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Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Efemérides del 18 de octubre

por | 18 Oct 2026 | Libros, Países / Áreas geográficas

El día 18 de octubre de 1934 finalizó el golpe de estado socialista en Asturias[1].

La intentona revolucionaria[2] estuvo bien preparada y armada, pero fue en vano. Sus consecuencias fueron extraordinariamente leves para los revolucionarios con significación política. El 16 de febrero de 1935 se celebró un consejo de guerra contra dos diputados socialistas implicados, Teodomiro Menéndez y Ramón González Peña[3], 17 miembros de los comités revolucionarios y dos sujetos más. Hubo sentencias de muerte para todos ellos, pero Alcalá-Zamora las conmutó, salvo dos[4]. Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto[5] se libraron, el primero mintiendo en su enjuiciamiento[6] y el segundo, huyendo a Francia[7].

La revolución de Asturias es una de las referencias históricas del Siglo XX español. La mayoría de los historiadores entiende que se trató del primer intento socialista de implantar violentamente la dictadura del proletariado en España. Muchos de ellos afirman que la guerra del 34 y la del 36 son parte del mismo proceso: la guerra civil empezó en 1934 y se reanudó en 1936.

Según Gregorio Marañón, la sublevación de Asturias en octubre de 1934 fue un intento en toda regla de ejecutar el plan comunista de conquistar España[8]. Para Claudio Sánchez-Albornoz, fue el final de la II República: «La revolución de octubre – lo he dicho y lo he escrito muchas veces – acabó con la República. Ella y la vehementia cordis que ya Plinio atribuía a los españoles«[9]. Para Gerald Brennan[10], la revolución de Asturias fue la primera batalla de la Guerra Civil.[11]

El político republicano Salvador de Madariaga afirmó: ”El alzamiento de 1934 es imperdonable. La decisión presidencial de llamar al poder a la CEDA era inatacable, inevitable y hasta debida desde hacía ya tiempo”.[12] En opinión de Julián Marías,[13] la revolución de octubre fue desastrosa y sirvió para acabar con la República: «La República murió entonces. Fue la negación de la democracia, el no aceptar el resultado de unas elecciones limpísimas.»[14] Juan Negrín criticó severamente el estallido de 1934[15]. Manuel Portela Valladares[16] lo denunció. Hasta José Maldonado, presidente de la República en el exilio, lo consideró un error[17].

El fracaso de la revolución de 1934 fue transformado en un éxito a través de una amplia campaña de propaganda sobre la supuesta (pero inexistente) brutalidad de la represión republicana en Asturias, lo que provocó un clima de guerra civil. Sobre esa base, Azaña defenestró a Alcalá-Zamora el 20 de marzo de 1936. Restableció relaciones con Prieto y Largo Caballero y contribuyó a crear una coalición electoral: el Frente Popular. Sus discursos de 1935 excluyeron absolutamente la moderación, encumbrando la revolución de octubre[18].

[1] Único lugar donde arraigó. Duró exactamente 14 días.

[2] Que no sólo tuvo lugar en Asturias, sino en 26 provincias, aunque los sucesos más graves se produjeran allí, además de en Cataluña, Madrid y País Vasco. De acuerdo con los cálculos de Stanley Payne, murieron en torno a 1.300 alzados, de los cuales los de Asturias predominan (1.100), con 107 en Cataluña, 80 en las Vascongadas y 34 en Madrid. Entre soldados y fuerzas del orden murieron unas 450 personas. Docenas de sacerdotes fueron asesinados por el hecho de serlo.

[3] El coro socialista internacional alzó la voz, sobre todo en Francia.

[4] Ninguno de ellos tenía significación política alguna.

[5] Indalecio Prieto se declaró culpable de lo ocurrido, pero sólo en una conferencia pronunciada en el Círculo Cultural “Pablo Iglesias” de México, DF, el 1 de mayo de 1942.

[6] De lo que se ufanaba en su libro “Mis recuerdos. Cartas a un amigo”.

[7] En España quedaron los más de 1.300 muertos que costó la llamada revolución de Asturias.

[8]Gregorio Marañón, (Obras completas, Tomo IV, Madrid, 1968, página 378).

[9] Claudio Sánchez-Albornoz, Mi testamento histórico-político, Editorial Planeta, Barcelona 1975, pág. 44.

[10] Así como para Pío Moa.

[11] “En el 34, las izquierdas (PSOE, ERC y anarquistas) se alzaron contra un gobierno legítimo de la República, bajo la justificación de un peligro fascista inexistente; y en el 36 la derecha se rebeló contra un gobierno que desató la revolución al repartir las armas entre las masas de los sindicatos y partidos de izquierdas”. http://www.grandesbatallas.es/revolucion-de-asturias-I.html

[12] “El argumento de que José María Gil-Robles intentaba destruir la Constitución para instaurar el fascismo era a la vez hipócrita y falso. Hipócrita, porque todo el mundo sabía que los socialistas de Largo Caballero estaban arrastrando a los demás a una rebelión contra la Constitución de 1931 sin consideración alguna para lo que se proponía o no Gil-Robles; y, por otra parte, a la vista está que el presidente Companys y la Generalitat entera violaron también la Constitución. ¿Con qué fe vamos a aceptar como heroicos defensores de la República de 1931, contra sus enemigos más o menos ilusorios de la derecha, a aquellos que para defenderla la destruían? … “España. Ensayo de historia contemporánea”. Espasa-Calpe, Madrid, 1979, pág. 362”.

[13] Julián Marías fue un filósofo y ensayista español. Doctor en Filosofía por la Universidad de Madrid, conferenciante en muchos países europeos y americanos y profesor en distintas universidades de Estados Unidos. Fue miembro de la Real Academia Española y senador por designación real. Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

[14] Diario La Nueva España, 6 de junio de 1996, pág. 54.

[15] Según testimonio de Mariano Ansó, diputado socialista y amigo de Negrín, éste afirmó: “Nunca cometeré una deserción, y menos frente al enemigo; pero mi opinión era y es contraria a la absurda y nefasta revolución asturiana, justamente derrotada por la ley republicana. Entonces cumplí con mi doloroso deber, cargando, con una parte de responsabilidad que nunca contraje”. (Yo fui ministro de Negrín, Editorial Planeta, Barcelona, 1976, página 151).

[16] Presidente de gobierno de la II República. “La Revolución no fue, pues, consecuencia de la crisis política, sino que estaba preparada de antes; y por lo tanto aquellas notas que amenazaban con ella sirvieron de pretexto o de santo y seña para lanzarla. Y no podía ser de otra manera porque sin aquella preparación no se concebiría, de la noche a la mañana, el movimiento revolucionario”. Manuel Portela Valladares, «Memorias». (Alianza Editorial, Madrid 1988, página 138).

[17] «Si en España había una democracia no era legítimo que se preparara una subversión y es un error frente a una República democrática preparar una revolución social, que desde el principio está condenada al fracaso» (Diario La Voz de Asturias, 5 octubre 1984, pág. 30.)

[18] Que no sólo fue un error. Fue un crimen. Un crimen diseñado, preparado, organizado y perpetrado por el Partido Socialista Obrero Español. La insurrección provocó más de 1.300 muertes. Las izquierdas fracasaron, pero prepararon una nueva intentona a través de una coalición electoral que recibiría más tarde el nombre comunista de Frente Popular.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.