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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

La “Gota Fría” de 2024 sobre Valencia (2)

por | 14 Nov 2025 | Cambio climático, Países / Áreas geográficas

  1. Consecuencias

Las inundaciones del 29 de octubre de 2024 mataron al menos a 239 personas (231 en la provincia de Valencia) muchas de ellas arrastradas en sus propios vehículos o presas en los garajes subterráneos de sus propias viviendas, rápidamente convertidos en pozos sin escapatoria.

16 poblaciones fueron arrasadas: Alacuás, Albal, Aldaya, Alfafar, Algemesí, Benetúser, Beniparrell, Catarroja, Chiva, Lugar Nuevo de la Corona, Masanasa, Paiporta, Picaña, Sedaví, Utiel y la pedanía de La Torre, junto a Valencia capital. En total, fueron 85 las localidades afectadas en mayor o menor medida, repartidas entre el altiplano de Utiel-Requena (Camporrobles, Caudete de las Fuentes, Chera, Fuenterrobles, Requena, Sinarcas y Utiel), el “Campo de Turia”, (Bétera, Liria, Loriguilla, Ribarroja del Turia y Villamarchante), la “Hoya de Buñol” (Alborache, la propia Buñol, Cheste, Chiva, Dos Aguas, Godelleta, Macastre, Siete Aguas y Yátova) y la “Huerta Sur”, donde quedaron muy afectadas Alacuás, Albal, Alcácer, Aldaya, Alfafar, Benetúser, Beniparrell, Catarroja, Chirivella, Cuart de Poblet, Lugar Nuevo de la Corona, Manises, Masanasa, Mislata, Paiporta, Paterna, Picaña, Picasent, Sedaví, Silla y Torrente.

En Los Serranos la destrucción afectó a Bugarra, Calles, Gestalgar, Pedralba y Sot de Chera. En las Riberas del Júcar se vieron afectadas Ribera del Júcar (Alta y Baja), Albalat de la Ribera, La Alcudia, Alfarp, Algemesí, Alginet, Almusafes, Alcira, Benicull, Benifayó, Benimodo, Carlet, Catadau, Corbera, Cullera, Fabara, Fortaleny, Guadasuar, Llaurí, Llombay, Montserrat, Montroy, Poliñá del Júcar, Puebla Larga, Real, Riola, Señera, Sollana, Sueca, Tous y Turís. En “La Safor” sufrió inundaciones Tabernes de Valldigna. En el entorno de Valencia-ciudad es decir, en parte de su área metropolitana, se inundaron Castellar-Oliveral, Faitanar, Horno de Alcedo, El Palmar, Pinedo, El Saler y, como ya hemos dicho, La Torre. En total, al menos 190.000 personas resultaron afectadas.

Las viviendas fueron las construcciones más maltratadas, incluyendo tanto sus garajes como los ascensores, que resultaron inundados, embarrados y finalmente inutilizados. Hasta 10.000 de ellos quedaron permanentemente fuera de servicio, con los consiguientes problemas para las personas de movilidad reducida.

Algunas viviendas quedaron tan afectadas que se hundieron total o parcialmente.

En el dominio público, varios puentes fueron derribados por la fuerza de las aguas, que venían acompañadas por restos de madera y cañas que se impide cortar de barrancos y ríos por imperativo de la Ley de Protección de la Huerta. La norma, de obligado cumplimiento, amenaza con fuertes multas si los agricultores limpian las vías fluviales como han venido haciendo desde tiempo inmemorial.

Concretamente 26 puentes resultaron dañados por la fuerza de las aguas, que utilizaban como ariete los restos de vegetación mencionados, los cuales tupían los ojos de los puentes y generaban una a modo de represa que contenía temporalmente las aguas, hasta que su fuerza hacía reventar la acumulación y una ola gigantesca se abalanzaba río abajo, arrasando todo a su paso. Ese fenómeno físico provocó la destrucción completa de varios puentes, destacando entre ellos un viaducto del by-pass de Valencia sobre la autovía A-7.

Por lo que a la red ferroviaria se refiere, hasta 427,3 kilómetros de vías férreas quedaron fuera de servicio, una cifra enorme. Adif cortó durante semanas la circulación en la línea de alta velocidad Madrid-Levante debido a los daños experimentados por las infraestructuras, incluyendo la inundación de varios túneles. Parte de la red de Cercanías quedó destruida y fuera de servicio durante meses.

Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) hubo de interrumpir el servicio de toda la red de Metrovalencia, que engloba la red de metro y tranvía que da cobertura a la ciudad de Valencia, a su área metropolitana y a sus zonas de influencia, debido a los daños sufridos tanto en las infraestructuras como en su centro de operaciones, que resultó anegado.

Hasta 160 kilómetros de carreteras de titularidad estatal quedaron afectados. El tráfico quedó inmediatamente interrumpido por la avenida y, lamentablemente, muchos vehículos que estaban circulando en ese momento resultaron bloqueados. Numerosos conductores y viajeros quedaron atrapados dentro de los vehículos, con las funestas consecuencias que se conocieron posteriormente. Hasta 15 kilómetros de la autovía A-7 se vieron afectados, entre la salida de Valencia y la población de Silla. La autovía A-3 también sufrió daños en las proximidades de la ciudad. Lejos de ésta, en cotas mucho más altas, hubo de ser clausurado el tráfico en la zona de Chiva, Requena y Utiel por razón de los daños experimentados por la calzada.

Las vías que son de titularidad autonómica sumaron muchos más kilómetros con daños que las correspondientes al Estado, pues su extensión es considerablemente mayor. A estas dos categorías hay que añadir la red de caminos secundarios, que presentaba destrozos de diversa magnitud.

El conjunto de infraestructuras de comercio, transporte y servicios quedó destrozado en las zonas mencionadas.

No sólo fueron viviendas, cultivos, edificaciones de todo tipo, carreteras, puentes y vías de ferrocarril lo que la inundación dañó. Hizo algo más: destrozó unos 120.000 vehículos automóviles, en su mayoría particulares, tanto en sus garajes como en calles, carreteras y zonas inundadas, por hablar sólo en la provincia de Valencia.

Y finalmente, todos los residuos arrastrados por la riada se acumularon en las desembocaduras de los ríos y barrancos afectados, permaneciendo en algunos de ellos durante largo tiempo, sin que las autoridades de la Confederación Hidrográfica del Júcar adoptaran medidas para su retirada. Se trataba de todo tipo de residuos sólidos urbanos e industriales, así como de vegetación y de animales muertos, que permanecieron más de tres meses amontonados, alcanzando hasta cuatro metros de altura.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.