Desde muy temprana fecha, España aspiraba a integrarse en una entidad comercial de rengo superior que podría proporcionar a nuestro país ventajas de todo orden, que los manuales de uniones aduaneras relatan muy detalladamente. El gobierno lo tenía claro.
Vean cómo se enuncia en el libro “Franco sin adjetivos”[1]
El 9 de febrero de 1962, Franco instruyó al ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella, para que iniciara las negociaciones de ingreso de España en el Mercado Común Europeo[2]. Éste hizo entrega del documento formal de solicitud al presidente del Consejo de ministros de la Comunidad Económica Europea, Maurice Couve de Murville.”
La entrada de España tuvo lugar 24 años después. Ya no se trataba del Mercado Común, sino de la Comunidad Económica Europea.
[1] https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
[2] “Una asociación susceptible de llegar en su día a la plena integración después de salvar las etapas indispensables para que la economía española pueda alinearse con las condiciones del Mercado Común”. Estaba claro.
