El 14 de abril de 1931 fue proclamada la II República Española. Vean cómo lo relata el libro “Franco sin adjetivos”[1]
“La II República fue proclamada el 14 de abril de 1931, aunque las elecciones municipales del 12 de abril arrojaron resultados claramente favorables a los monárquicos: 22.150 concejales frente a 5.875 concejales de las opciones republicanas. Sin embargo, la Corona había perdido en las ciudades, donde los republicanos habían resultado ganadores en 41 de las 49 capitales de provincia. En Madrid, los concejales republicanos triplicaban a los monárquicos y en Barcelona, la relación era de 4/1. Los partidarios de la República interpretaron los resultados como un plebiscito a favor de su instauración.
Sin esperar a la segunda vuelta, a medianoche del 12 al 13, los ministros se reunieron informalmente en la Puerta del Sol (ministerio de la Gobernación) con el general Sanjurjo, quien no garantizó la intervención de la Guardia Civil ante eventuales disturbios. Dámaso Berenguer, ministro de la Guerra, envió un cable a las autoridades militares de provincias[2], instándolas a “seguir el curso lógico que les impone la suprema voluntad nacional”[3]. En resumen, Sanjurjo y Berenguer contribuyeron decisivamente a la defenestración de la monarquía.
A primera hora del día 14, Romanones envió al Rey una nota[4]. En la práctica, era un ultimátum. Los intentos del Rey de conseguir que Niceto Alcalá Zamora[5] le garantizara su salida y la de su familia pacíficamente de España se estrellaron contra la bravuconería de Alcalá Zamora[6]: éste exigió que el Rey abandonara España de inmediato: «Si antes del anochecer no se ha proclamado la República, la violencia del pueblo puede provocar la catástrofe».”
[1] https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
[2] El texto afirmaba la “derrota de las candidaturas monárquicas en las principales circunscripciones”.
[3] Al proclamarse la República el 14 de abril, Franco mostró su condición monárquica manteniendo la bandera rojigualda en la Academia General Militar hasta que le llegaron órdenes escritas en sentido contrario.
[4] “Los sucesos de esta madrugada hacen temer a los ministros que la actitud de los republicanos pueda encontrar adhesiones en elementos del Ejército y fuerza pública (…) y se produzcan sangrientos sucesos. Para evitarlo (…) podría V. M. reunir hoy al Consejo (…) y el mismo reciba la renuncia del Rey para hacer ordenadamente la transmisión de poderes”.
[5] Quien actuó como presidente del comité ejecutivo del Pacto de San Sebastián (17 de agosto de 1930), destinado a impulsar un movimiento popular para derrocar la Monarquía e instaurar en su lugar una República.
[6] Niceto Alcalá-Zamora (Priego de Córdoba, 1877) fue jurista y político. Llegó a presidir la II República entre 1931 y 1936. Brillante y capaz, a los 17 años era licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y a los veintidós, letrado del Consejo de Estado. El 13 de abril de 1930, Alcalá-Zamora pronunció un discurso en el que retiró su apoyo a la Monarquía, reivindicando una república apoyada en las clases medias y los intelectuales. Junto con Miguel Maura, representó al republicanismo conservador en el Pacto de San Sebastián, orientado a derrocar la Monarquía a través del impulso popular. El Pacto creó un Comité Ejecutivo para vertebrar la acción republicana en España. Alcalá-Zamora fue elegido presidente.
Tras los brutales sucesos anticlericales de mayo de 1931, el gobierno se fue escorando hacia la izquierda, conducido por Manuel Azaña. Alcalá-Zamora y Maura abandonaron el gobierno el 14 de octubre de 1931. Para evitar que Alcalá-Zamora emprendiera una campaña de desprestigio contra la República, azañistas y socialistas le ofrecieron la presidencia. Fue elegido sin oposición el 2/12/1931. Azaña le presentó para su ratificación las leyes de Congregaciones y del Tribunal de Garantías Constitucionales. Como Alcalá-Zamora no firmaba, Azaña dimitió. Alcalá-Zamora intentó elegir otro presidente del gobierno, pero tuvo que volver a nombrar a Azaña en junio de 1932. Azaña volvió a dimitir en septiembre. Alcalá-Zamora disolvió las Cortes Constituyentes y encargó al radical Diego Martínez Barrio celebrar elecciones.
Las derechas vencieron en las elecciones del 29/11/1933. Alejandro Lerroux formó gobierno con la aquiescencia de la CEDA, dirigida por José María Gil-Robles. En octubre de 1934 entraron en el gobierno tres ministros de la CEDA. Entonces estalló el enfrentamiento armado, vía levantamiento independentista de octubre del 34 en Barcelona y la inmediatamente subsiguiente revolución de Asturias. A ello se sumó el escándalo del “estraperlo”. En septiembre de 1935, Alcalá-Zamora destituyó a Alejandro Lerroux. Gil Robles intentaba hacerse con la presidencia del gobierno, pero Alcalá-Zamora desconfiaba de la CEDA y despreciaba a Gil Robles. Sin alternativas, el 15 de diciembre, Alcalá-Zamora encargó formar gobierno a Manuel Portela Valladares, independiente, amigo suyo. La única posibilidad de supervivencia de la República residía en que la CEDA gobernase los cuatro años previstos, pero Alcalá-Zamora lo impidió. El Frente Popular ganó las elecciones de febrero de 1936. Azaña fue elegido presidente del gobierno.
Entonces, Alcalá-Zamora disolvió las Cortes. La Constitución lo permitía, aunque sólo por dos veces en un mismo mandato. Cuestionada y analizada la segunda, el caso fue aprovechado por la izquierda para destituir en la primavera de 1936 a Alcalá-Zamora. Alcalá-Zamora había convocado elecciones en febrero del 36 para salvar su presidencia, pero no solo no la conservó, sino que llevó al poder al Frente Popular. Tras pocas semanas, en las que Diego Martínez Barrio, presidente de las Cortes, ocupó interinamente la Jefatura del Estado, Manuel Azaña le reemplazó el 11 de mayo.
La izquierda había finiquitado a Alcalá-Zamora. Documentos y bienes de Alcalá-Zamora fueron incautados por el gobierno del Frente Popular, entre ellos las memorias y las notas que Don Niceto había depositado en una caja fuerte, requisada en 1937 por orden (según Alcalá-Zamora) de Santiago Carrillo.
