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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Avance de un nuevo libro XXII

por | 2 Ago 2024 | Libros

Esta es la XXII entrega resumida del libro «Franco sin adjetivos», que espero resulte de interés.

9. Las relaciones internacionales (1)

Tras los Acuerdos de Múnich, el 30 de septiembre de 1938[1], el enfrentamiento armado de las fuerzas del Eje con las restantes potencias europeas parecía inevitable. Franco, que conocía bien la voluntad de Hitler de desencadenar la guerra, comunicó que España no pensaba participar en ella.

El 24 de febrero de 1939, Francia reconoció oficialmente al Gobierno de Francisco Franco[2].

El 8 de marzo de 1939, España firmó el Tratado de Amistad y no agresión con Portugal. El 31 de marzo de 1939, España y Alemania firmaron un Tratado de Amistad que les confería la concesión de ayuda mutua en caso de ser atacadas por terceros

El 8 de mayo de 1939, Franco retiró a España de la Sociedad de Naciones[3].

El 18 de mayo de 1939, España solicitó a la Secretaría de Estado de los EE. UU. su aval para la obtención de un crédito de $ 13,7 M del Export-Import Bank destinado a adquirir algodón para las fábricas textiles de Cataluña[4].

El pacto (de no agresión[5]) germano-soviético de 22 de agosto de 1939 desconcertó a las cancillerías europeas, a los partidos comunistas de todo el mundo y también al propio Franco, quien agudizó su desconfianza hacia el Führer.

Desde el mismo[6] 1 de septiembre de 1939[7], Franco mantuvo una política oficial de neutralidad[8], que hizo pública oficialmente el día 4 de septiembre. Fue respaldada por el secretario de Estado norteamericano, Cordell Hull, el 6 de septiembre.

La Iglesia temía que el Régimen incurriera en el totalitarismo[9], pero Franco lo hizo imposible, aunque había familias deseosas de materializarlo. Además, impidió cualquier atisbo de antisemitismo, hasta convertir a España en una vía de escape para judíos europeos, mediante diversos procedimientos[10]. Franco siempre había disfrutado de una relación de amistad y respeto con los sefardíes[11].

El 3 de mayo de 1940, Franco escribió una carta a Mussolini reiterando su voluntad de[12] mantenerse neutral[13]. Las presiones en sentido contrario fueron in crescendo, provenientes no ya de Alemania[14] y de Italia, sino de generales de los Ejércitos de Tierra y del Aire, de la FET y de las JONS y de la mayoría de la clase política. Pero Franco no cedió[15]. El 12 de junio[16], el Consejo de ministros sustituyó la neutralidad por la no beligerancia. El 16 de junio, el mariscal Pétain requirió los buenos oficios de Franco ante Alemania para pedir la paz al III Reich. Con ese fin medió el general Vigón, enviado espacial de Franco, en el castillo de Açoz (Bélgica). Aunque Hitler despreciaba a España y exigía su inmediata entrada en la guerra, Franco no se dejó arrastrar.

Como sabemos, el 14 de junio de 1940 se produjo la ocupación alemana de París. Sin pérdida de tiempo alguna, el ejército español entró de inmediato en Tánger, nominalmente gestionada por un conjunto de países, pero en la práctica en manos de Francia. Sustituyó el gobierno internacional por uno directamente español y tomó el control de la ciudad. En noviembre, el territorio fue anexionado al protectorado español de Marruecos[17]. El 22 de junio de 1940, Francia firmó un armisticio con Alemania en Compiègne.[18]

El 24 de julio de 1940, Hitler encomendó a Von Richtofen[19] la misión de convencer a Franco para atacar Gibraltar. El 16 de septiembre, Serrano Suñer se entrevistó con Von Ribbentrop en el Ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín, donde el ministro alemán presionó durante tres horas para lograr que España entrara en la guerra sin contrapartidas alemanas, acusando al ministro Beigbeder de estar al servicio de Inglaterra[20].

El 17 de septiembre, Hitler en persona tomó el relevo de su ministro de Asuntos Exteriores, incurriendo en el error de diferir[21] la entrega de armamento que Serrano Suñer exigía. El día 18, Von Ribbentrop exigió una base en las Islas Canarias, lo que permitió a Serrano encastillarse en la negativa, indignado ante la pretensión.

[1] Tres días antes, el 27, tras una consulta formal de Francia y Gran Bretaña a Franco para que éste dejara clara su actitud en caso de guerra europea, Franco respondió sin ambages que España permanecería neutral.

[2] El 18 de noviembre de 1936, Alemania e Italia habían reconocido el régimen de Franco.

[3] La Sociedad de Naciones (SdN) fue creada el 28 de junio de 1919 tras haber aceptado la Conferencia de Versalles, el 25 de enero de 1919, la sugerencia del presidente norteamericano Woodrow Wilson de constituirla. Su objetivo era sentar las bases de un nuevo orden internacional tras la I Guerra Mundial y evitar que tuviera lugar otra guerra de esa envergadura. La SdN integró originalmente a 42 países (16 de ellos, europeos), incluyendo a los vencedores en la Gran Guerra y a 13 neutrales. Llegó a tener 57 miembros. Las lenguas oficiales fueron el francés y el inglés. Nunca contó con la presencia de los EE. UU., debido a la negativa del Senado estadounidense a participar en ella. Inicialmente fueron excluidos Alemania, Austria, Turquía (perdedores de la guerra) y la URSS. Todos ellos se incorporaron con posterioridad. Los fracasos de la SdN fueron significativos.

Unos pocos ejemplos: en 1923, Francia ocupó la región alemana de la cuenca del Ruhr para exigir reparaciones de guerra, sin que la SdN lo condenara a pesar de estar oficialmente prohibidas esta clase de operaciones para cobrar deudas de guerra (fue Francia la que más dañó el prestigio de la SdN con estas actuaciones). En 1935, Italia invadió Abisinia. El emperador Haile Selassie solicitó la intervención de la SdN, quien condenó la invasión e impuso sanciones económicas, pero excluyendo las exportaciones de carbón, petróleo y acero a Italia, cosa que posibilitó la completa invasión de Abisinia en mayo de 1936. Semanas después, la SdN levantó las sanciones. Al poco, Italia abandonó la SdN.

Alemania y Japón dejaron de formar parte también de la SdN en 1933. La URSS fue expulsada en diciembre de 1939, cuando sus tropas invadieron Finlandia. La incapacidad para convencer o forzar a los agresores en el marco de las relaciones internacionales fue letal para la SdN. Además, fueron notables coadyuvantes la no participación de los EE. UU. en el organismo, la exclusión inicial de los países derrotados en la Gran Guerra, la responsabilización de Alemania por todo lo acontecido desde 1914, las políticas de apaciguamiento desarrolladas por Francia y el Reino Unido frente a la Alemania nacional socialista y, finalmente, la invasión alemana de Polonia el 1 de septiembre de 1939. La Sociedad de Naciones fue disuelta oficialmente en abril de 1946. Sus activos y archivos fueron traspasados a la recién creada Organización de las Naciones Unidas.

[4] La anterior solicitud a un consorcio de entidades financieras internacionales fracasó porque éste exigía contrapartidas políticas, que Franco no consideró siquiera.

[5] Que llevaba asociado el reparto de Polonia, en cláusulas secretas que se conocieron más tarde.

[6] De esa fecha es el comunicado del embajador Von Stöhrer a su Ministerio en Berlín tras hablar con el ministro español de Asuntos Exteriores, Beigbeder.

[7] Fecha de la invasión alemana a Polonia, momento del comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

[8] Para pasar a la de no beligerancia a instancias de Mussolini.

[9] El Papa Pío XII denunció la situación del totalitarismo alemán con la encíclica Mit brennender Sorge https://www.vatican.va/content/pius-xi/es/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_14031937_mit-brennender-sorge.html de 1937.

[10] Baste recordar la gestión de Ángel Sanz Briz en Budapest. Con carácter general, ningún judío que llegó a España fue devuelto a su país de origen en ningún momento. Aplicando un decreto vigente desde Alfonso XIII (1924), España, con Franco a la cabeza, consiguió salvar la vida de miles de sefarditas a los que se les facilitó documentación española. Recuérdese que, a la muerte de Franco, el rabino de Nueva York homenajeó su memoria “porque tuvo piedad con los judíos”. El periódico The American Sephardi, con motivo del aniversario del fallecimiento de Franco, publicó este artículo: “El General Francisco Franco, jefe del Estado Español, falleció el 20 de noviembre de 1975. En contraste con Inglaterra, que cerró las fronteras de Palestina a los judíos que huían del nazismo y la destrucción, y también con la democrática Suiza, que devolvió al terror nazi a los judíos que llegaron llamando a sus puertas buscando ayuda, España abrió su frontera con la Francia ocupada, admitiendo a todos los refugiados, sin distinción de religión o raza. El profesor Haim Avni, de la Universidad Hebrea, que ha dedicado años a estudiar el tema, ha llegado a la conclusión de que se lograron salvar un total de unos 40.000 judíos, vidas que se salvaron de ir a las cámaras de gas alemanas, bien directamente a través de las intervenciones españolas de sus representantes diplomáticos, bien gracias a haber abierto España sus fronteras” https://elfarodeceuta.es/la-ayuda-de-franco-a-los-judios-ii/ Un relato detallado de Pedro Schwartz consta aquí https://fnff.es/historia/953027282/Franco-y-los-judios,-por-Pedro-Schwartz.html

Elie Wiezel, escritor judío, premio Nobel de la Paz 1986, diría “España fue, probablemente, el único país de Europa que no devolvió a los refugiados judíos”. (Declaraciones a la prensa a su llegada a Madrid en julio de 1990). Shlomo Ben Ami, ministro de Asuntos Exteriores de Israel y antes embajador israelí en España, ha dicho “El poder judío no fue capaz de cambiar la política de Roosevelt hacia los judíos durante la II Guerra Mundial. El único país de Europa que de verdad echó una mano a los judíos fue un país en el que no había ninguna influencia judía: España, que salvó más judíos que todas las democracias juntas” (Declaraciones a la revista Época en 1991).

[11] El general Franco fue filosefardí desde sus años en la guerra de Marruecos, como lo prueba el artículo «Xauen la triste» publicado en 1926, recién ascendido a general de brigada. No devolvió a ninguno de los refugiados que consiguieron llegar a territorio español.

[12] Cualquiera que fuera la decisión italiana.

[13] “Diarios del Conde Ciano”: “Franco ha mandato uno scialbo messagio al Duce, nel quale conferma la assoluta e inevitabile neutralitá di Spagna, che si prepara cosí a rifarsi le ossa”. Es decir, “Franco ha enviado un insulso mensaje al Duce en el cual confirma la absoluta e inevitable neutralidad de España, que se prepara así a recomponer su osamenta”.

[14] Éstas habían comenzado en septiembre de 1937, en plena guerra civil, con el nombramiento de un nuevo embajador de Alemania en España, Eberhard von Stohrer, cuya misión inmediata era hacerse con recursos mineros españoles para la preparación de la guerra en Europa. Fue justo al revés: el 9 de octubre de 1937, Franco anuló todas las concesiones y ventas mineras efectuadas desde el principio de la guerra civil, rechazó las presiones alemanas y se aproximó al Reino Unido. El director de HISMA, Sociedad hispano-alemana para los suministros de guerra, Johannes Bernhardt, recogía esta frase del 4 de noviembre: “El Generalísimo no está dispuesto a hipotecar los bienes españoles”.

[15] “El mayor crimen que un jefe de Estado puede cometer es llevar a su nación a una guerra, si no es por una razón de vida o muerte”.

[16] Día de la caída de París en manos de la Wehrmacht.

[17] Al final de la guerra (1945), España retiró sus tropas de Tánger y la ciudad volvió a su estatus anterior.

[18] En 1923 se firmó un Tratado Internacional multilateral que estableció un nuevo estatus del territorio, denominado Estatuto de Tánger. Por su virtud, Tánger se convertía en un Protectorado controlado conjuntamente por las autoridades españolas, francesas y británicas. En 1928, Bélgica, Italia, Países Bajos y Portugal se unieron al gobierno de la ciudad. La administración internacional comenzó oficialmente el 1 de junio de 1925. El predominio francés en la administración de la ciudad se impuso con rapidez.

[19] Wolfram von Richtofen fue Mariscal de Campo de la Luftwaffe. En 1936 estuvo en España como jefe del Estado Mayor de la Legión Cóndor.

[20] Serrano Suñer respondió con sequedad rayana en la brutalidad (cosa que se sabe por los comentarios de Von Ribbentrop a Ciano). Recuérdese que el ministro español hablaba un perfecto alemán y era un prestigioso abogado, conocedor de la mecánica aplicable a estos casos.

[21] Diferir fue siempre la estrategia de Franco. Que Hitler la asumiera era una gran noticia.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.