Esta es la XXVI entrega resumida del libro «Franco sin adjetivos», que espero resulte de interés.
9. Las relaciones internacionales (5)
El 30 de octubre de 1946[1], España y Argentina firmaron un Acuerdo de Comercio y Pagos, que amparaba dos créditos[2]: uno revolving de 350 millones de pesos por tres años, con dos de ampliación en caso de convenirlo las partes y un tipo de interés del 2,75% anual. Otro de 400 millones de pesos en términos concesionales[3]. Ambos eran para pagar importaciones procedentes de Argentina.
Las cantidades de productos argentinos garantizadas eran 400.000 toneladas de trigo en 1947 y 300.000 toneladas en 1948, sujetas a la restricción de que los excedentes exportables de trigo argentino no fueran inferiores a 2,6 millones de toneladas. Acuerdos similares cubrieron las ventas de maíz. Argentina se comprometió a exportar a España al menos 120.000 toneladas de maíz en 1947 y 100.000 toneladas en 1948. Además, hasta 1951, España podría importar gran cantidad de alimentos como carne, aceites comestibles, legumbres, huevos y otros.
Como consecuencia, durante 1946 y 1947, las exportaciones argentinas a España ascendieron a 137 millones y 312 millones de pesos respectivamente, mientras que las importaciones argentinas de España en esos dos años oscilaron en torno a 30 millones y 95 millones de pesos, respectivamente[4].
En enero de 1947, España firmó con Argentina otro tratado comercial, que fue ratificado con la visita a España de 16 días de duración efectuada por la primera dama, Eva (Evita) Duarte de Perón[5], quien aterrizó en Madrid el 8 de junio de 1947. Adicionalmente, Franco firmó con el presidente Juan Domingo Perón un protocolo complementario el 4 de abril de 1948.
El nuevo acuerdo otorgaba a España 1.750 millones de pesos como crédito para comprar alimentos y materias primas en Argentina, en cuotas de 350 millones de pesos cada año hasta finales de 1951. El crédito podía ser incrementado en 1948 hasta 100 millones de pesos más, que serían descontados del crédito otorgado para los años subsiguientes. Argentina se comprometía a garantizar licencias para la importación de bienes no esenciales procedentes de España por un total de 70 millones de pesos por año.
Además, Argentina defendió al régimen español en Naciones Unidas y envió un Embajador a Madrid en un período en el que la mayoría de las representaciones habían retirado a sus máximos representantes. La visita contribuyó a reforzar al gobierno español en una época difícil. El gobierno de Franco concedió a Eva Perón la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Durante el transcurso de la visita, el gobierno español conmutó de la pena de muerte de la militante comunista Juana Doña, condenada por servir de enlace entre el maquis y los comunistas atentando contra el Régimen.
Evita, en sus teatrales[6] discursos, no dejó de honrar y reconocer la obra de Franco.[7]
[1] Con carácter previo, el 30 de abril de 1946, Argentina había suscrito con España un préstamo de 30 millones de pesos para adquirir trigo argentino.
[2] España quedó al margen del Plan Marshall, una amplia estrategia de ayuda financiera (90 % donaciones y 10 % créditos a bajo tipo de interés y largo plazo de devolución) que el gobierno norteamericano dispuso a partir de 1948 para la recuperación de los países que habían sido teatro de la II Guerra Mundial en Occidente. La ayuda argentina fue anterior al Plan Marshall.
[3] A devolver en 25 años,
[4] Datos del valor y volumen en toneladas del comercio en 1947 y 1948, en Manuel Torres Martínez y otros, “Las relaciones comerciales entre España e Hispanoamérica”, Madrid, 1952, pp. 41-43.
[5] De soltera Eva Duarte, la esposa del presidente de Argentina carecía a la sazón de cargo público, pero poseía un enorme peso político y simbólico en el justicialismo peronista.
[6] Eva Perón, desde muy joven, había pertenecido al mundo de la radio, el teatro y la declamación.
[7] En Argentina, los exiliados españoles se encontraron desplazados: la visita de Eva Perón desarticuló todos sus esfuerzos para aislar el régimen de Franco.
