Andrew McAfee[1] ha elaborado un gráfico impactante. Su contenido incorpora a las empresas, tanto norteamericanas (US) como de la Unión Europea (EU), creadas desde cero (es decir, no se trata de adquisiciones ni de fusiones), que no llegan a los 50 años de antigüedad y que superan los 10.000 M de dólares de capitalización. O sea, grandes empresas, tanto tecnológicas como no tecnológicas.

La imagen lo dice casi todo. Los EE. UU. presentan una amplia variedad y notable cantidad de grandes empresas creadas de la nada. La UE no las tiene apenas. El valor agregado de estas empresas norteamericanas asciende a 30 billones (trillions en su forma de contabilizar) de dólares, aproximadamente 70 veces el valor de sus equivalentes agregadas de la UE.
Más aún, no existe empresa europea comunitaria alguna con una capitalización superior a 100.000 millones de dólares que haya sido creada en los últimos 50 años. Sin embargo, hay 6 empresas norteamericanas constituidas en ese plazo con valor superior a 1 billón (trillion) de dólares.[2]. La diferencia es abismal.
¿A qué puede deberse esa gigantesca disparidad? ¿Al idioma, por más que tantos europeos de la UE aseguren que hablan un buen inglés, la lingua franca de nuestros días? Es cierto, el capital humano empresarial europeo es multilingüe. Así que no va a ser por esa razón.
¿A la cantidad de personas que viven en cada bloque económico? Piénsese que los EE. UU. tienen unos 330 millones de habitantes, mientras que la UE llega a los 450, así que no debe ser esa la razón, pues en ese caso la cosa sería al revés.
¿A las distintas legislaciones e instituciones que fragmentan el sedicente mercado único europeo? No parece que sea esa tampoco la razón, dado que la UE ha impuesto dese hace lustros el acervo comunitario, es decir, el cúmulo de normas generales comunes que se supone igualan el terreno de juego entre países. ¿A la formación? No es creíble, pues en la UE y aledaños europeos se encuentran muchas de las mejores universidades del mundo.
¿A las trabas administrativas que las empresas encuentran a cada paso que dan, cortesía de la monstruosa legislación de bajo rango de la UE? Si seguimos el tenor del Informe Draghi[3], esa va a ser una de las explicaciones, por más que Mario Draghi no haya puesto verdaderamente el dedo en la llaga de las razones por las cuales la UE languidece, tanto en relación con los EE. UU. como tomada en sí misma, sin comparación alguna con países o grupos de países. Lo hemos visto aquí https://joseramonferrandis.es/llamar-a-draghi-para-que-todo-siga-igual/
Algunas de esas otras razones son el alto nivel de impuestos que sufren las empresas comunitarias y el alto coste de la energía (sobre todo de la eléctrica), éste derivado de las políticas “verdes” que tienen tanto predicamento en la UE y en el resto de Europa.
Sea como sea, el resultado de la comparativa es desolador para con la Unión Europea, que no ha mejorado lo que proporcionaba a sus Estados miembros y ciudadanos el Mercado Común Europeo y sí ha restringido la libertad en casi cada uno de los ámbitos sociales y políticos.
Pinta mal.
[1] Andrew McAfee es investigador científico principal en la MIT Sloan School of Management, cofundador y codirector de la MIT’s Initiative on the Digital Economy y profesor visitante en la Organización de Tecnología y Sociedad de Google. Estudia cómo el progreso tecnológico cambia el mundo. Su libro más reciente es The Geek Way. Antes publicó More from Less y The Second Machine Age, éste con Erik Brynjolfsson. McAfee ha escrito para Foreign Affairs, Harvard Business Review, The Economist, The Wall Street Journal y The New York Times., Ha desarrollado además de otras muchas actividades.
[2] https://geekway.substack.com/p/a-visualization-of-europes-non-bubbly
[3]https://commission.europa.eu/document/download/97e481fd-2dc3-412d-be4c-f152a8232961_en?filename=The%20future%20of%20European%20competitiveness%20_%20A%20competitiveness%20strategy%20for%20Europe.pdf (no es el informe completo).
