Tañen las campanas por todo el orbe. Un acontecimiento inesperado y grave se ha producido en el seno de Naciones Unidas. El IPCC, organismo dedicado exclusivamente a demostrar que el hombre es el responsable del “cambio climático”, ha retrocedido en sus planteamientos pseudocientíficos[1]. Es la primera vez que lo hace. Si le siguen recortando la financiación, no será la última.
¿Cómo lo ha hecho, técnicamente hablando?[2] Hay un comité internacional responsable[3] de los escenarios[4] que se utilizan en los modelos climáticos y las valoraciones subsiguientes del IPCC. Ese comité acaba de publicar los escenarios (Scenario Model Intercomparison Project for CMIP7 o ScenarioMIP-CMIP7[5]), todos ellos conducidos por emisiones de CO2 a la atmósfera, que servirán para fundamentar el séptimo “Informe de Evaluación” o IPCC’s Seventh Assessment Report (AR7). Como asevera Roger Pielke, “Lo importante es que el grupo oficialmente responsable de desarrollar los escenarios climáticos para el IPCC ha admitido que estos escenarios, que han dominado la investigación climática, la valoración y las políticas climáticas durante varios ciclos del proceso de valoración del IPCC, son inverosímiles. Describen situaciones futuras imposibles.”
A continuación, el IPCC ha reconocido oficialmente que los escenarios extremos, entre ellos el RCP8.5[6], el RCP6.0, el SSP5-8.5[7] y el SSP3-7.0, que han servido para fundamentar la llamada “crisis climática” desde 2011, son “implausibles”, es decir, inverosímiles, y serán suprimidos. Inverosímiles, es decir increíbles, ilógicos, irracionales, improbables, absurdos, fabulosos o anormales[8]. En otras palabras, basura. El apocalipsis que nos garantizaban no era tal. Todo era una gigantesca mentira.
Estos escenarios extremos tienen una cosa en común: todos ellos se hallan basados en cálculos de emisiones de gases de efecto invernadero[9] deliberada e inverosímilmente altos. Me estoy refiriendo a los escenarios denominados RCP6.0 y RCP8.5. Se conoce como RCP8.5[10] a un conjunto de asunciones que se introdujeron en los modelos de ordenador para anticipar un clima extremo, catastrófico, apocalíptico, que sedicentemente iba a provocar olas de calor letales, inundaciones bíblicas, sequías insoportables y huracanes devastadores, como poco.
Medios de comunicación, políticos, instituciones y Universidades, por nombrar sólo algunos agentes, amplificaron expectativas que ahora se comprueba eran infundadas; en realidad, eran una porquería. Pero han servido para poner las economías de mercado a los pies de los caballos de Naciones Unidas, conducidos por aurigas chinos.
Los escenarios ahora rechazados (RCP8.5, RCP6.0, SSP5-8.5 y SSP3-7.0) no son sólo ensoñaciones académicas infundadas; se encuentran en el seno de las políticas y las regulaciones que están descomponiendo las economías occidentales, a donde han llegado por imposición de instituciones multilaterales.
Los estafadores del clima quieren que usted, lector, mire sólo sus profecías y desconsidere la realidad: ni una sola de ellas se ha materializado jamás, y mira que llevan años divulgándolas. Y es que son pura ficción, programas dopados, escenarios de pacotilla. Termino con el título: lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
[1] Son pseudocientíficas las afirmaciones, creencias o prácticas que se presentan falsamente como científicas, pero carecen de base empírica, no siguen el método científico y no son falsables. Suelen utilizar terminología técnica vaga, ignorar pruebas contrarias y carecer de validación objetiva.
[2] He sacado los datos de aquí IPCC Admits Apocalyptic Climate Scenarios Are “Implausible” – Meaning Most Media Scare Stories Over Last 15 Years Are Officially Junk – Watts Up With That? y de aquí Ding Dong, RCP8.5 Is Dead! – Watts Up With That?
[3] Los nuevos escenarios proceden del Coupled Model Intercomparison Project (CMIP) https://wcrp-cmip.org/, un proyecto del World Climate Research Programme (WCRP), cofinanciado por la OMM (World Meteorological Organization), el International Science Council y la Intergovernmental Oceanographic Commission de la UNESCO. (Excuse el lector que no traduzca; es para no alargar el texto).
[4] Los “escenarios” son herramientas que se utilizan en el análisis del “cambio climático”. Según sus defensores, permiten la exploración del futuro del sistema climático, los impactos sobre él y la acción del hombre.
[5] Estos escenarios son meras asunciones. Sobreestiman groseramente el efecto en el calentamiento de la atmósfera debido a trazas de gases de efecto invernadero, como demuestran las evidencias derivadas de las observaciones (muestras de hielo de la Antártida), que se remontan a hace 600 millones de años. En aquella época los niveles de CO2 eran muy superiores a los actuales en una atmósfera compleja, caótica y no lineal.
[6] RCP por Representative Concentration Pathways, es decir, vías de concentración representativas. La jerga esconde un enfoque teatral. De ahí que hablen de escenarios.
[7] SSP por Senda Socioeconómica Compartida. Un lenguaje deliberadamente abstruso, para mantener a los analistas no estrictamente especializados fuera del ámbito de la comprensión del núcleo profundo de la farsa climática. Eso permite a los “iniciados” moverse en el seno de su particular “Alicia en el País de las Maravillas”. Miren cómo lo explica Naciones Unidas y sus satélites: “SSP5-8.5: Este es un futuro que hay que evitar a toda costa. Los niveles actuales de emisiones de CO2 se duplican aproximadamente en 2050. La economía mundial crece rápidamente, pero se alimenta de la explotación de los combustibles fósiles y de estilos de vida que consumen mucha energía. Para el año 2100, la temperatura media mundial ha subido 4,4 grados.” Y se quedan tan anchos.
[8] He ido al DRAE.
[9] Esencialmente CO2 y nunca vapor de agua (H20), porque entonces, el constructo se desmoronaría sobre sí mismo.
[10] El escenario RCP8.5 asume e implica altas emisiones de CO2, que conducen a un forzamiento radiativo (que es el cambio en el balance energético en la atmósfera terrestre, medido en W/m²) de 8,5 watios por metro cuadrado. Los RCPs son utilizados por el IPCC para sus modelos y proyecciones.
