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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Avance de un nuevo libro XXVII

por | 6 Sep 2024 | Libros

Esta es la XXVII entrega resumida del libro «Franco sin adjetivos», que espero resulte de interés.

9. Las relaciones internacionales (6)

En los últimos años 40 (entre 1947 y 1948) se desencadenó la conocida como “Guerra Fría” entre los antiguos aliados contra la Alemania nacionalsocialista. La amenaza del Ejército Rojo en Centroeuropa[1] facilitó el acercamiento de las potencias occidentales al régimen de Franco, el cual había mantenido su posición sin concesión alguna desde el primer momento. Estados Unidos, preocupado por el expansionismo soviético, el triunfo del maoísmo en China y la Guerra de Corea[2], cambió de tercio. A primeros de febrero de 1948, el almirante Forrest Sherman, jefe de las fuerzas operativas navales de la VI Flota estadounidense, visitó España. Aunque se trató formalmente de una visita privada, se entrevistó con altos mandos de la marina española.

En los primeros meses de 1949, cuatro países de Iberoamérica (Bolivia, Brasil, Colombia y Perú) presentaron en la ONU una moción para revocar la decisión de 1946. Polonia y la URSS se opusieron, sólo para ser derrotados el 7 de mayo[3]. La Guerra Fría era un hecho, patentizado en 1948 con el bloqueo de Berlín Occidental y desde 1950 por la invasión y subsiguiente Guerra de Corea, que comenzó el 25 de junio de 1950.

Finalmente, el 4 de noviembre de 1950, la Asamblea General de Naciones Unidas, mediante la Resolución A/RES/386(V), derogó[4] la resolución de 1946 que imponía romper relaciones diplomáticas con España. El 27 de diciembre, Estados Unidos envió un embajador, Stanton Griffis. EE. UU. intentó incorporar España a la OTAN, pero la oposición de Gran Bretaña lo impidió.

A primeros de 1950, a la vista de las circunstancias en que se desenvolvía la geopolítica mundial, el secretario de Estado norteamericano, Dean Acheson, escribió al senador Tom Connally valorando positivamente el régimen de Franco.

En julio de 1952 se supo que Harry S. Truman no se iba a presentar a la reelección como presidente de los EE. UU.[5]. La candidatura del general Eisenhower y Richard M. Nixon, que a la postre resultaría vencedora, fue bien recibida por el Régimen. Sin duda resultó mucho más favorable para el Régimen que lo que hubiera sido de haber ganado Adlai Stevenson, candidato del partido demócrata.

El 26 de septiembre de 1953, España firmó con los Estados Unidos tres acuerdos bilaterales por un plazo de 10 años, renovables automáticamente por dos períodos de 5 años cada uno. El conjunto de los tres acuerdos fue conocido como el Pacto de Madrid. De los tres, el más relevante fue el de Ayuda para la Defensa Mutua[6], de carácter militar y tecnológico, con una primera anualidad[7] de 226 millones de dólares [8]. El segundo estuvo constituido por la Ayuda Económica que los EE. UU. brindaban a España, con pocas exigencias y/o condicionantes en su aplicación. El tercero fue el acuerdo defensivo, concebido y aplicado frente a las amenazas contra el mundo occidental. La contrapartida española estaba constituida por la cesión temporal para uso conjunto[9] de algunas bases militares[10] que el Pentágono consideraba fundamentales en su tejido de defensa en la Guerra Fría.

Todo esto supuso un enorme triunfo para Franco, refrendado por la posterior visita a España del presidente Eisenhower.[11]

Algo antes, el 27 de agosto de 1953, se había firmado el Concordato con el Vaticano[12], un paso importante en la aceptación internacional del Régimen[13], que Franco había impulsado con ahínco y paciencia. Franco buscaba un respaldo internacional importante, procedente de la institución que encarnaba “la gran fuerza moral que ha formado el alma colectiva de nuestra Nación”[14], cosa que obtuvo, junto con el privilegio de la presentación de obispos. El Vaticano obtenía el derecho de nombrar obispos auxiliares más allá del privilegio de presentación, junto con una serie de ventajas de todo orden.

El 26 de enero de 1955, Naciones Unidas invitó a España a enviar un observador.

Engrosando la ola de victorias diplomáticas del régimen de Franco, en noviembre de 1955 visitó España el secretario de Estado norteamericano, John Foster Dulles, para tratar sobre todo del ingreso de España en la ONU como miembro de pleno derecho, lo que se materializó el 15 de diciembre de 1955. La URSS había sido nuevamente derrotada. Y lo fue de una manera masiva, como vamos a ver.

El 8 de diciembre de 1955, la Asamblea General de la ONU admitió a España y a otros 17 países, al amparo de una propuesta canadiense, por 52 votos a favor, 2 en contra[15] y 7 abstenciones. El 13 de diciembre, la resolución se elevó al Consejo de Seguridad para su ratificación. La URSS votó en contra. Tras sucesivos vetos cruzados, el día 14, la URSS propuso retirar el veto[16] a España si los demás miembros permanentes del Consejo de Seguridad retiraban el veto que habían establecido frente a Mongolia y se excluía a Japón. Así se hizo[17].

[1] El régimen soviético había instalado regímenes comunistas totalmente afines en Bulgaria, Hungría, Polonia y Rumanía. Cuando lo hizo en Checoslovaquia (1948) ya no quedó duda alguna. Antes, a raíz de los intentos comunistas de hacerse violentamente con el poder en Grecia, el presidente Truman empezó a mover ficha: era el principio de la Doctrina Truman de contención del comunismo (12 de marzo de 1947).

[2] En junio de 1950 se inició la Guerra de Corea. Franco ofreció ayuda al presidente Truman, a pesar de que el combate era nominalmente de un ejército de la ONU, no norteamericano.

[3] De manera estrepitosa: 6 votos a favor, 40 en contra y 7 abstenciones.

[4] La votación se sustanció con 39 votos a favor, 10 en contra y 12 abstenciones. Los votos en contra fueron los de Bielorrusia, Checoslovaquia, Guatemala, Israel, México, Polonia, Ucraina, URSS, Uruguay y Yugoslavia.

[5] Recuérdense sus innecesarias y ácidas palabras en una conferencia de prensa el 7 de febrero de 1952: “I am not fond of General Franco”. (Traducción: “no me gusta el general Franco”). Se refería al retraso del Régimen en la aprobación de la libertad religiosa en España, objetivo de Truman, masón y protector del protestantismo anglosajón. Estas palabras chocaban con las del Cardenal Spellman, asimismo norteamericano, entonces arzobispo de Nueva York y Vicario Apostólico de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, del 20 de junio de 1952: “Todo el mundo en España quiere a Franco”.

[6] Según estimaciones de Stanley Payne, el monto total que alcanzó la ayuda militar norteamericana a España, entre 1953 y 1964, se elevó a 600 millones de dólares. Ello permitió reducir el peso del servicio presupuestario a los tres ejércitos.

[7] Extendida en tres ejercicios, dos anteriores a la firma y uno posterior (1954).

[8] El valor agregado final de lo transferido por todos los conceptos se estima en algo más de 1.000 M de dólares.

[9] El término conjunto significa sin cesión española de soberanía sobre su utilización.

[10] Morón, Rota, Torrejón de Ardoz y Zaragoza.

[11] Como ya hemos visto, en diciembre de 1959, por primera vez en la historia, un presidente de los Estados Unidos, en este caso Dwight David Eisenhower, visitó Madrid, siendo aclamado por el gentío, en número no inferior a un millón de personas, que le acompañó (junto con el jefe del Estado español) al grito de ¡Franco, Franco, Franco! Eisenhower, cuenta Vernon Walters, nunca había visto nada igual.

[12] Además, el papa Pío XII condecoró a Franco con la Suprema Orden de Cristo.

[13] Cuando en 1951 Franco solicitó formalmente a Pío XI renovar el Concordato de 1851, las negociaciones resultaron lentas y difíciles. La firma se logró sólo el 27 de agosto de 1953, muy poco antes de que, el 26 de septiembre de 1953, Alberto Martín Artajo, ministro de Asuntos Exteriores y James Clement Dunn, embajador de los EE. UU. en España, firmaran los tres convenios bilaterales sobre ayuda económica, sobre coordinación defensiva y sobre ayuda para la defensa. Como en el caso del reconocimiento de 1938, la firma sólo se produjo cuando el Vaticano vio que perdía pie en el concierto de relaciones internacionales. Hablamos de poder, no de Fe.

[14] En el discurso de Franco a las Cortes, con motivo de la presentación del Concordato, el 30 de octubre de 1953.

[15] De Cuba y de China nacionalista, que votaron de esa manera no contra España sino contra la admisión de 5 países de régimen comunista.

[16] Al ser la URSS miembro permanente del Consejo de Seguridad, su veto era bloqueante.

[17] Finalmente, el 14 de diciembre de 1955, España superó el obstáculo del Consejo de Seguridad, precisa y paradójicamente a propuesta de la URSS. Técnicamente ese fue el procedimiento. El día 15 de diciembre, la Asamblea General de Naciones Unidas autorizaba el ingreso de España en la ONU por 55 votos a favor, ninguno en contra y 2 abstenciones.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.