Se suele identificar el Plan de Estabilización de 1959 como tal con el comienzo de un crecimiento vertiginoso de la economía española. No es así. El Plan de Estabilización fue el tratamiento de choque que se aplicó a la economía de España para permitir construir sobre ella un nuevo modelo orientado a la implantación de una economía de mercado abierta y ortodoxa desde la perspectiva de la cooperación con el resto del mundo.
El Plan de Estabilización fue la condición necesaria. Los Planes de Desarrollo subsiguientes, la condición suficiente.
Veamos cómo lo explico en el libro “Franco sin adjetivos” https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
“El Plan de Estabilización como tal fue inmediatamente seguido por el I Plan de Desarrollo[1], cuyo primer comisario, Laureano López Rodó, dijo seguir los pasos de Francia en ese camino. El Plan de Desarrollo fue elaborado el 5 de septiembre de 1963, con una dotación financiera cuatrienal de 355.000 millones de pesetas para efectuar las inversiones previstas. Franco recibió la documentación del Plan de Desarrollo el 5 de noviembre de 1963. Fue formalmente aprobado por la Ley 194/1963 de 28 de diciembre (que entró en vigor el 1 de enero de 1964).”
Funcionó, hasta el punto de que el período es conocido como “el milagro español”. No fue el primero, pues lo acontecido en los años 40 y 50 fue algo bastante milagroso, dadas las circunstancias, pero no hay comparación en cuanto a las cifras.
[1] El Estado organizó un sistema de control indicativo y estímulo a la producción que fue conocido bajo el nombre de Planes de Desarrollo Económico y Social, el primero de los cuales comenzó en 1964, el segundo en 1968 y el tercero en 1972. Permitían la coordinación entre el sector público y el privado, el mejor acceso al crédito y una poderosa creación de infraestructuras.
