Esta es la IX entrega resumida del libro «Franco sin adjetivos», que espero resulte de interés
6. La Guerra Civil (II)
Durante la noche del 6 y la madrugada del día 7 de noviembre de 1936, milicianos del PCE, el PSOE y la UGT, a las órdenes de Santiago Carrillo, iniciaron en Madrid una carnicería que sólo se detuvo el 4 de diciembre, más de 6.000 muertos después. Los asesinados[1] fueron ametrallados, la mayoría en Paracuellos del Jarama, cerca de Madrid.[2]
La matanza se gestó tiempo atrás. Mijail Koltsov, consejero soviético enviado a España por Stalin[3], pensaba que existía una hipotética quinta columna de profesionales, religiosos, militares y conservadores cristianos, la cual constituiría una grave amenaza para el gobierno del Frente Popular. Para eliminar ese riesgo, dispuso que los sacaran[4] de las cárceles madrileñas y los asesinaran sin más trámite.
De acabar[5] con ellos se encargó Santiago Carrillo, quien ese mismo día 6[6] se había pasado en masa con las Juventudes Socialistas Unificadas al Partido Comunista de España[7]. El PCE filtró los ficheros de las cárceles madrileñas (Cárcel Modelo, Porlier, San Antón, Ventas) y sus miembros ejecutaron las órdenes de Moscú.
No fue esa la única actuación criminal del Frente Popular en los territorios que controló durante la Guerra Civil. Un elemento fundamental y permanente del terror que se extendió por las capitales fueron las llamadas checas[8], que en número muy elevado[9] se constituyeron para acabar con personas de significación opuesta al Frente Popular o cuando menos no implicada en él. Todos los partidos del Frente Popular[10] tuvieron sus propias checas. Participaron en sus crímenes destacados militantes de esos partidos del Frente Popular, quienes gozaban de absoluta impunidad. No sólo impunidad: el gobierno de la república, personificado en el cargo del director general de Seguridad, Manuel Muñoz Martínez, diputado en Cortes por Izquierda Republicana, confirió estatus oficial a por lo menos una de las checas de Madrid[11].
El 19 de abril de 1937, el general Francisco Franco, que para entonces[12] ostentaba la jefatura militar en el bando nacional durante la Guerra Civil Española, decidió unificar las fuerzas políticas que le apoyaban e integrarlas en una misma organización bajo el nombre de FET de las JONS. Ello se materializó a través del Decreto de Unificación[13], que se publicó el día 20 de abril.[14]
Fue una imposición sin paliativos. Franco deseaba evitar a toda costa que se reprodujera entre los suyos el enfrentamiento suicida que estaba teniendo lugar en el bando frentepopulista, responsable de las muchas derrotas consecutivas de su ejército, de los asesinatos en retaguardia, de la inseguridad general y de las malas perspectivas que, al cabo, se materializaron en una derrota completa[15]. La analogía entre las dos partes de España era conceptualmente improbable, pero no se quisieron dejar cabos sin atar.[16]
Veamos los antecedentes y la trayectoria de los protagonistas de los partidos mencionados. Las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) fueron fundadas por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, el 10 de octubre de 1931. A su vez, Falange Española fue fundada el 29 de octubre de 1933 por Rafael Sánchez Mazas y José Antonio Primo de Rivera.[17]
En julio de 1936, la FE de las JONS se sumó al Alzamiento. Durante los primeros meses de la guerra, la organización masculina del partido creció rápidamente, pasando de ser miles a decenas de miles. La rama femenina, llamada Sección Femenina, creció análogamente.
El jefe nacional de Falange Española de las JONS, José Antonio Primo de Rivera, se encontraba encarcelado desde antes del inicio de la guerra[18]. Para reemplazarle mientras salía eventualmente de prisión, el 2 de septiembre de 1936 se formó en Valladolid una Junta de Mando Provisional encabezada por Manuel Hedilla, un político menor, opacado por la memoria de José Antonio y lastrado por los enfrentamientos internos. La Junta de Mando se trasladó a Salamanca a principios de octubre para estar lo más cerca posible del Cuartel General del Generalísimo. El 20 de noviembre, José Antonio Primo de Rivera fue asesinado en prisión. El 21 de noviembre se celebró el III Consejo Nacional de Falange.
En cuanto a la Comunión Tradicionalista carlista, su líder Manuel Fal Conde intentó mantener la independencia de su organización y de los requetés. Su primera decisión fue también la última: en diciembre de 1936 intentó crear una Real Academia Militar de Requetés, distinta y ajena a las academias militares. El Generalísimo reaccionó de inmediato: insubordinación y traición. Le dio a elegir: o un Consejo de Guerra, o fuera de España. Fal Conde se expatrió en Portugal. Acto seguido, el 20 de diciembre de 1936, Franco militarizó las milicias carlistas y falangistas.
En primavera de 1937 se materializaron tensiones entre carlistas, católicos de la CEDA, falangistas y monárquicos alfonsinos. No sólo eso; en la madrugada del 17 abril de 1937, dos falangistas murieron[19] en enfrentamientos entre los dos sectores de la Falange: los partidarios de la fusión y consecuente subordinación al poder militar (encabezados por Sancho Dávila y Agustín Aznar) y los contrarios a ella, encabezados por Hedilla. Los sucesos de Salamanca resultaron el catalizador de la decisión de Franco, quien entendía que no había posibilidad de aceptar esa situación.
El Cuartel General de Franco intervino. El 18 de abril, cuando los falangistas contrarios a la fusión celebraban un Consejo Nacional en el que eligieron a Manuel Hedilla como jefe nacional[20], el propio general Franco anunció en un magnífico discurso[21], que causó una excelente impresión entre el sector tradicionalista, su resolución de promulgar el Decreto de Unificación de Falange Española y la Comunión Tradicionalista, que pasaban a estar bajo su jefatura directa y única como jefe nacional.
Tras la unificación, las reacciones fueron variadas. Hedilla y muchos camisas viejas[22], por un lado, y Fal Conde más un importante número de carlistas por otro, rechazaron integrarse en el nuevo partido. Hedilla no reconoció la unificación con los tradicionalistas ni aceptó el puesto de consejero nacional que le ofreció Franco. Siguió considerándose el jefe de Falange, por lo que Franco lo mandó detener una semana después, junto con otros falangistas disidentes. Condenado a muerte por un tribunal militar por su “manifiesta actuación de indisciplina y de subversión frente al Mando y el Poder únicos”, Franco indultó a Hedilla, quien cumplió condena de cárcel en Las Palmas de Gran Canaria hasta 1943 y luego fue desterrado a Palma de Mallorca hasta 1947.
Manuel Fal Conde siguió oponiéndose a la unificación desde Portugal. En octubre de 1937 fueron nombrados por Franco los 50 miembros del Consejo Nacional de FET y de las JONS, la mitad de los cuales eran falangistas, una cuarta parte carlistas, cinco monárquicos y ocho militares, incluido el general Queipo de Llano. Después, Franco en persona invitó a Fal Conde a formar parte del Consejo Nacional de FET, en noviembre de 1937. Fal Conde no aceptó y el ofrecimiento fue retirado el 6 de marzo de 1938. Tomás Rodríguez Arévalo, conde de Rodezno, que sucedía a Fal Conde al frente de los carlistas, fue nombrado ministro de Justicia en el primer gobierno[23] del general Franco, que pervivió entre el 30 de enero de 1938 y el 9 de agosto de 1939.
El Decreto de Unificación consiguió su objetivo. FET y de las JONS se convirtió en la pieza básica de la estructura institucional política del Estado. Permitió captar militantes procedentes de todas las clases sociales. Amplió la base social de la dictadura, estabilizó la situación y sentó las bases para el desarrollo político del Régimen con el Movimiento Nacional.
Llevar la tranquilidad política a la zona nacional, eliminando las luchas políticas intestinas, permitió concentrar los esfuerzos en las operaciones militares. Como Franco quería y logró. Una vez más.
[1] Algunos de los cuales eran niños.
[2] Otras lo fueron en distintos parajes del término municipal de Torrejón de Ardoz.
[3] Bajo la cobertura de corresponsal de Pravda en Madrid. Fue fusilado en Moscú por orden de Stalin el 2 de febrero de 1940.
[4] De ahí el término sacas con que se conoció el procedimiento.
[5] Para un comunista, acabar con alguien es un eufemismo. Recuérdese que Stalin definió el genocidio en Ucraina y Rusia central conocido por Holodomor como “acabar con los kulaks como clase social”. Lo hicieron mediante el terror, patentizado en el crimen directo e indirecto, retirando todos los alimentos disponibles. Asesinaron en torno a los 10 millones de personas, pues no hay acuerdo al respecto. Stalin se explicaba así: “una muerte es un drama; un millón de muertes es una estadística”.
[6] Ese fue también el día en que empezó la batalla por Madrid, el mismo día en que el gobierno frentepopulista evacuó la capital con destino Valencia.
[7] Los miembros del PCE, en ausencia del Gobierno, que había huido a Valencia, controlaban los mecanismos de seguridad de la República en Madrid.
[8] Que debían su nombre a su homónima inspiradora soviética, Cheka, acrónimo de “Comisión Extraordinaria Panrrusa para la supresión de la contrarrevolución y del sabotaje”. En el caso de España, no había ningún sabotaje que combatir. Eran centros de detención irregulares y consentidos por el gobierno y los partidos políticos que lo componían, en los que se despojaba, torturaba, violaba y en gran parte asesinaba a los prisioneros.
[9] Sólo en Madrid se han llegado a identificar 345 checas.
[10] PSOE, PCE, POUM, Partido Sindicalista, Izquierda Republicana y Unión Republicana.
[11] Se trata concretamente la checa situada en el Círculo de Bellas Artes, en la Calle de Alcalá 40. El gobierno de la República le dio rango de “Comité Provincial de Investigación Pública”. En su fundación participó como impulsor el entonces director general de Seguridad Manuel Muñoz Martínez. Esta checa tiene en su haber una cifra superior a 2.000 asesinatos en sus instalaciones.
[12] Lo hacía desde el 21 de septiembre de 1936, día de la toma de Maqueda. Esa misma jornada se celebró una reunión de la Junta de Defensa en el aeródromo de Muñodomo, en Salamanca. De esa reunión salió Franco investido con el mando militar único. Durante una segunda reunión, el día 28 de septiembre, Franco recibió asimismo el poder político, la Jefatura del Estado. El general Cabanellas firmó el Decreto en día 29 y éste se publicó en el Boletín el día 30 de septiembre.
[13] El Decreto de Unificación fue la norma jurídica promulgada el 20 de abril de 1937 mediante la cual se fusionaban bajo el mando de Francisco Franco los partidos políticos Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FE de las JONS) y la Comunión Tradicionalista, creándose un nuevo partido único con el nombre de Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS). Los restantes partidos políticos existentes en la zona nacional fueron suprimidos.
[14] Y se consolidó de muchas maneras, entre ellas la imaginería. Es bien conocido un cuadro de Ignacio Zuloaga, en el que se ve a Francisco Franco, vestido de manera que presenta los elementos componentes de la unión (boina roja y camisa azul) en su persona.
[15] En la zona republicana, la presencia del enemigo común no fue suficiente para impedir los enfrentamientos intestinos. El odio entre comunistas, socialistas y anarquistas fue una constante. Nacionalistas catalanes y vascos iban a otra cosa. Cada partido tenía su ley, sus “partidas de la porra” y sus cárceles. Hasta una guerra civil interna hubo en Barcelona, culminada entre el 3 y el 7 de mayo de 1937, que se saldó con la obliteración del POUM y persecución y tortura de sus miembros (recuérdese a Andreu Nin, torturado por la policía soviética NKVD a las órdenes de Alexander Orlov) y sobre todo a la anteriormente hegemónica CNT. Las bajas (muertos) superaron las 218. Perdieron la guerra.
[16] Franco consideraba que, al final de la guerra, era preciso constituir un régimen fuerte, lo que había de hacerse “mediante la unificación de todas las fuerzas españolas, agrupadas en un solo ideal nacional”.
[17] José Antonio Primo de Rivera (24/4/1903, Madrid-20/11/1936, Alicante), fue el primogénito del teniente general Miguel Primo de Rivera y de Casilda Sáenz de Heredia. Tuvo cinco hermanos: Miguel, Carmen, las mellizas Angelita y Pilar y Fernando. Se licenció en Derecho por la Universidad Central de Madrid en 1923, ejerciendo la abogacía en Madrid (1925). En 1930 heredó de su padre el Marquesado de Estella. El 2 de mayo de 1930 fue Vicesecretario General de Unión Monárquica. En 1933 se publicó El Fascio, donde escribió un artículo: Orientaciones hacia un nuevo estado y, junto al aviador Julio Ruiz de Alda, creó el Movimiento Sindicalista Español, embrión de la Falange.
El 29 de octubre de 1933 se celebró el Acto Fundacional de Falange Española en el Teatro de la Comedia de Madrid. En noviembre de ese mismo año obtuvo el acta de diputado independiente por Cádiz. Desplegó gran actividad para propagar en provincias el ideario falangista y fundó varias revistas y periódicos con el mismo fin. Fusionó su movimiento con el de La Conquista del Estado de Ramiro Ledesma Ramos y con las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica de Onésimo Redondo Ortega. Así nació Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, FE de las JONS, cuya dirección quedó a cargo de un triunvirato formado por José Antonio Primo de Rivera, Ramiro Ledesma Ramos y Julio Ruiz de Alda. En el I Congreso de FE de las JONS (octubre de 1934) se designó a José Antonio como jefe Nacional. En 1935, José Antonio constituyó el Sindicato Español Universitario, SEU.
El presidente del gobierno, Santiago Casares Quiroga, persiguió sañudamente a Falange Española de las JONS. La declaró organización ilegal. Sus dirigentes fueron detenidos y encarcelados en la Prisión Modelo de Madrid, aunque José Antonio siguió dirigiendo el movimiento desde la cárcel. El 5 de junio de 1936, José Antonio fue trasladado a la cárcel de Alicante. Cuando conoció los planes de sublevación, dio libertad a sus seguidores para unirse. Fue acusado el 17 de noviembre de 1936 de inspirar el Movimiento y condenado a muerte por un “tribunal popular”. Hubo intentos de salvarle por parte de los nacionales. En la mañana del 20 de noviembre, en el patio de la cárcel de Alicante, José Antonio fue fusilado irregularmente. Sus restos mortales fueron trasladados primero a El Escorial y luego al Valle de los Caídos.
[18] 14 de marzo, la policía detuvo en su domicilio a José Antonio Primo de Rivera. Fue acusado de múltiples cargos, entre ellos el de tenencia ilícita de armas.
[19] Los falangistas fueron Alonso Goya, jefe de milicias de la Falange santanderina muy próximo a Hedilla, y un escolta de Sancho Dávila. Franco apoyó a Hedilla, desplegó fuerzas de orden público y abortó el enfrentamiento.
[20] “Hasta que se reintegre a su puesto José Antonio Primo de Rivera o Raimundo Fernández-Cuesta”.
[21] Elaborado por Ernesto Giménez Caballero.
[22] Se refiere a los falangistas de antes de la Guerra Civil.
[23] Como hemos visto, los organismos anteriores fueron la Junta de Defensa Nacional y la Junta Técnica. Este fue el primer Gobierno con ese nombre.La Guerra Civil (II)
