El devenir del Régimen no fue un camino de rosas, bien lo sabemos. Pero Franco supo en todo momento reconducir los brotes de descontento en todos los estamentos, incluido el militar. Lo hizo con mano izquierda, firmeza y habilidad para mantener a todos los discrepantes unidos en el esfuerzo común.
Este es un ejemplo referido al intento de ciertos militares de presionar para el restablecimiento de la Monarquía[1]:
“A partir de ese mismo año de 1943, Franco cortó sin vacilar los brotes de descontento monárquico intramuros a cargo de políticos y militares que buscaban la inmediata restauración de la Corona[2]. El 8 de septiembre, la mitad de los tenientes generales firmó una carta[3] en la que el fragmento relevante reza así: …”si no estima como nosotros llegado el momento de dotar a España de un régimen estatal, que él[4] como nosotros añora, que refuerce el actual con actuaciones unitarias, tradicionales y prestigiosas inherentes a la forma monárquica.” Franco desactivó el brote entrevistándose individualmente con cada uno de los firmantes.
Funcionó, pues el 6 de enero de 1944, con motivo de la Pascua Militar, todos (todos) los militares (ministros, generales y mandos relevantes) firmaron un álbum, que ofrecieron a Franco, junto con un bastón de mando.”
[1] El entrecomillado obedece al literal que aparece en el libro “Franco sin adjetivos” https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
[2] Por ejemplo, el telegrama de 3 de agosto de 1943 que Don Juan dirigió a Franco, para forzar una reinstauración monárquica inmediata. Franco le respondió que no pusiera en peligro la unidad de España y la autoridad del Régimen en el exterior.
[3] Que el general Varela entregó a Franco en su despacho de El Pardo. Estaba firmada por Fidel Dávila, Alfredo Kindelán, José Monasterio, Luis Orgaz, Miguel Ponte, Andrés Saliquet, José Solchaga y José E. Varela. No firmó el general Vigón.
[4] Se refiere al postulante D. Juan de Borbón.
