Hoy, 13 de julio de 2025, se cumplen 89 años desde que ese mismo día, pero de 1936, “de madrugada, policías socialistas secuestraron en su domicilio al líder de la derecha parlamentaria en la II República[1] y lo asesinaron en la camioneta que lo transportaba. Los sicarios abandonaron su cadáver en el cementerio. El líder derechista se llamaba José Calvo-Sotelo[2] y su asesinato desencadenó la Guerra Civil que acabó con la República y con el Frente Popular.”
La frase entrecomillada aparece en la página 46 (versión papel) del libro “Franco sin adjetivos”. https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
[1] Por el partido Renovación Española.
[2] Calvo Sotelo era una persona de grandes capacidades intelectuales. Nació en Tuy (Pontevedra) el 6 de mayo de 1893. Se licenció en Derecho con media de Matrícula de Honor. En Madrid se doctoró en la Universidad Central. Recibió el Premio Extraordinario. En 1915 obtuvo una plaza de oficial letrado del Ministerio de Gracia y Justicia, por oposición. En 1916 sacó la oposición de Abogado del Estado, con el número 1 de su promoción y una puntuación sin precedentes. Colaboró en el diario católico El Noticiero y en Vida Ciudadana, órgano del maurismo en el Ateneo de Madrid. Su entrada en el Ateneo le permitió tomar parte activa en los debates que allí se celebraron, manteniendo sonadas polémicas con personas como Ángel Galarza, abogado y político socialista que fue fiscal general de la República y director general de Seguridad en los primeros años de la República, así como ministro de la Gobernación durante el primer año de la guerra civil, con Manuel Azaña.
Impulsó la mutualidad obrera maurista. En 1918 participó de la secretaría personal de Antonio Maura durante el gobierno de concentración que presidió éste en 1918. En 1919 obtuvo el acta de diputado por Carballino (Orense). En las Cortes criticó con severidad el caciquismo. Calvo Sotelo perdió su acta tras la crisis del de Gobierno de diciembre de 1920 y las posteriores elecciones. El asesinato de Eduardo Dato y el desastre de Annual posibilitaron que Maura volviera a la presidencia del Gobierno en agosto de 1921. Maura nombró a Calvo Sotelo gobernador civil de Valencia el 3 de septiembre, donde cesó en abril de 1922. Miguel Primo de Rivera lo nombró director general de la Administración (22 de diciembre de 1923). En ese puesto desarrolló una intensa labor. Impulsó y publicó en 1924 el Estatuto Municipal, que democratizó la vida local, incrementó las competencias de los municipios, sus posibilidades de mancomunación y sus competencias en aspectos sociales, así como su capacidad de endeudamiento y su hacienda.
En diciembre de 1925 fue nombrado ministro de Hacienda. Persiguió el fraude fiscal. Aumentó los tipos impositivos (junio de 1926) de la contribución territorial, con gran éxito de recaudación. En enero de 1927 presentó un proyecto de reforma fiscal que creaba el «Impuesto sobre rentas y ganancias» (antecedente directo del IRPF, que gravaba a los contribuyentes por sus ingresos, en una escala progresivamente creciente. No logró que se aprobara. La presión fiscal aumentó un 26% en 5 años, resultado nada desdeñable). Intentó la ordenación de la deuda pública existente; la financiación del ahorro público con emisiones de fondos públicos; la creación de un sistema bancario de tipo público especializado y el fomento del ahorro.
El gobierno utilizó el concepto de Presupuesto Extraordinario como herramienta para poner en marcha un amplio plan de obras públicas y servicios. Ese fondo se financiaría con emisión de deuda pública. Creó el Monopolio de Petróleos para distribuir combustibles, pero el plan era que CAMPSA (Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos, Sociedad Anónima) operara adquiriendo yacimientos petrolíferos y construyendo una flota de petroleros, así como erigiendo refinerías. Creó el Banco Exterior de España, reestructuró el Banco de Crédito Local y reformó el Banco Hipotecario de España y el Banco de Crédito Industrial.
Tras la muerte de Primo de Rivera el 28 de enero de 1930, Calvo Sotelo participó en la creación, el 24 de marzo de 1930, de la Unión Monárquica Nacional, que se lanzó a una campaña de movilización social gigantesca en su ámbito político. Cayó el Gobierno Berenguer, sobrevinieron las elecciones municipales y la tarde del 14 de abril, Calvo Sotelo se exilió en Portugal. Calvo Sotelo se presentó a las elecciones de junio de 1931 por la provincia de Orense. No pudo regresar a España. Superó un absurdo suplicatorio en las Cortes relacionado con el Monopolio de Tabacos (Calvo Sotelo se había opuesto públicamente a la existencia de este monopolio). Fue elegido nuevamente diputado en las elecciones de 1933 por Orense y La Coruña, pero el partido Renovación española no quiso exigir su vuelta. Cuando se dictó una amnistía general referida a varias revueltas armadas, el 4 de mayo de 1933 volvió a Madrid. A pesar de los intentos de Juan Antonio Ansaldo y Julio Ruiz de Alda, Calvo Sotelo no se integró en Falange Española, sino en Renovación Española (Antonio Goicoechea). Calvo Sotelo envió a Ansaldo a hablar con los generales Franco, Fanjul y Goded para que se opusiesen a “un golpe de Estado presidencial”.
Los militares citados se mantuvieron dentro de la legalidad liderados por Francisco Franco, contrario a cualquier movimiento en sentido golpista. Alcalá-Zamora encargó formar gobierno a Manuel Portela Valladares. Calvo Sotelo lo denunció ante la comisión permanente de la Cámara, lo que obligó a Alcalá-Zamora a disolver las Cortes y convocar elecciones. La primera vuelta favoreció al Frente Popular y sus seguidores lo celebraron con algaradas y liberando a los condenados por el golpe de estado de octubre de 1934. Portela Valladares dimitió antes de la segunda vuelta y el 19 de febrero, Alcalá Zamora encargó formar gobierno a Manuel Azaña. Tras la segunda vuelta de las elecciones, consumado el fraude que se cuantifica en más de 50 actas robadas a los partidos de derecha, las nuevas Cortes anularon además varias actas de partidos de derechas por supuestas irregularidades, lo que tuvo como consecuencia una mayoría aún más amplia del Frente Popular. No pudieron con el acta de Calvo Sotelo, pero sí con la de Antonio Goicoechea. Ello provocó que Calvo Sotelo resultara el jefe parlamentario de la minoría monárquica en las Cortes.
El 15 de abril, Azaña presentó su programa de gobierno. El primer discurso de réplica fue el de José Calvo Sotelo, quien relató que, desde las elecciones se habían registrado más de cien muertos y quinientos heridos. Pidió a Azaña que mantuviera el orden. El 16 de junio, Calvo Sotelo se enfrentó fuertemente en las Cortes con Santiago Casares Quiroga, presidente del Consejo de ministros y ministro de la Guerra. Calvo Sotelo mostró que el gobierno daba un trato preferente a las milicias del Frente Popular frente al ejército y las fuerzas de seguridad. Casares respondió que, si parte del ejército se sublevara, Calvo Sotelo sería el responsable. La diputada Dolores Ibárruri afirmó que era una vergüenza que la República todavía no hubiese juzgado a Calvo Sotelo y a Martínez Anido por sus responsabilidades en la Dictadura de Primo de Rivera.
