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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

El flagelo de la censura social[1]

por | 3 Mar 2025 | Cambio climático

En un reciente estudio[2] publicado en The Proceedings of the National Academy of Sciences, se afirma que tanto la autocensura como la censura del entorno social (referido a los colegas del censurado) son fenómenos muy habituales, así en la Universidad como en el área de la investigación científica, y que van a peor. Los datos son de los EE. UU.

La situación es similar en el seno de las más prestigiosas instituciones. Veamos el caso de Lennart Bengtsson, que se remonta al 30 de abril de 2014, es decir, que ya ha llovido[3].

El profesor Lennart Bengtsson fue jefe de investigación en el European Centre for Medium-Range Weather Forecasts. Ascendió a la dirección del centro, donde permaneció hasta 1990. De ahí pasó a ser director del Max Planck Institute for Meteorology (Hamburgo). Se le han concedido muchos premios, como la Milutin Milankovic Medal (1996), el René Descartes Prize for Collaborative Research (2005) o el 51º International Meteorological Organization Prize de la World Meteorological Organization (2006). En 2009 fue nombrado miembro honorario de la Royal Meteorological Society en reconocimiento de su contribución a la Meteorología.

Bueno, pues ese 30 de abril de 2014, Bengtsson se unió a la Global Warming Policy Foundation (GWPF), reputada de escéptica en materia climatológica. ¡Nunca lo hubiera hecho! Los biempensantes de izquierdas, progresistas varios y calentólogos todos se lanzaron sobre él de manera desaforada, como acostumbran. No ponían en duda su cualificación técnica (no podían; cuando creen que pueden, lo hacen), pero le atacaron con saña.

Quince días después, Bengtsson dimitió como miembro de la GWPF. La breve carta mediante la cual renunciaba es muy reveladora. Está aquí[4] en su totalidad, pero me permitiré extraer algunas frases.

“Se me ha puesto bajo tan enorme presión de grupo en los últimos días desde todas partes, que no puedo soportarlo. Si esto sigue así, seré incapaz de hacer mi trabajo y empezaré incluso a preocuparme por mi salud y mi seguridad. No veo otra salida que dimitir del GWPF … Hay colegas que me han retirado su apoyo y otros se niegan a hacer trabajos conjuntos … . No veo límites ni final a lo que está pasando. Es una situación que me recuerda a la época de McCarthy …”[5].

En la respuesta del presidente del Consejo Asesor del GWPF, David Henderson, asimismo breve, destaca este párrafo: “Las reacciones que menciona, que le han obligado a reconsiderar la decisión de unirse a nosotros, revelan un grado de intolerancia y un rechazo del principio de investigación científica abierta que son verdaderamente impactantes. Se evidencia así una situación para cuyo remedio fue creada la Global Warming Policy Foundation”.[6]

Llovía sobre mojado. A primeros de 2014, Bengtsson presentó un estudio en el cual sugería que el calentamiento esperado no iba probablemente a ser tan malo como se decía. La publicación Environmental Research Letters lo rechazó asegurando que sus hallazgos “eran de poca ayuda”. El encargado de la revisión añadió: “en realidad, el estudio es dañino, porque abre la puerta a reclamaciones de errores (y cosas peores) demasiado simplificadas por parte de los medios escépticos.” Cuando Bengtsson y otros, como el meteorólogo Hans von Storch, denunciaron el rechazo como escandaloso, el editor echó un cable al revisor diciendo entonces que el estudio “no estaba a la altura de las altas exigencias de la revista”.

Pura bazofia. O más bien, censura social.

La censura social es una variante de censura en la que los trabajos se rechazan y a las personas se las margina (ahora dicen que se dice “cancela”. Ni caso) NO porque su trabajo sea subestándar o defectuoso, sino porque amenaza con zapar una ideología o el concepto de seguridad y armonía de la sociedad según grupos dominantes. Por supuesto, esta censura se disfraza de defensa social ante trabajos de mala calidad que diseminan desinformación.

En esta versión de la caza de brujas hay tendencias de interés. Al parecer, la censura se da más en ciencias sociales que en disciplinas científicas. Las mujeres tienden a censurar más que los hombres. Los académicos de derechas[7] se autocensuran más que los de izquierdas, y éstos son más proclives a sumarse a la censura a un colega. El sistema se nutre de estos comportamientos diferenciados por segmentos ideológicos, resultando en una mayor proporción de académicos de izquierdas en posiciones relevantes.

Los argumentos subyacentes a la conveniencia de la censura giran en torno a la voluntad de evitar investigaciones efectuadas por malévolos actores que soportan actitudes y políticas dañinas. Eso afecta a investigaciones que se consideran peligrosas y a veces, la censura dícese va orientada a la protección de minorías “vulnerables”. Al analista no le importa la eventual bondad o maldad de las intenciones del censor, sino el daño que sin duda alguna causa la censura a la búsqueda de la verdad. Eso se puede disfrazar de sedicente superioridad moral o de subordinación a un bien mayor, pero en cualquiera de los casos, es una actitud despreciable y perseguible.

Los estragos de la censura social siempre son grandes. Como poco, se pone en cuestión la reputación de una persona en beneficio de sus competidores. En el peor de los casos, la censura social puede llevar a una ceguera deliberada de las autoridades, que eluden así castigar comportamientos odiosos por temor a ofender a una parte de la sociedad[8]. En este momento, es conveniente recordar el caso Dreyfuss[9], que tuvo un fundamento análogo. O quizá sea más actual fijarse en el caso[10] de las niñas violadas durante años por musulmanes en el Reino Unido.

La Ciencia y el consenso social o político son conceptos antitéticos. El progresismo ha prostituido la Ciencia en nombre de su visión del mundo. Sus seguidores creen tener siempre razón. Están seguros de su superioridad moral y se hallan convencidos de que el fin justifica los medios. Ninguno de los tres supuestos es cierto.

[1] Este breve texto sigue muy de cerca las líneas establecidas aquí https://wattsupwiththat.com/2025/01/27/the-scourge-of-prosocial-censorship/

[2] https://www.pnas.org/doi/epdf/10.1073/pnas.2301642120

[3] Salvo que la turba calentológica afirme rotunda que no, que no ha llovido.

[4] https://www.thegwpf.org/lennart-bengtsson-resigns-gwpf-voices-shock-and-concern-at-the-extent-of-intolerance-within-the-climate-science-community/

[5] El original es este: “I have been put under such an enormous group pressure in recent days from all over the world that has become virtually unbearable to me. If this is going to continue I will be unable to conduct my normal work and will even start to worry about my health and safety. I see therefore no other way out therefore than resigning from GWPF…Colleagues are withdrawing their support, other colleagues are withdrawing from joint authorship etc. … I see no limit and end to what will happen. It is a situation that reminds me about the time of McCarthy…”

[6] “The reactions that you speak of, and which have forced you to reconsider the decision to join us, reveal a degree of intolerance, and a rejection of the principle of open scientific inquiry, which are truly shocking. They are evidence of a situation which the Global Warming Policy Foundation was created to remedy”.

[7] No está claro qué significa eso en realidad, pero uno se hace a una idea.

[8] O por miedo a dar pábulo a una parte de la sociedad encuadrada políticamente como de extrema derecha, tenga o no fundamento tal calificación y se pueda justificar o no desde las acciones de ese segmento.

[9] https://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Dreyfus

[10] https://www.eldebate.com/internacional/20240225/caso-mafia-pakistani-violaba-ninas-reino-unido-ocultaba-mantra-racismo_176953.html

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.