governor-newsom-and-mayor-bass-fiddle-n2650671

[2] Otro gran incendio en la zona tuvo lugar en diciembre de 2017 (“The Thomas Fire”), debido asimismo a chispas de un tendido eléctrico dañado por el “viento de Santa Ana”. Los incendios son análogos, pero cada vez los daños son mayores, pues la población es mayor, las valoraciones, superiores y los errores de gestión, acumulativos. Esta vez han muerto 28 personas (datos a día 22 de enero de 2025; el incendio sigue activo), han quedado destruidas más de 17.000 viviendas, escuelas y negocios. AccuWeather hizo una primera estimación (temprana, es decir, muy alejada de la realidad) de $135-150.000 millones sólo en propiedades.

[3] https://wattsupwiththat.com/2025/01/15/why-the-la-wildfires-have-little-to-with-drought-or-climate-change/

[4] La primera parte del artículo sigue las pautas de Cliff Mass en su blog From the Cliff Mass Weather Blog.

[5] Que se secan tras entre 1 y 10 horas desde la última precipitación. En otras palabras, aunque el período inmediatamente anterior al fuego hubiera sido más húmedo de lo normal, medio día de sequía deja el terreno preparado para un incendio.

[6] El U.S. Department of Agriculture considera que hay un 100% de probabilidades de que un incendio se disemine cuando la humedad es del 25% o menos.

[7] Los combustibles de la zona son, primero, los que se secan en una hora en ausencia de humedad externa, incluyendo hojas muertas y agujas de pino. Los combustibles secundarios son ramas caídas, que se secan en un máximo de 10 horas.

[8] https://www.npr.org/2023/02/14/1156987125/california-lost-more-than-36-million-trees-in-the-last-year-alone

[9] La construcción es inadecuada, con techos inflamables y viviendas carentes de pantallas para evitar que las brasas se aproximen.

[10] El sur de California es seco. Raramente llueve en verano y el invierno es corto. Hay tres desiertos (Mojave, Sonora y Colorado). Los paisajes californianos han evolucionado. Mucho antes de la industrialización, incendios periódicos arrasaron los ecosistemas, limpiando excesos de vegetación y promocionando la biodiversidad, como está documentado. Las tribus nativas lo entendieron y utilizaron fuegos controlados  para gestionar el territorio. En este mapa de incendios forestales (desde 1878) se ve cómo son endémicos de la zona. https://projects.capradio.org/california-fire-history/#5.39/37.92/-121.765

[11] Un típico viento Foehn. https://en.wikipedia.org/wiki/Santa_Ana_winds

[12] Si se produjera un calentamiento global, ello reduciría la diferencia de presiones. Hay abundante literatura científica revisada por pares que afirman que el calentamiento global reducirá la intensidad, la fuerza y la frecuencia de estos “vientos de Santa Ana”.

[13] También despidió a 100 bomberos que no se habían vacunado contra el COVID.

[14] Los Ángeles ha aumentado los gastos dirigidos a los sin techo en $1.300 millones.

[15] https://townhall.com/columnists/williamdbalgord/2025/01/18/los-angeles-burns-and-governor-newsom-and-mayor-bass-fiddle-n2650671#google_vignette

[16] Los bomberos sólo pudieron contar con los 10 millones de litros de los tanques de reserva.

[17] Para la CEO Janisse Quiñones, el objetivo principal de su departamento es la equidad y la justicia social https://www.instagram.com/takethisviral/reel/DEqpgb6v9BB/

[18] https://wattsupwiththat.com/2025/01/14/assigning-responsibility-for-the-tragic-los-angeles-fires/

[19] https://townhall.com/tipsheet/mattvespa/2025/01/17/lafd-whistleblower-dei-nonsense-and-corruption-led-to-catastrophe-when-la-fires-erupted-n2650681

[20] La alcaldesa y la responsable del LA Fire Department han gastado millones en programas DEI (diversidad, equidad, inclusión). Han contratado más mujeres, gays y minorías.

[21] https://pubs.usgs.gov/

[22] https://www.fire.ca.gov/

[23] https://www.usfa.fema.gov/wui/what-is-the-wui.html

[24] California posee el mayor número de personas sin vivienda en los EE. UU.

[25] https://wattsupwiththat.com/2025/01/14/assigning-responsibility-for-the-tragic-los-angeles-fires/

[26] Como afirma Anton Watts, “La prensa en general (Axios, Newsweek, la BBC) tiende a vincular cada incendio, inundación o tormenta al “cambio climático”. Pero esos nexos se hallan sobresimplificados por el escaso nivel de información de los periodistas y no apuntan a las causas de los meteoros; además, siempre tienden a enmarcar los desastres en un inminente apocalipsis climático. Ponen el foco en vagas referencias a “factores climáticos” sin fundamento. Reportajes recientes en Politico y The Guardian aseguran que los incendios en California, en concreto el de Los Ángeles, evidencian una aceleración de la “crisis climática”. Esas afirmaciones son falsas. Los datos no sustentan que los incendios sean peores. Y además, los periódicos siguen confundiendo clima con tiempo atmosférico”.

[27]. La ineficiencia burocrática ha generado un problema. Como consecuencia, millones de Tm de CO2 equivalente han salido a la atmósfera. No es grave, pues no afecta al clima, pero ¿cuánto estará siendo? Durante el año 2020, los incendios en California liberaron unas 127 millones de TM de CO2 equivalente. Esas emisiones de CO2 anularon los  ahorros de 20 años de emisiones, según investigadores de la UCLA y de la University of Chicago. Eso equivale a muchas décadas de renuncia a plantas de generación de energía eléctrica operadas con carbón y con gas. Pero no es sólo eso: los incendios han proyectado a la atmósfera cenizas y químicos tóxicos procedentes de la combustión de plásticos, pinturas, baterías, disolventes y otros materiales que había en las casas, edificios y vehículos. Han contaminado el aire, las aguas y el suelo.

[28] CLIMA se refiere a patrones observados durante décadas o siglos. TIEMPO ATMOSFÉRICO se refiere a condiciones atmosféricas inmediatas.

[29] https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[30] Alarmistas como Michael Mann o Joe Romm afirman que el incremento de CO2 provoca mayor sequedad ambiental, que se correlaciona con incendios mayores. Los datos no sustentan esta hipótesis.

[31] En la misma línea que llamar DANAs (Depresiones Aisladas a Altos Niveles de la Atmósfera) a las Gotas Frías.

[32] https://wattsupwiththat.com/2025/01/08/why-california-wildfires-are-not-climate-driven-a-historical-and-meteorological-perspective/

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.