Agricultura, pesca, vehículos eléctricos, energía solar, energía eólica, telecomunicaciones. Todos esos sectores y muchos otros han sido rendidos por la Comisión de la UE a las importaciones procedentes de la RP China, que están destruyendo el tejido productivo de los países miembros de la UE.
Pero no era suficiente. Ahora se allana el camino a los peligrosos (por imperfectos e inseguros) neumáticos chinos.
Veamos. Lo haremos sobre la base de este artículo[1].
Los elementos fundamentales de la situación son los siguientes:
- La producción china disfruta de salarios mucho más bajos que los europeos, energía mucho más barata que la europea[2] (y además, subvencionada), regulaciones medioambientales inexistentes, ayudas estatales directas para reducir los precios y subsidios para hundir todavía más el precio de exportación. Es un dumping[3] de manual, pero hasta que no se demuestre y se reaccione vía restricciones arancelarias y cuantitativas, cada neumático que entra en nuestro mercado erosiona un poco más el margen y la cuota de los fabricantes europeos en la UE.
- La estrategia de la RP China no es novedosa. Ya la hemos visto en otros sectores: inundar el mercado a precios bajos, aguantar pérdidas, erosionar a la competencia hasta que cierre su producción y, entonces, ocupar su espacio de forma estable, para determinar entonces los precios de venta en régimen de monopolio. En el caso del automóvil eléctrico ya lo hemos visto, con marcas chinas que han ganado cuota en el mercado comunitario europeo en tiempo récord, siempre o casi siempre con precios que un fabricante europeo sólo puede igualar incurriendo en pérdidas[4].
- Los compuestos que integran los neumáticos chinos incumplen las regulaciones europeas, siendo mucho peores que los producidos en el territorio de la UE. Puestos a prueba en condiciones límite[5], su rendimiento es abismalmente inferior. Y ya se sabe que un coche es tan bueno como lo son sus neumáticos: mientras todo va bien, funcionan. Cuando se les pide un esfuerzo extra, fallan, y el resultado puede ser letal, para el vehículo que los porta y para quienes comparten la carretera con él. El que ha probado ambos tipos de neumáticos lo sabe: no es lo mismo confiar tu vida a una goma de calidad que a una que se vende por mucho menos precio, habida cuenta de sus problemas estructurales.
- La tecnología que aplican los cinco grandes – Bridgestone, Continental, Goodyear Michelin y Pirelli – es muy superior. Las cinco llevan muchos años desarrollando nuevas estructuras metálicas, así como compuestos más resistentes y eficaces, menos ruidosos, más eficientes y con un agarre superior, tanto en seco como en mojado.
- En puertos y almacenes de toda Europa se hallan apiñados cientos de miles de neumáticos chinos, importados antes de que la Comisión finalmente aplique aranceles extra[6] cuando compruebe que las empresas exportadoras chinas han incumplido las obligaciones a que su pertenencia a la OMC las lleva. Por eso los importadores se han adelantado y acumulan producto como si no hubiera un mañana.
- Una dificultad adicional estriba en ver cómo interceptar los neumáticos origen China pero procedencia Malasia, Tailandia o Vietnam, países terceros donde los fabricantes chinos añaden elementos mínimos al proceso de fabricación para disfrazar su origen chino. Es un problema menor, no obstante, pero que en la mesa de las élites mandarinescas de la Comisión puede parecer gigantesco, tal es su cobardía para defender a su propia gente.
- O se detiene esta nueva invasión, o sus consecuencias pueden ser gravísimas. Sus efectos en la industria europea ya se aprecian. Michelin ha cerrado ya plantas en Alemania y prevé recortar producción en Francia. Tiene sentido: los efectos de los costes laborales, energéticos (creados por la UE en su totalidad), administrativos (creados por la UE en su totalidad), técnicos (requerimientos productivos, creados por la UE en su totalidad: luego veremos un caso), financieros (ayudas de Estado chinas) y de propiedad intelectual (trampas chinas en su totalidad) son mayores en la UE y así no es posible competir. Hay que situar a todos los competidores en el mismo plano.
- En este como en otros sectores se aprecia con claridad el comportamiento suicida de las instituciones europeas: por ejemplo, Bruselas, con su normativa EUDR, obliga a las empresas europeas a que el caucho proceda de explotaciones forestales controladas, pero no exige eso mismo a las importaciones. El resultado de esta y otras medidas análogas es que se encarece relativamente la producción en la UE. Con ello y con todo lo antedicho se pierden empleos, fábricas, riqueza y soberanía, así como capacidades industriales estratégicas: los neumáticos son esenciales para la movilidad.
- La RP China es el enemigo de los ciudadanos y de las empresas europeas[7], pero no de quienes rigen nuestras instituciones, los cuales nos reducen a una situación de empobrecimiento y pobreza que sin duda es convenientemente compensada.
La conclusión es clara. ¿Qué se puede hacer, dada la indefensión a que estamos sometidos por los administradores de la cosa pública? Pues mire, esta vez, mucho, como consumidores finales que somos. Mucho, muy útil y muy al alcance de todos. No compremos ni un solo neumático chino. Por nuestra seguridad como conductores y porque además matamos cuatro pájaros de un tiro: evitamos otra invasión, empobrecemos a intermediarios oportunistas, destruimos parcialmente un sector industrial en la RP China y dejamos a las élites corruptas de la Unión Europea fuera de juego.
En pocas oportunidades como en ésta se ve claramente la soberanía del consumidor y su fuerza.
[1] Neumáticos chinos: la invasión silenciosa a la que Bruselas quiere hacer derrapar
[2] Tanto porque los precios de la europea son deliberadamente altos, dizque para proteger el planeta (son así de estúpidos y de criminales, sí), como porque los precios en la RP China están subvencionados.
[3] Término que se refiere a vender por debajo de coste para expulsar del mercado a la competencia.
[4] Que, por supuesto ninguna administración europea ni comunitaria compensará, a diferencia de lo que ocurre en la RP China.
[5] Frenada en seco y en mojado, apoyo lateral en curva, maniobras de esquiva y comportamiento con nieve, por no hablar de duración.
[6] Previstos en torno a enero de 2026. Ya en 2018 se arbitraron aranceles antidumping y compensatorios de entre 21 y 79 euros por unidad para camiones y autobuses. Como consecuencia, la cuota de mercado de los neumáticos chinos pasó del 21,3% al 5,4% del mercado. Y como en el sector de automóviles de turismo la cuota china ha pasado del 5% al 20% desde 2005, los neumáticos para turismos seguirán un camino paralelo. La cosa puede ser interesante.
[7] Como hay gente para todo, algunos dicen que lo son los EE. UU.
