El 18 de abril de 1937, Franco decidió promulgar el conocido como “Decreto de Unificación”. Vean cómo lo relata el libro “Franco sin adjetivos”.
“En primavera de 1937 se materializaron tensiones entre carlistas, católicos de la CEDA, falangistas y monárquicos alfonsinos. No sólo eso; en la madrugada del 17 abril de 1937, dos falangistas murieron[1] en enfrentamientos entre los dos sectores de la Falange: los partidarios de la fusión y consecuente subordinación al poder militar (encabezados por Sancho Dávila y Agustín Aznar) y los contrarios a ella, encabezados por Hedilla. Los sucesos de Salamanca resultaron el catalizador de la decisión de Franco, quien entendía que no cabía la posibilidad de aceptar esa situación.
El Cuartel General de Franco intervino. El 18 de abril, cuando los falangistas contrarios a la fusión celebraban un Consejo Nacional en el que eligieron a Manuel Hedilla como jefe nacional[2], el propio general Franco anunció en un magnífico discurso[3], que causó una excelente impresión entre el sector tradicionalista, su resolución de promulgar el Decreto de Unificación de Falange Española y la Comunión Tradicionalista, que pasaban a estar bajo su jefatura directa y única como jefe nacional.”
[1] Los falangistas fueron Alonso Goya, jefe de milicias de la Falange santanderina muy próximo a Hedilla, y un escolta de Sancho Dávila. Franco apoyó a Hedilla, desplegó fuerzas de orden público y abortó el enfrentamiento.
[2] “Hasta que se reintegre a su puesto José Antonio Primo de Rivera o Raimundo Fernández-Cuesta”.
[3] Elaborado por Ernesto Giménez Caballero.
