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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Acerca de cómo nos engañan las instituciones

por | 14 Feb 2024 | Cambio climático

La observación, medición, tabulación y análisis de los datos es fundamental en el reino de la Ciencia. Sobre esa base se establecen hipótesis, que se elevan a teorías y que después, se verifican o no. Si la verificación es positiva, entonces se ha encontrado una ley de comportamiento que parece explicar adecuadamente la realidad[1].

Las temperaturas son datos. Se miden en condiciones preestablecidas, preservadas de influencias indeseadas, entendiendo que los instrumentos de medición no cambian y las condiciones de lectura de los datos tampoco[2].

La medición de las temperaturas se refiere a los datos que coteja. Tiene que operar verificando hechos, es decir, ex post facto. Si no es así, entonces no mide, sino que estima.

En las estimaciones de cuanto va a acontecer entran en juego los modelos[3]. En concreto, los modelos dinámicos, de gran dificultad de elaboración. No existen funciones matemáticas que los expliquen, así que utilizan métodos de aproximación numérica por ordenador. Y el constructor de los modelos se ve en la tesitura de poner él mismo valores a los parámetros. Una aproximación.

Y luego, el mismo constructor de modelos define las relaciones funcionales de estos parámetros en clave de las hipótesis que él mismo ha establecido. Hay (tres) criterios que los modelos tienen que cumplir para ser considerados válidos. Ahora los vemos.

En general, el IPCC suele querer los modelos para predecir el futuro, o al menos decir que predice el futuro. Lo que pasa es que los modelos del IPCC no cumplen con ninguno de los tres requisitos o criterios[4]. Si se cumplieran los tres (los tres), entonces el modelo sería válido, explicaría bien los datos, sería fiable y podría predecir adecuadamente el futuro.

El problema reside en que los modelos del IPCC no cumplen ninguno de los tres requisitos. Así que no hacen predicciones, sino solamente construyen un relato. Es la manifestación de la voluntad política desnuda para vestir la cual, cuentan un cuento, que es la manifestación de un deseo, de un desiderabile. En otras palabras, es una estafa.

¿Y cómo lo sabemos? Fácil: verificando los datos de temperaturas que tuvieron lugar en realidad y comparándolos exactamente con las temperaturas que esos modelos dijeron que tendrían lugar. Y no coinciden. Los modelos – todos ellos – presentan sistemáticamente temperaturas muy por encima de los datos verificados. Dicho de otra manera, predijeron un calentamiento mucho mayor, siempre, del que se produjo al cabo.

Se puede entender que este planteamiento del “cambio climático” o “calentamiento global” no es Ciencia, sino política: la idea es manipular las voluntades para hacer creer que va a haber un calentamiento “peligroso”, generado por el CO2 que los humanos[5] emiten a la atmósfera, que por tanto se calienta. El corolario es claro y lo hemos explicado en el blog y en el libro que con frecuencia ofrezco como explicación general del problema en que nos quieren meter[6]: destrozarán las economías occidentales para imponer el dicterio de Naciones Unidas y socializar el mundo entero.

La absurda pretensión del IPCC de querer imponer sus modelos saltó por los aires una primera vez cuando el meteorólogo John Christy prestó su testimonio ante el Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología en febrero de 2016. Como se puede ver en el gráfico que utilizó, los 102 modelos analizados habían sobreestimado la futura temperatura groseramente.

Lo vemos en sendos gráficos, el primero en sintético y el segundo en detalle. No son gráficos idénticos, pero sí muy similares y ambos ponen de relieve la brutal exageración de que adolecen los modelos al uso.

En el primero, en rojo, aparece la media de los 102 modelos esgrimidos por los calentólogos. En azul, las mediciones u observaciones con 4 instrumentos (satélites). En verde claro, las observaciones con sólo tres instrumentos, así como las instituciones responsables de su mantenimiento y de la lectura y tratamiento de los datos.

Figure 1: Five-year averaged values of annual mean (1979-2015) global bulk (termed “mid-tropospheric” or “M”) temperature as depicted by the average of 102 IPCC CMIP5 climate models (red), the average of 3 satellite datasets (green – UAH, RSS, NOAA) and 4 balloon datasets (blue, NOAA, UKMet, RICH, RAOBCORE)

http://www.globalwarming.org/2016/02/05/satellites-and-global-warming-dr-christy-sets-the-record-straight/

En el segundo gráfico se detallan los resultados de cada modelo. Como se puede apreciar, sólo uno de ellos corre paralelo a la línea de temperaturas que luego se dieron. Los otros 101 fracasaron lamentablemente.

Tropical Mid-Tropospheric Temperature Variations

https://www.fraserinstitute.org/blogs/the-ipcc-warns-of-dire-consequences-again

El caso Christy levantó una gran polvareda, aunque los calentólogos pronto se aprestaron a barrer el polvo[7] bajo la alfombra. Tienen los medios para ello.

Han pasado unos años, años en lo que los ejemplos de similares tremendas equivocaciones han menudeado. Veamos el más reciente, que ha presentado Roy Spencer[8] el 22 de enero de 2024 en el artículo que les sitúo a pie de página[9]. En resumen, el texto expresa (otra vez) el (inexistente) grado de fiabilidad de los modelos, cosa que se comprueba una vez se contrastan sus previsiones con la realidad. Les dejo aquí el gráfico, que habla por sí mismo. Y no sólo habla (es un botón de muestra, pero si quieren más, lo encontrarán aquí[10]) sino que permite columbrar la enormidad de la estafa calentológica que nos invade a gran velocidad[11].

El resumen del gráfico es sencillo: todos los modelos que aventuraban las temperaturas que iba a hacer entre 1973 y 2022 en el “cinturón del maíz”[12] son enormemente erróneos. Pero no es un error natural, como sería el hecho resultante de que los cálculos se distribuyeran aleatoriamente a ambos lados del espectro. Eso serían errores no orientados. No es el caso. Todos – ¡todos! – los modelos anunciaban temperaturas mucho, muchísimo más altas de las que realmente fueron medidas, llegado el momento de hacerlo. Este comportamiento continuado y sin variación alguna sólo se explica si uno accede a distorsionar la correcta realización de su trabajo por dinero o por presiones invencibles[13]. Como afirmaba el propio Spencer en 2008, “If you’re paid to find something, you’re going to find it”.[14]

Traduzco el contenido literario del gráfico: “Los modelos del clima sobrevaloraron enormemente el calentamiento”. “La tendencia observada en las temperaturas veraniegas de los 12 Estados del Corn Belt entre 1973 y 2022 es considerablemente menor que la generada por los 36 modelos climáticos utilizados para promover cambios en la política energética de los EEUU”.

No es necesario añadir nada más; un sólo vistazo al gráfico pone de relieve que los modelos al uso, hoy en día y siempre, sirven para justificar un relato, pero no para estimar temperaturas futuras.

Dr. Roy Spencer: New Article on Climate Models vs. Observations – Watts Up With That?

No vayamos a creer que todos los sesgos se limitan al ámbito de las proyecciones, de los anticipos, que en estos casos más parecen profecías autocumplidas. Las falsificaciones también afectan al pasado. Este análisis que van a ver se refiere a una zona concreta de los EEUU, pero hay centenares de casos análogos en otras partes de ese país, y de Australia, de Canadá, de Nueva Zelanda, de Rusia … . Pueden verlos todos ellos en este enlace[15], del que extraigo la información que suministro a continuación.

Esa zona de los EEUU a la que me he referido está en el Estado de Virginia. Es una población denominada Dale Entreprise[16]. Se halla a unas tres millas de distancia del desarrollo urbanístico más próximo, junto a Harrisonburg (44.000 habitantes). En su entorno se encuentra una estación de medición de temperaturas perfectamente bien conservada. Como sus largos listados de datos de temperatura no se han adulterado nunca, son muy valiosos. Por sí mismos, muestran un enfriamiento de 0,29°C por siglo. Hasta ese momento, no ha habido ajustes efectuados por los “científicos del clima”.

El gráfico que se ve a continuación expresa los datos brutos procedentes de las mediciones. Los muestran en una línea quebrada; la tendencia resultante es una recta descendente de color azul. Hablamos de Raw data, es decir, datos brutos.

https://wattsupwiththat.com/2024/01/20/climate-driven-noble-cause-corruption-goes-way-back/

¿Cómo? ¿que los datos de temperaturas sin alterar ponen de relieve un enfriamiento inequívoco en algún lugar del mundo? No puede ser, estoy hay que arreglarlo. Dicho y hecho.

Con ese noble[17] fin, llegan los esforzados científicos del GISS[18] de la NASA[19] y modifican retrospectivamente los datos existentes, haciendo descender los valores registrados desde 1895 hasta 1968. ¿Por qué lo hacen? Lo hacen para que el enfriamiento verificado en las mediciones sin tacha se convierta en el calentamiento deseado por quienes dan las instrucciones. Así, tras los retoques, aparece un calentamiento de 0,75°C/siglo. Tan fácil como eso. Y el gráfico cambia. Cambia mucho. Lo que haga falta. Vean:

Climate driven “Noble Cause Corruption” goes way back – edmhdotme (wpcomstaging.com)

En la quebrada azul, los datos brutos. La línea azul es su tendencia. En rojo, los datos retocados por el GISS de la NASA. La línea roja es su tendencia. En verde, los retoques de la NASA para que salgan las cosas como ellos quieren. Es magia, oiga. Y usted, lector, tiene que creérselo. Si no lo hace, ya sabe, es usted un “conspiranoico”. Y no vaya a pensar que esta contabilidad imaginativa la hayan hecho más veces…

Pues en esas estamos. Con el patrocinio de la ONU, el apoyo de la mayoría de los gobiernos de Occidente[20], la ayuda técnica de la casi totalidad de las Universidades e instituciones relacionadas, la de los partidos políticos afines a la Agenda 2030 y los medios que se alimentan de los presupuestos oficiales que aquéllos manejan, la manipulación de los datos para justificar la destrucción de las economías de mercado y las sociedades que han florecido gracias él es masiva[21].

Con todo, lo más grave es el comportamiento sesgado y acientífico de los ajustes que efectúan los servicios meteorológicos en todo el mundo para favorecer, justificar y santificar el relato del “cambio climático” y así alterar el patrón de comportamiento de las entidades que gestionan la producción de energía y, con ella el bienestar de las poblaciones[22]. Hacer aparentar que las temperaturas se han elevado cuando en realidad han descendido es pura y simple corrupción.

Llegados a este punto, ustedes pensarán que ya no se puede ir más allá en los esfuerzos para esconder la realidad. Pues si así fuera, se equivocarían. Hay más.

Además de distorsionar las mediciones para que las nuevas, que hacen pasar por correctas, se ajusten al relato oficial del calentamiento global, hacen desaparecer estaciones de medición. ¿Cualquier estación, según un patrón aleatorio? No. Cualquier estación no. Sólo las que se encuentran en zonas más frías. ¿Entienden por qué? Eso es porque así, la temperatura media de las restantes estaciones es más alta. También así apoyan a los gobiernos que les pagan, aunque en principio eso no debería ocurrir, pero ¡pelillos a la mar!

Los ejemplos que el artículo[23] trae a colación son de algunos pocos países (NASA GISS, UK Meteorological Office, East Anglia University[24], la CSIRO[25] de Australia, las autoridades de Rusia y de Canadá), pero ya pueden imaginarse ustedes que la práctica es general.

Como siempre, incorporo un gráfico en el que se aprecian con claridad los efectos de la política de supresión de las estaciones de zonas más frías: mientras más estaciones de medición se suprimen, mayor es la temperatura registrada por el sistema. No otra cosa se buscaba, evidentemente.

La línea azul muestra el descenso de las estaciones de medición entre 1950 y 2000. Se puede apreciar cómo su tendencia es al alza (más estaciones) entre 1950 y 1970, con un ligero decaimiento entre 1970 y 1988. A partir de ahí, el desplome fue brutal. Paralelamente, la tendencia de las temperaturas (en rojo) fue descendente hasta aproximadamente 1990, para elevarse vertiginosamente a partir de entonces[26]. Quod erat demonstrandum.

Climate driven “Noble Cause Corruption” goes way back – edmhdotme (wpcomstaging.com)

Desde 1979, los satélites han tonado el relevo, pero también ahí los ajustes de los datos (siempre al alza, no crean que iban a hacer otra cosa) con diversas justificaciones, siguen siendo incesantes. Cambia la tecnología, no el fraude. He hablado de ello aquí[27] y pronto lo volveré a hacer.

Espero les haya interesado conocer los mecanismos que utilizan los partidarios del calentamiento global antropogénico para intentar engañar a la gente con sus mentiras. No van a detenerse. Lo tendremos que hacer nosotros evidenciando su comportamiento, que busca presentar una situación inexistente para colar sus medidas destructivas.

Con todo y con sus trucos, entre 1998 y 2016, por un lado, y entre 2017 y 2023, por otro, las temperaturas que nos presentan tras cocinar los datos no se han elevado un ápice. Ha habido que esperar a los efectos de la erupción submarina de Hunga Tonga y a El Niño (2023) para ver una leve subida. Ambos han inyectado ingentes cantidades de vapor de agua a la atmósfera. Ese vapor de agua natural que es el conductor de las variaciones de temperatura, en las que el CO2 antropogénico (el natural tampoco, no crean que hay alguna diferencia en su composición molecular) no tiene palo que tocar. Y no lo toca.

Cuando se disipe el efecto de la erupción y La Niña releve a El Niño, los tramposos van a tener que hacer horas extras. Y ni aún así.

[1] Pasado un tiempo aparece otra hipótesis, que refuta la anterior y establece nuevas leyes. Y así, sin cesar. La Ciencia nunca puede estar cerrada o establecida. ¿De acuerdo, Al Gore? Science is never settled!

[2] Me refiero a modificaciones del entorno que, por sí mismas, puedan alterar los valores que se pretende registrar. Si eso acontece, las lecturas no son representativas de los datos que se miden sino de las modificaciones experimentadas por el entorno.

[3] Sigo las pautas establecidas por el profesor Ángel Fernández Cancio.

[4] Son éstos: que los datos puedan calibrar adecuadamente el modelo; que las ecuaciones que explicaron la calibración puedan explicar los datos de verificación como explicaron los de calibración; que el modelo vaya dejando aleatoriamente los datos a ambos lados, sin cortarlos.

[5] Blancos y capitalistas, recuerde. Los demás humanos no emiten nada peligroso y se pueden ir de rositas.

[6] https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[7] Como hicieron con el caso denominado Climategate de 2009. La estafa quedó al descubierto, pero de inmediato se vio envuelta en el silencio mediático que arrojaron sobre ella.

[8] Roy W. Spencer obtuvo su doctorado en meteorología en la University of Wisconsin-Madison en 1981. Fue Senior Scientist for Climate Studies en el NASA’s Marshall Space Flight Center, donde junto con el Dr. John Christy recibió la NASA’s Exceptional Scientific Achievement Medal por su trabajo de supervisión y control de las temperaturas globales por satélite. En 2001 fue nombrado Principal Research Scientist en la University of Alabama in Huntsville. Su trabajo con la NASA continuó como U.S. Science Team leader for el Advanced Microwave Scanning Radiometer flying on NASA’s Aqua satellite. Ha testimoniado ante el Congreso en varias ocasiones sobre el llamado “calentamiento global”. Su trabajo ha sido financiado exclusivamente por agencias gubernamentales como la NASA, la NOAA y el Departamento de Energía (DOE).

[9] https://wattsupwiththat.com/2024/01/25/dr-roy-spencer-new-article-on-climate-models-vs-observations/

[10] https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

[11] Y que se utiliza como justificación espuria para empobrecernos.

[12] US Corn Belt. Se trata de un territorio o región del Medio Oeste y parte del Sur de los EE. UU. Allí se ha producido desde 1850 la mayoría del maíz cultivado. Se entiende que incluye los Estados de Iowa, Illinois, Indiana, el sur de Michigan, el oeste de Ohio, el este de Nebraska y de Kansas, el sur de Minnesota y partes de Missouri. A veces incluye Dakota del Norte y del Sur, Wisconsin y Kentucky.

[13] Resta la opción de una ideologización enfermiza, pero eso sólo opera en los sujetos muy jóvenes o irreparables. Con mayor grado de madurez, se subsume en una de las dos enunciadas.

[14] Es decir, “si te pagan por encontrar algo, lo encontrarás”.

[15] https://wattsupwiththat.com/2024/01/20/climate-driven-noble-cause-corruption-goes-way-back/

[16] Dale Enterprise está en 38,455 latitud Norte y 78,939 longitud Oeste, en el valle de Shenandoah.

[17] Así piensan los partidarios del calentamiento global antropogénico de sí mismos: se ven nobles, aunque nadie sepa por qué.

[18] GISS por Goddard Institute for Space Studies, que es el organismo que se dedica al llamado cambio climático dentro de la NASA.

[19] NASA por National Aeronautics and Space Administration, o sea, Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio.

[20] Y la burla irrestricta de los demás.

[21] La frase se atribuye a Einstein: “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana, aunque de lo primero no estoy seguro.”

[22] Cuando éstas sean plenamente conscientes del engaño, algunas cosas van a cambiar radicalmente. Pero si este punto de vuelta atrás se retrasa, las que van a volver atrás serán las sociedades avanzadas.

[23] Climate driven “Noble Cause Corruption” goes way back – edmhdotme (wpcomstaging.com)

[24] Esta gente es famosa por el fraude descubierto en 2009, cuando tanto la UK Meteorological Office como la East Anglia University Climatic Research Unit ajustaron al alza los datos que publicaron para apoyar al IPCC en el caso del infausto “Palo de Hockey”. El asunto se descubrió cuando los manejos salieron a la luz, constituyendo el llamado “Climategate”. Pasado el tiempo, se ha descubierto que la East Anglia University Climatic Research Unit ha destruido la información original para que no se puedan auditar. Esto contraría el comportamiento cientlifico correcto. Parece un caso claro de prostitución intelectual.

[25] Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation

[26] Recuerde el lector que, adicionalmente, más del 75% de las estaciones de medición de los EE. UU. están contaminadas con altas temperaturas por haber sido alcanzadas por los procesos de urbanización. La NOAA sigue utilizando sus datos.

[27] https://www.unioneditorial.net/libro/crimen-de-estado/

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.