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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Avance sobre un próximo libro III

por | 23 Feb 2024 | Libros

Esta es la tercera entrega del libro «Franco sin adjetivos», que espero resulte de interés.

  1. La II República (1ª parte) 

Como acabamos de ver, tras la forzada dimisión del general Miguel Primo de Rivera en enero de 1930, Alfonso XIII intentó reconducir el régimen monárquico por la senda constitucional. Con ese fin, nombró presidente del gobierno al general Dámaso Berenguer[1], quien se estrelló contra el desorden, la debilidad de los partidos monárquicos y la sublevación de Jaca[2].

En febrero de 1931, el Rey ofreció el gobierno a Santiago Alba (Partido Liberal). Este lo rechazó. El Rey lo intentó con José Sánchez Guerra, quien fue a la cárcel Modelo y ofreció a los participantes en la sublevación de Jaca sendas carteras ministeriales, que no aceptaron. Acto seguido, el Rey nombró presidente al almirante Juan Bautista Aznar. Éste formó un gobierno de “concentración monárquica” donde entraron los líderes de los partidos liberal y conservador. El nuevo gobierno propuso un calendario electoral: primero elecciones municipales (el 12 de abril de 1931), después provinciales y en junio, generales constituyentes.

La II República fue proclamada el 14 de abril de 1931, aunque las elecciones municipales del 12 de abril arrojaron resultados claramente favorables a los monárquicos: 22.150 concejales frente a 5.875 concejales de las opciones republicanas. Sin embargo, la Corona había perdido en las ciudades, donde los republicanos habían ganado en 41 de las 49 capitales de provincia. En Madrid, los concejales republicanos triplicaban a los monárquicos y en Barcelona, la relación fue de 4/1. Los partidarios de la república interpretaron los resultados como un plebiscito a favor de su instauración.

A primera hora del día 14, Romanones envió al Rey una nota[3]. En la práctica, era un ultimátum. Los intentos del rey de conseguir que Niceto Alcalá Zamora[4] le garantizara su salida y la de su familia pacíficamente de España se estrellaron contra la bravuconería de Alcalá Zamora: éste exigió que el rey abandonara España de inmediato: «Si antes del anochecer no se ha proclamado la república, la violencia del pueblo puede provocar la catástrofe».

El Rey declaró: “Yo no seré obstáculo en el camino que haya que tomar, pero creo que aún hay varios caminos”. A las 10:30, el presidente Aznar iniciaba el Consejo de ministros. El ministro de Fomento, Juan de la Cierva y Peñafiel intentó resistir. De La Cierva advirtió: “El Rey se equivoca si piensa que su alejamiento y pérdida de la Corona evitarán que se viertan lágrimas y sangre en España. Es lo contrario, señor”.

La República, que nació de esa manera, atacó fuertemente a la Iglesia, no garantizó la separación de poderes y aplicó leyes autoritarias como la de Defensa de la República[5]. No fue un modélico régimen democrático y progresista, derrocado al cabo por reaccionarios. Mucho antes de esa acción, la intransigencia de las izquierdas socialistas y comunistas, de los separatistas y de los anarquistas la reventaron. Veamos.

[1] Seguramente el lector recordará el artículo de José Ortega y Gasset del 15 de noviembre de 1930 en El Sol, titulado “El error Berenguer”. Ortega y Gasset, gran filósofo, carecía de las capacidades precisas para construir artículos de prensa de gran raigambre política, pero el impacto del artículo fue tremendo.

[2] La llamada sublevación de Jaca tuvo lugar en diciembre 1930. Fue un levantamiento militar que intentó establecer la República a partir de esa población oscense. Sus líderes, los capitanes Galán y García Hernández, fueron fusilados tras fracasar la intentona.

[3] “Los sucesos de esta madrugada hacen temer a los ministros que la actitud de los republicanos pueda encontrar adhesiones en elementos del Ejército y fuerza pública (…) y se produzcan sangrientos sucesos. Para evitarlo (…) podría V. M. reunir hoy al Consejo (…) y el mismo reciba la renuncia del Rey para hacer ordenadamente la transmisión de poderes”.

[4] Quien actuó como presidente del comité ejecutivo del Pacto de San Sebastián (17 de agosto de 1930), destinado a impulsar un movimiento popular para derrocar la Monarquía e instaurar en su lugar una República.

[5] Todo ello, en la práctica, limitó fuertemente el ejercicio de la democracia.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.