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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Carbón: el malo de la película. Primera parte.

por | 9 Ene 2023 | Otros artículos

“Los combustibles fósiles son un regalo de la naturaleza. Los podemos ver como una batería inerte de energía creada por la luz del sol hace millones de años[1]. Esos combustibles han hecho posible[2] el desarrollo de la Civilización Occidental[3] y siguen apoyando la prosperidad en todo el mundo. Y no se van a acabar. El fracking[4] se puede realizar casi en todas partes. El carbón, de distintas calidades, está listo para ser utilizado intensamente en centurias por venir. Las arenas bituminosas tienen un horizonte de consumo de cientos de años. Esos son hechos”[5].

Como ustedes saben, el carbón, en sus distintas variedades[6], es el combustible fósil sólido que mayor energía posee (y entrega) por unidad de peso[7]. También es el que más CO2 emite a la atmósfera por unidad de energía producida. Es esta característica la que ha llevado a los enemigos de la Humanidad disfrazados de calentólogos a tratar de marginarlo del mix energético en Occidente. En Occidente. Y en agregado, sin ningún éxito, vean. En 2021, la energía total global se incrementó en 8,650 Terawatios/hora. El 83% de ese aumento fue proporcionado por los combustibles fósiles, mientras sólo el 14% del incremento correspondió a las energías renovables (el 3% restante es nuclear). El petróleo creció un 32%, el carbón un 29% y el gas natural un 22%. Frente a esos poderosos saltos, la energía eólica sólo aumentó un 8% y la solar un magro 6%.

Toda la energía consumida en 2021 fue de 176.431 Terawatios/hora. Así que de constituir 77% del total en 2020, los combustibles fósiles han proporcionado el 83% del aumento en 2021. O sea, que las renovables retroceden fuertemente mientras el carbón brilla con luz propia. ¡Vaya éxito! Vean el gráfico.

global-energy-substitution.png (3400×2400) (wp.com)

Porque en el resto del mundo, el carbón se consume cada vez más[8]. La razón es múltiple: su precio es bajo, sus yacimientos abundantes[9] y muy repartidos por el mundo[10], su almacenamiento sencillo, sus usos alternativos múltiples[11], su distribución fácil y sus residuos, aceptablemente limpios. Los que no son limpios (salvo que se filtren) son sus efluentes[12] a la atmósfera[13], que nada tienen que ver con el CO2 y que son los verdaderos inconvenientes de la combustión de carbón por sus efectos sobre el ser humano y la vegetación[14].

En los países en vías de desarrollo, la contaminación ambiental existe, sí, pero no es debida a las plantas de generación de energía que queman carbón. Lo es sobre todo por la quema doméstica de biomasa sólida en calefacción y cocinado. El 30% de la población mundial[15] no tiene acceso a tecnologías limpias para cocinar. La OMC informa de que 4 millones de personas al año mueren prematuramente por enfermedades asociadas a la contaminación en sus casas. La utilización de madera, bosta y residuos de cosechas es debida a la imposibilidad de acceder a redes eléctricas alimentadas por carbón o a combustibles modernos como GLP[16].

Los contaminantes principales de la combustión del carbón en plantas de generación de energía eléctrica han disminuido brutalmente debido a mejoras tecnológicas[17] en las últimas décadas. Ello ha provocado una reducción drástica de monóxido de carbono (CO), plomo, dióxido sulfuroso (SO2), óxidos de nitrógeno (NOX), ozono troposférico (al nivel del suelo) y partículas.

Las nuevas plantas con carbón pulverizado, depuradores de gases de combustión, filtros de tela, reducción catalítica y otros procesos y equipamientos de control han reducido el NOX en un 83%, el SO2 en un 98% y las partículas en un 99.8% en comparación con plantas similares sin esos elementos de descontaminación, según informa el Departamento de Energía de los EE. UU.[18]. Las modernas plantas de carbón en Occidente, con sus filtros anticontaminación, son capaces de producir electricidad por 80/100 $/megavatio-hora. Entonces llegan los legisladores y aplican tasas de secuestro de carbono para retirar el CO2, que no es tóxico, pero ellos dicen que sí lo es, y las plantas de carbón se vuelven carísimas[19]. Y al convertirlas en carísimas, simplemente las desmantelan. Así dificultan y hasta imposibilitan el funcionamiento de las economías occidentales.

Mas no sólo las occidentales. Un país como la República Sudafricana posee en su extenso territorio enormes cantidades de magnífico carbón (antracita), que exporta porque organismos multilaterales comprometidos con la jaculatoria del cambio climático[20] les obligan a no consumirlo (la República Popular China, el principal importador de carbón, sí puede hacerlo).

En noviembre de 2022, Jeff Currie, responsable de investigación de materias primas de Goldman Sachs, dijo en una entrevista[21] que, a finales de 2021, los combustibles fósiles suponían el 81% del consumo de energía. En 2011 eran el 82%. Esta reducción de 1 punto en 10 años ha costado 3.800 billones (españoles) de inversión en energías renovables. Las energías renovables no van a ninguna parte. Pero, debido a los intereses espurios de los calentólogos (que son recogidos por las autoridades en muchos países), estas energías ineficientes e intermitentes se nos imponen. Carbón, petróleo y gas han carecido recientemente y carecen ahora de las necesarias inversiones para aumentar su producción. Eso elevará su precio, que es lo que buscan los canallas que nos dizque gobiernan. Pero ni obstaculizando la producción de hidrocarburos y estimulando enloquecidamente la construcción de plantas eólicas y fotovoltaicas han conseguido prácticamente nada.

BBVA-Hambach-interior-bosque-naturaleza-medioambiente-terreno

https://www.bbva.com/es/sostenibilidad/hambach-de-bosque-milenario-a-lugar-mas-contaminante-de-europa/

[1] El petróleo es, según la teoría biótica universalmente aceptada, el resultado de la descomposición de seres vivos sometidos a presión en un ambiente anaerobio. Esa es la interpretación canónica. Hay otra, la que se refiere al origen abiótico del crudo, procedente de las propias rocas del subsuelo. Es la explicación heterodoxa, pero bien valía la pena mencionarla.

[2] Junto con el Cristianismo, la filosofía griega y el derecho romano, claro.

[3] Desde el principio de la Revolución industrial, el carbón movió trenes y máquinas de vapor, barcos de acero y fábricas por doquier. Las transiciones energéticas llevan mucho tiempo para ejecutarse, como ha demostrado sobradamente Vaclav Smil.

[4] El lector sabe lo que es el fracking. Es, literalmente, la fracturación hidráulica de rocas del subsuelo para obtener gas y petróleo.

[5] En “Crimen de Estado” https://www.marcialpons.es/libros/crimen-de-estado/9788472098688/

[6] En función del carbono que contienen, turba, lignito, lignito negro, hulla y antracita. El grafito, 100% carbono, no se utiliza como combustible. El carbón vegetal no tiene entidad agregada suficiente.

[7] Para que se hagan a una idea sobre la densidad energética del carbón, una batería Tesla, que pesa más de 500 Kg. y necesita entre 25 y 50 toneladas de minerales (localizados, extraídos, procesados, transportados y elaborados) para ser fabricada, puede almacenar la misma energía que 30 kilos de carbón.

[8] Hoy en día, el mundo depende en un 80 % de petróleo (que por sí sólo aporta el 35%), carbón y gas por lo que a la energía primaria respecta. A principios del Siglo XX, el carbón era el 60% de la primaria, siendo el resto biomasa. Y el carbón renace. Hoy, un 25% de la energía primaria y más del 40% de la electricidad proviene del carbón. (Economics of the International Coal Trade: The Renaissance of Steam Coal: Amazon.co.uk: Schernikau, Lars: 9789048192397: Books)

[9] De hecho, es el combustible más abundante. A fecha de hoy existen reservas probadas de 1 billón de toneladas de carbón (antracita, hulla y lignito negro; aparte, el lignito marrón), lo que permite garantizar el suministro para más de 200 años a los ritmos de consumo prevalecientes. No obstante, está aumentando continuamente el volumen de reservas probadas, según se incrementan las prospecciones y hallazgos. Los recursos son mucho mayores (reservas son los depósitos que pueden ser explotados con la tecnología existente en la actualidad a precios rentables; los recursos incluyen todos los depósitos existentes, sean o no rentables.

[10] De todas las fuentes de energía fósiles, el carbón es la que está más disperso/mejor repartido por todo el mundo. Se extrae en alrededor de 100 países. Las reservas más importantes se hallan en Estados Unidos, Rusia, China, Australia e India. Geopolíticamente, el carbón es un comodín.

[11] El carbón se utiliza para diversas finalidades, todas ellas del máximo interés económico, industrial y social: 1. Para generar energía eléctrica con centrales térmicas de carbón pulverizado. Hay otras tecnologías para aumentar el rendimiento y reducir las emisiones contaminantes (centrales de lecho fluido a presión, gasificación del carbón para centrales de ciclo combinado). 2. Para producir coque, producto de la pirólisis del carbón en ausencia de aire. Se usa como combustible y reductor en los altos hornos. 3.Para producir acero. Dos tercios del acero mundial se producen utilizando coque de carbón. 4. Para enriquecer el acero con carbono, mezclando hierro con carbón. Así, el hierro se enriquece en carbono y gana en resistencia y elasticidad. 5. Para la construcción, en industrias de cemento y de ladrillos, muy energíaintensivas. 6. Para usos domésticos. Ese fue el primer uso del carbón. Aún hoy sigue siendo usado para calefacción y cocción, principalmente en los países más pobres. 7. La carboquímica (sobre todo en Suráfrica y China) permite obtener amoniaco, metanol, gasolina y gasóleo de automoción.

[12] Incluyendo aerosoles en forma de hollín o humo.

[13] A la atmósfera se emiten dos tipos de contaminantes: los primarios se emiten directamente. Es el caso del dióxido de azufre (SO2), que es irritante para los pulmones, daña la vegetación y ataca a la piedra caliza o el mármol.​ Los contaminantes secundarios se forman mediante procesos químicos atmosféricos, Es el caso del ácido sulfúrico, SO4H2.

[14] La lluvia ácida se debe al ácido sulfúrico y al ácido nítrico, que caen al suelo en forma de precipitación.

[15] Unos 2.400 millones de personas.

[16] Es decir, gas licuado de petróleo, mezcla de gases licuados presentes en el gas natural o disueltos en el petróleo.

[17] Gracias al desarrollo de plantas ultra supercríticas, de alta eficiencia y bajas emisiones.

[18] About Energy Analysis | netl.doe.gov

[19] El dióxido de azufre, el mercurio y otros metales pesados derivados de la combustión del carbón son tóxicos. El CO2 no lo es, pero resulta tan caro retirarlo que hacerlo eleva el coste de una planta de carbón hasta $140/megavatio/hora en los EE. UU.

[20] Me refiero fundamentalmente al Banco Mundial. Puede el lector leer en el libro de José Ramón Ferrandis titulado “África es así” (Unión Editorial, Madrid, 2019), las obligaciones y limitaciones que impone el Banco Mundial a la RSA para financiar plantas de generación de energía eléctrica. ÁFRICA ES ASÍ. Instituciones y pobreza – Unión Editorial (unioneditorial.net)

[21] Goldman Sachs’ Jeff Currie: ‘$3.8 Trillion of Investment in Renewables Moved Fossil Fuels from 82% to 81% of Overall Energy Consumption’ in 10 Years | Climate Depot

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.