La Unión Europea (UE), a no confundir con Europa, tiene precios energéticos mayores que los que presentan los EE. UU., tanto en electricidad como en gas natural. Vean:

European energy policy: full speed towards the wall – Watts Up With That?
Pero además, en la UE se ha detenido el crecimiento de la red eléctrica; la industria busca otros territorios con menores costes energéticos para instalarse allí. Las importaciones crecen sin cesar. El presente es crítico. El futuro no apunta a nada mejor. Quienes manejan las variables técnicas y políticas en la UE siguen ahondando en el problema[1].
Recientemente, han cerrado plantas nucleares[2], han imposibilitado la producción interna de gas natural y han sustituido fuentes de energía fiables por otras dependientes de fenómenos atmosféricos. Lo han hecho por razones políticas, para destruir el tejido productivo de los países de la UE y hacer desaparecer el sustrato de la civilización occidental en ellos. Esas élites intentan sustituir un sistema estable, seguro y barato de generación de energía eléctrica por otro inestable, inseguro y caro. Y está acelerando el paso, a pesar de ser consciente de que sus políticas no funcionan, al menos para la generación de riqueza. Cuanto más se tarde en rectificar, más difícil será la solución. Y si se tarda mucho en entender y actuar, ni siquiera la habrá más allá de una reconstrucción competa tras la implosión a que estamos abocados.
Y no se vaya a creer nadie lo de la crisis climática, por favor. No hay tal cosa. Lo sabemos[3]. Lo saben los sedicentes creyentes. Es un truco para destruir la UE, para enriquecerse en el camino, de la mano generosa de la RP China.
Sigamos con las comparaciones. Como consecuencia de las distintas políticas energéticas adoptadas en la UE y en los EE. UU.[4], los respetivos Productos Interiores Brutos (PIB) divergen de manera creciente. Y cuanto más persista el empecinamiento de las élites comunitarias, antes caeremos al pozo.

European energy policy: full speed towards the wall – Watts Up With That?
Más comparaciones. Esta vez, entre Francia y Alemania. Francia optó en su día por la energía nuclear para generar energía eléctrica. Desde mediados de los años 80´[5], aproximadamente el 70% de la energía eléctrica francesa es de origen nuclear, que resulta estable y predecible (y emite muy poco CO2, dato éste que seguro resulta de interés para alguien). Bien hecho.
Alemania se embarcó en la llamada Energiewende, cerrando las nucleares e invirtiendo locamente en solar y eólica. ¿Resultado? Precios de la energía eléctrica muy superiores a los de Francia y, de manera perfectamente esperable por cualquiera que no sea un zelote del clima, con emisiones de CO2 a la atmósfera muy superiores a las francesas[6]. La consecuencia es que Alemania lo está haciendo mucho peor que Francia[7]. Por sus políticas energéticas, sobre todo. Vean un ejemplo, referido a los precios de la electricidad en los hogares de Francia y Alemania: los alemanes pagan más del doble que los franceses[8].

European energy policy: full speed towards the wall – Watts Up With That?
Eso que llaman “transición a las renovables” es una estafa. Hace depender de fenómenos atmosféricos a las economías y a las sociedades a las que se impone, por lo que requiere siempre el respaldo de energías procedentes de hidrocarburos para estabilizar el sistema. Ello significa multiplicar en vano los sistemas de generación, con los enormes gastos que supone. Además, implica incrementar la presión sobre la red eléctrica. Y además, supone una gran carga adicional sobre el paisaje y la Naturaleza[9].
Un error, tras otro, tras otro, a lo largo del tiempo, aboca a los países de la Unión Europea al abismo. Y cuando la propia UE se disuelva, los que quedarán en el escenario, empobrecidos, serán los países. Sus gentes deberán esforzarse por salir del hoyo en que esta maldita gente los ha arrojado. Nos ha arrojado
[1] Para elaborar este artículo he recurrido a otros dos cuyos enlaces se encuentran al pie de los gráficos.
[2] Sí, algunos países de la UE han cambiado de opinión, pero construir plantas nucleares no es fácil ni rápido, ni barato. Y el tejido empresarial asociado ha sufrido mucho.
[3] https://clintel.org/world-climate-declaration/
[4] Desde antes de Donald Trump. A partir de 2015, el asunto estará aún más claro, básicamente por el coste de las energías respectivas,
[5] Siguiendo un plan tras el chantaje árabe tras la Guerra de los 6 días contra Israel.
[6] Francia emite entre 20 y 30 gramos de CO₂/kWh. Alemania emite unos 300 g CO₂/kWh (Fuentes: RTE France, Ember, Fraunhofer ISE). Diez veces más, como poco.
[7] Retrotraigámonos a la década de los años 50´del siglo pasado. La creación del Mercado Común Europeo descansaba sobre la cooperación de estas dos grandes naciones, tantas veces enfrentadas. Funcionó. Y dejó de hacerlo cuando, tras el Tratado de Maastricht, se instauró una UE que quiso ser imperio y es sólo basura.
[8] Fuente: Eurostat (2024).
[9] https://clintel.org/shock-new-report-lays-out-the-full-scale-of-environmental-damage-caused-by-onshore-wind-turbines/
