Ayer veíamos la efemérides del 10 de mayo de 1931, la primera de una serie de tres caracterizada por la misma barbarie consentida. Vean:
“Cuando el gobierno se hallaba reunido a primeras horas de la mañana del lunes, 11 de mayo, llegó la noticia de que la Casa Profesa de los jesuitas estaba ardiendo. Miguel Maura volvió a intentar sacar a la calle a la Guardia Civil para restablecer el orden, pero como la noche anterior, se topó con la oposición del resto, sobre todo de Manuel Azaña, quien afirmó “todos los conventos de España no valen la vida de un republicano” y “si sale la Guardia Civil, yo dimito”.
La pasividad gubernativa permitió que los terroristas quemaran varios edificios religiosos, con enormes pérdidas de patrimonio cultural[1].
[1] Entre los días 11 y 12 de mayo de 1931 se quemaron intencionadamente en Madrid los siguientes edificios religiosos: Casa Profesa de los jesuitas (ardió su biblioteca, la segunda mejor de España, con más de 80 000 volúmenes). Colegio de la Inmaculada y San Pedro Claver. Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI). Centro de enseñanza de Artes y Oficios (Areneros). Iglesia parroquial de Santa Teresa y San José de los Carmelitas Descalzos. Colegio de Sagrado Corazón de Chamartín. Colegio de Nuestra Señora de las Maravillas de Cuatro Caminos. Convento de las Mercedarias Calzadas de San Fernando. Colegio de María Auxiliadora de las Salesianas. Convento de las Bernardas de Vallecas.
