Thomas Robert Malthus fue un clérigo, ecónomo y demógrafo inglés que es conocido sobre todo por la publicación del “Ensayo sobre el principio de la población” (1798). En el texto afirmaba que, mientras la población tiende a crecer en progresión geométrica, los alimentos aumentan en progresión aritmética, lo que aboca a hambrunas y muerte[1].
Desde entonces, a cuantos auguran grandes males para el mundo, su población o segmentos de ella, recurriendo a razones o argumentos que se revelan falsos, se les denomina neomalthusianos.
Durante el Siglo XXI ha habido incontables cantidades de aportaciones alarmistas, muchas de ellas orientadas a insuflar miedo a una población relativamente desinformada. Ese miedo contribuye poderosamente a colar agendas de control y redistribución largamente acariciadas por sus mentores. Y en eso estamos.
¿Cuándo empezó todo a nivel mediático relevante, es decir, de gran alcance? Probablemente en 1982. Por entonces, un gran presentador-estrella norteamericano, Dan Rather, cuya selección de asuntos y opinión eran muy influyentes, emitió[2] el 25 de marzo de ese año su programa CBS Evening News. En él, aventuraba que la quema de combustibles fósiles aumentaba el efecto invernadero producido por el CO2 e incrementaba las temperaturas de la atmósfera, produciendo efectos como el deshielo de la Antártida y el ulterior anegamiento de tierras bajas en las costas. El impacto visual necesario (Rather es un gran profesional) lo proporcionaban unos mapas en los que gran parte del Estado de Florida aparecía inundado.

Por supuesto que no se citaban nombres de científicos[3] tras los “datos” sobre descongelación y alza del nivel del mar. Pero el mensaje estaba claro: “el hombre, en su actividad industrial, era el culpable”. Pueden leer el artículo de referencia en Morano o aquí[4]. En el artículo observarán las exageraciones[5], falsedades y suposiciones habituales[6].
Han pasado 42 años. Florida sigue intacta, como el resto de las costas del mundo. La agricultura de los EE. UU. continúa donde solía. Todo era falso. Como falsas son todas y cada una de las profecías que gentes tan significadas y desprestigiadas como Al Gore o António Guterres vienen predicando desde hace décadas el uno y lustros el otro. Como lo son todos los augurios que sus pares y sus dependientes producen profesionalmente.
Ustedes seguirán leyendo periódicamente (permanentemente, más bien) tremendos augurios de desastres sin cuento. Todos se revelarán falsos, pero sólo pasado un tiempo. Mientras tanto se desface el entuerto, millones de personas los creerán. Y eso facilitará que los miserables al timón se hagan con todo el poder y restrinjan las libertades que habíamos alcanzado. Por un módico precio: la verdad.
[1] Al final de su vida se dio cuenta de que no era así y reconoció su error.
[2] Recogido por Marc Morano aquí Watch: 1982 Dan Rather’s CBS News report warning of ‘the so called greenhouse effect’ causing Florida to be flooded & a ‘widespread disruption of agriculture’ – Climate Depot
[3] “Si esos científicos están en lo cierto, el 25% de Florida y las áreas costearas bajas de todo el mundo se inundarían.
[4][4] Watch: 1982 Dan Rather’s CBS News report warning of ‘the so called greenhouse effect’ causing Florida to be flooded & a ‘widespread disruption of agriculture’ – Watts Up With That?
[5] “Los cambios en el clima podrían producir amplias disrupciones en la agricultura. El cinturón americano de granjas podría ser demasiado seco y las cosechas de trigo y maíz podrían tener que desplazarse a Canadá.
[6] Eso sí, terminan con una advertencia: “No estamos haciendo el tipo de investigación que deberíamos estar haciendo para determinar si los científicos que se muestran tan alarmados están en lo cierto o no en sus valoraciones”.
