Ese mismo día, pero de 1952, el norteamericano Cardenal Spellman, entonces arzobispo de Nueva York y Vicario Apostólico de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, afirmó taxativamente: “Todo el mundo en España quiere a Franco”.
Esto lo dijo muy probablemente para hacer frente a las palabras que pronunció el presidente Truman en una conferencia de prensa el 7 de febrero de 1952: “I am not fond of General Franco”. (Traducción: “no me gusta el general Franco”). Se refería el Presidente al retraso del Régimen en la aprobación de normas referidas a la libertad religiosa en España, objetivo de Truman, masón y protector del protestantismo anglosajón.
Puestos a elegir, me quedo con Spellman.
