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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Avance sobre un próximo libro VII

por | 12 Abr 2024 | Libros

Esta es la 7ª entrega del libro «Franco sin adjetivos», que espero resulte de interés

  1. La II República (5ª parte)

El 13 de julio de 1936, de madrugada, policías socialistas secuestraron en su domicilio al líder de la derecha parlamentaria en la II República[1] y lo asesinaron en la camioneta que lo transportaba. Los sicarios abandonaron su cadáver en el cementerio. El líder derechista se llamaba José Calvo-Sotelo y su asesinato desencadenó la Guerra Civil que acabó con la República y con el Frente Popular.

El detalle fue el siguiente. Durante la noche del 12 de julio, se habían concentrado en el cuartel de la Guardia de Asalto de Pontejos varios policías compañeros de Castillo, paisanos pertenecientes a las milicias socialistas, muchos de ellos miembros de La Motorizada[2], y el capitán de la Guardia Civil Fernando Condés Romero[3], amigo de Castillo. Solicitaron al ministro de la Gobernación, Juan Moles, autorización para detener a falangistas. El ministro accedió. En las primeras horas de la madrugada del día 13 de julio, varias camionetas policiales salieron de Pontejos. En la nº 17 iba un grupo de guardias de asalto y milicianos (es decir, miembros de las milicias) socialistas como Luis Cuenca Estevas[4]. La autoridad era Condés.

En primer lugar se dirigieron a la residencia del líder del partido Renovación Española, Antonio Goicoechea, quien no era falangista y no se encontraba en su domicilio. Fueron después a la vivienda de Gil-Robles, que tampoco era falangista, pero Gil-Robles estaba fuera. A continuación, se dirigieron a la vivienda del jefe de la oposición, José Calvo Sotelo[5], quien tampoco era falangista. A las 03:00, llegados al domicilio de Calvo Sotelo, tras cortar el teléfono, se llevaron al político sin que su escolta se opusiera[6]. A unos doscientos metros del portal, Luis Cuenca[7], militante socialista y guardaespaldas de Indalecio Prieto, disparó dos veces en la nuca a Calvo Sotelo, matándolo. Arrojaron el cadáver en la puerta del Cementerio del Este.…

El 17 se produjo la sublevación en Ceuta, Melilla y Tetuán, que fue adelantada un día por precaución ante posibles filtraciones. El 18, a las seis y diez de la mañana, Franco envió un telegrama desde Santa Cruz de Tenerife, como comandante General de Canarias, al General jefe de la circunscripción oriental de África (Melilla) declarando el inicio del Alzamiento.[8]

Franco embarcó a su mujer y a su hija hacia Francia y él voló a Marruecos en un avión Dragon Rapide[9]. Durante la madrugada del día 19, domingo, Franco voló hacia territorio español y a las 7:30 horas aterrizó en Tetuán. El Alzamiento triunfó de inmediato en África y en Galicia.[10]

…Casares Quiroga dimitió el 18 de julio[11]. Azaña encargó al presidente de las Cortes, Martínez Barrio, formar gobierno con partidos de la derecha, sin comunistas. El PSOE se negó a participar.

Socialistas, comunistas y anarcosindicalistas pidieron armas para hacer frente a la sublevación y se negaron a reconocer al nuevo gobierno[12]. Entonces Martínez Barrio dimitió (día 19). Azaña reunió a los partidos. Largo Caballero exigió las armas. Azaña encargó formar gobierno a José Giral, quien autorizó su reparto.[13]

[1] Por el partido Renovación Española.

[2] La Motorizada era una milicia de los socialistas madrileños creada en marzo de 1936 bajo la tapadera de un club deportivo denominado Júpiter Sporting Madrileño. Castillo era uno de sus instructores.

[3] Quien iba vestido de paisano.

[4] La camioneta número 17, del Cuerpo de Asalto, estaba conducida por el guardia Orencio Bayo Cambronero. Viajaban en ella Victoriano Cuenca, persona de absoluta confianza de Indalecio Prieto; José del Rey Hernández, guardia del Cuerpo de Asalto, adscrito a la escolta personal de la diputado socialista Margarita Nelken, y 7 Guardias de Asalto más. Los acompañaba Federico Coello García, estudiante del último curso de Medicina, afiliado al PSOE, muy próximo a Indalecio Prieto, que prestaba asistencia médica a Victoriano Cuenca; otros dos hombres de confianza de Indalecio Prieto cerraban la lista de socialistas, miembros de las juventudes de ese partido: Santiago Garcés y Francisco Ordóñez. Al mando, en el mismo vehículo, vestido de paisano, iba el Capitán de la Guardia Civil Fernando Condés. En total, 14 hombres.

[5] Lo habían intentado también con Gil-Robles y con Goicoechea, a los que no hallaron en sus domicilios.

[6] El 29 de junio de 1936, el director general de Seguridad, José Alonso Mallol, llamó al policía Lorenzo Victoriano Aguirre Sánchez y le pidió que cambiara la escolta de Calvo Sotelo, “demasiado afecta» al diputado. Los nuevos escoltas tenían instrucciones de Alonso Mallol no de protegerle sino de simular que lo hacían si era en un lugar céntrico. Si el atentado era en un descampado y no tuviera éxito, debían rematarlo. De hecho, Calvo Sotelo se quejó al ministro de la Gobernación, Juan Moles, de que sus escoltas (Rodolfo Serrano de la Parte y José Garriga Pato), le infundían sospechas.

[7] Tras el crimen, Cuenca habló con Julián Zugazagoitia, editor del diario El Socialista. Zugazagoitia quedó horrorizado por lo que le contó Cuenca y declaró: “Ese atentado es la guerra”.

[8] “Gloria al heroico Ejército de África. España sobre todo. Recibid el saludo entusiasta estas guarniciones que se unen a vosotros y demás compañeros Península en estos momentos históricos. Fe ciega en el triunfo. Viva España con honor. General Franco.”

[9] Se refiere a un avión marca De Havilland, bimotor, modelo Dragon Rapide, de siete plazas.

[10] Al poco se sumaron Cádiz, Córdoba, Granada y Sevilla, tras Ávila, Burgos, Navarra, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora.

[11] El mismo día del asesinato de Calvo Sotelo, Indalecio Prieto visitó a Casares Quiroga en nombre de socialistas y comunistas para pedirle que distribuyera armas entre esos partidos (PSOE y PCE), a lo que este se negó.

[12] Cuando las izquierdas se rebelaron en 1934, las derechas en el poder mantuvieron y defendieron la Constitución. Cuando las derechas se sublevaron en 1936, el gobierno de Frente Popular terminó de obliterar la legalidad permitiendo la revolución. Los comportamientos fueron diametralmente opuestos.

[13] La revolución fue inducida pero no desatada por el alzamiento nacional, sino por el gobierno republicano de Giral al repartir armas a las turbas, con la anuencia de Azaña. Con las armas llegó la revolución y la disolución de cuanto quedaba de la República.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.