La diplomacia española, integrada por excelentes diplomáticos y grandes ministros, supo lograr éxitos que los políticos de la hiperventilada transición sólo han sabido despilfarrar y enterrar. Veamos una de ellas, tal y como brevemente la relata el libro “Franco sin adjetivos”[1].
“El 16 de diciembre de 1967, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó una resolución instando al Reino Unido y a España a entablar negociaciones para solucionar el problema de Gibraltar[2]. Las negociaciones se estancaron y el gobierno español cerró la frontera el 7 de junio de 1969.”
[1] https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
[2] El textual es inequívoco: “La Asamblea General, habiendo examinado la cuestión de Gibraltar… Considerando que toda situación colonial que destruya parcial o totalmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas …
1 Lamenta la interrupción de las negociaciones recomendadas en las resoluciones 2.070 y 2.231 …
2 Deplora la celebración por la potencia administradora del Referéndum de 10 de septiembre de 1967 … 3. Invita a los gobiernos de España y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a reanudar sin demora las negociaciones previstas … .»
