El juez Peinado sabe de qué habla cuando contempla la posibilidad de que los mandos policiales hagan algo indebido. No sería la primera vez. Vean esta, algo añeja pero muy trascendente.
El 29 de junio de 1936, el director general de Seguridad, José Alonso Mallol, llamó al policía Lorenzo Victoriano Aguirre Sánchez y le pidió que cambiara la escolta de Calvo Sotelo, “demasiado afecta» al diputado. Los nuevos escoltas tenían instrucciones de Alonso Mallol de no protegerle en caso de atentado, sino de simular que lo hacían si era en un lugar céntrico. Si el atentado era en un descampado y no tuviera éxito, debían rematarlo. De hecho, Calvo Sotelo se quejó al ministro de la Gobernación, Juan Moles, de que sus escoltas (Rodolfo Serrano de la Parte y José Garriga Pato), le infundían sospechas.
Esa era la policía del Frente Popular.
