Hoy, 16 de junio de 2025, se cumplen 89 años de un enfrentamiento en las Cortes españolas que puso de relieve la situación de absoluta descomposición que había alcanzado la II República bajo el Frente Popular.
Este enfrentamiento y sus consecuencias se explican en las página 45 y 46 del libro “Franco sin adjetivos” https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
“El 16 de junio, en las Cortes, el enfrentamiento dialéctico fue completo. Los discursos de distintas señorías fueron abiertos, descarnados[1], irreconciliables[2].
El 23 de junio, Franco envió una carta al presidente Casares advirtiéndole del descontento existente en el seno del Ejército, y ofreciéndose para corregir esa situación[3]. Casares Quiroga no respondió.
José Tarradellas indicó que La Pasionaria había dicho, dirigiéndose a José Calvo Sotelo: ”Este hombre ha hablado por última vez”. La frase exacta [4] fue ligeramente distinta.”
[1] Gil Robles enumeró: “Desde el 16 de febrero hasta el 15 de junio, inclusive, un resumen numérico arroja los siguientes datos: iglesias totalmente destruidas, 160; asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto, 251; muertos, 269; heridos de diversa gravedad, 1.287; agresiones personales, frustradas o cuyas consecuencias no constan, 215; atracos consumados, 138; tentativas de atraco, 23; centros particulares y políticos destruidos, 69; ídem asaltos, 312; huelgas generales, 113; huelgas parciales, 228; periódicos totalmente destruidos, 10; asaltos a periódicos, intentos de asalto y destrozos, 33; bombas y petardos explotados, 146; recogidos sin explotar, 78.”
[2] Participaron José María Gil Robles (CEDA), Enrique de Francisco (PSOE), José Calvo-Sotelo (Renovación Española), Santiago Casares Quiroga (Izquierda Republicana y presidente del gobierno), Dolores Ibárruri (PCE), Benito Pabón (anarcosindicalista independiente), Juan Ventosa Calvell (Lliga Catalana), Joaquín Maurín (POUM) y José María Cid (Partido Agrario Español).
[3] Franco, que siempre se había negado a participar en asonada alguna y que defendió a la II República hasta el último momento, advirtió al presidente del Gobierno: “…del peligro que encierra este estado de consciencia colectiva en los momentos presentes, en que se unen las inquietudes profesionales con aquellas otras de todo bue español ante los graves problemas de la Patria”. En ese momento, Franco seguía decidido a acatar la legalidad. Cuando capitaneó el Alzamiento, fue el último en hacerlo. Como es sabido, todas las anteriores intentonas (anarquistas de la CNT, Sanjurjo, Azaña, el PSOE y los catalanistas) habían fracasado.
[4] Salvador de Madariaga afirma lo que sigue en su libro España. Ensayo de historia contemporánea: “Dolores Ibárruri, Pasionaria, del partido comunista, le gritó: Este es tu último discurso”.
