Que nunca llueve a gusto de todos está claro. Que de la lluvia depende, en parte, el rendimiento y la riqueza de nuestros campos, también. Que hay zonas del mundo en las que apenas llueve es bien sabido. Que el desierto del Sáhara es una de esas zonas, parece seguro… hasta ahora.
El desierto del Sáhara no siempre fue como se lo conoce en nuestros días. Hubo épocas, cuya datación comienza hace aproximadamente 20.000 años, en que ese vasto[1] territorio era todavía más inhóspito que ahora. De hecho, como se aprecia en los mapas sucesivos que se ven al pie, toda África ha ido experimentando transformaciones paralelas a los cambios del clima[2]. Vale la pena leer la explicación de los distintos colores aplicados a los mapas para valorar las transformaciones.
De tratarse de ciclos iterativos, el Sáhara podía estar aproximándose a como era entre hace 9.000 y 8.000 años[3]: una gran extensión de pastos.

Hay otro gráfico que recoge tan sólo el área del actual desierto, dejando de lado el resto de África. Compara la situación de hace 6.000 años con la actual. Se aprecia cómo la zona ha pasado de albergar estepas y sabanas al desierto actual, grosso modo.

Dicho esto, la situación actual es cada vez más proclive a la reducción del desierto. Se puede apreciar claramente en estudios y fotos satelitales: durante los últimos 40 años, el desierto del Sáhara se ha venido reduciendo de tamaño.
En 2018, estudios realizados por Venter y otros registraron un 8% de aumento de vegetación en relación con los 30 años anteriores. 8% son más de 700.000 Km2, un área mayor que la de España.
Sobre esta base histórica comprobada, se acaba de dar un fenómeno muy inusual, que ni mucho menos es heraldo de cambios bruscos en la humedad ni en la vegetación de la zona, pero podría ser de interés seguir de cerca. El caso es que, en septiembre de 2024, ha llovido fuertemente sobre el desierto. En un solo día de ese mes[4] se han medido precipitaciones de hasta 100 mm. por metro cuadrado en algunas áreas, es decir, 100 litros de lluvia por cada metro cuadrado, mientras que en otras ha alcanzado los 200 litros[5].
El resultado visual, a vista de satélite[6], es el que se aprecia en la foto inferior. El acento se ha puesto en un lago concreto, que se encuentra en el Parque Nacional Iriqui.[7] Lo normal es que los lagos (visibles como manchas azules) estén secos.

Imagen: NASA Earth Observatory
Y ahora, abramos el foco y pasemos a ver cómo evoluciona el reverdecimiento de la Tierra, si es que tal cosa es posible, dado lo poco que se habla de él. Atendiendo a los datos del Índice de Vegetación de la NASA[8], las noticias son buenas: la Tierra ha reverdecido en un 10% en el Siglo XXI[9]. Irónicamente, lo que tantos expertos aseguran constituye un enorme problema, el CO2, es la mayor causa de la recuperación foliar observada.
Para poder apreciar de un vistazo cómo reverdece la Tierra, nada mejor que seguir a Zoe Phin, quien entre 2000 y 2021 descargó todos los datos que produce la NASA dos veces al mes referidos a los aumentos de vegetación que proporcionan sus observaciones satelitales. Como se ve, el aumento total de masa vegetal ha sido del 9,94% (se redondea al 10%).

NASA’s Vegetation Index has risen from 0.0936 to 0.1029, which is a 9.94% increase. Chart by Zoe Phin
No es sólo eso. En agosto de 2019, Wissenschaft[10] informó acerca de que el globo había estado reverdeciendo durante las últimas 3 décadas. También en este caso se trata de datos de satélite.
¿Estará el Sahara evolucionando a mejor, como ya estuvo en el pasado? Bien, veamos lo ocurrido en el Sahel, una franja de tierra que cierra el desierto por el sur. En esa zona del Sahel se ha verificado una clara recuperación de la vegetación, que comenzó hace más de 40 años, en 1982[11]. Lo muestran distintos estudios, que utilizan datos satelitales desde esa fecha. El patrón de colores y su significado aparecen al pie de la ilustración.

Y ahora, la pregunta clave: ¿es este reverdecimiento general del planeta debido a más lluvias generalizadas?
La respuesta es NO.
En agosto de 2020, el colaborador de NoTricksZone Kenneth Richard citó un estudio de Haverd y otros[12] (2020), en el que se afirma que “aproximadamente el 70% del reverdecimiento vegetativo de la Tierra desde 1980 se debe a la fertilización por el CO2”. ¡Anda la osa! El CO2 y sus innegables efectos positivos, que ninguna propaganda masiva puede ocultar. ¡Qué cosas! Pues como ese estudio, muchos más[13] afirman que el reverdecimiento del planeta se debe a la propia Humanidad.
Ah, ¿sí? Sí. Zhu y otros (2016) publicaron un estudio[14] sobre actividad humana y reverdecimiento entre 1982 y 2009. La ratio entre áreas que reverdecieron con respecto a las que no lo hicieron es de 9 a 1. El aumento del CO2 en la atmósfera no superó el 15% en ese período, pero fue el responsable del 70% del reverdecimiento. El 9% de la responsabilidad corresponde al nitrógeno fijado en el suelo, procedente de la combustión del carbón y a la deflación de fertilizantes agrícolas que contienen nitratos. El 8% derivó de estaciones de crecimiento más largas y el 4% provino de la reforestación misma, en un movimiento de retroalimentación positiva benéfico. El resto obedece a otros factores.
Expliquemos cómo funciona la bendición que aúna más CO2 y temperaturas ligeramente más altas. Ambas variaciones son positivas para las plantas, induciendo un reverdecimiento de la Tierra y estimulando las cosechas y el rendimiento de éstas. La FAO[15] se extiende al respecto, mencionando específicamente alimentos básicos para la población como arroz, avena, cebada, centeno, mijo, maíz y trigo, cuya producción se ha incrementado fuertemente.
Entre 1990 y 2022, el año más reciente con datos de la FAO, los rendimientos cerealísticos se han incrementado en un 52%, con un máximo del 57% precisamente en 2022. Se ve en el gráfico.
Si comparamos rendimientos individualizados con los obtenidos hace diez años, la cosecha de 2024 será un 10% superior en arroz y trigo, un 15% en maíz y un 30% en soja. La tendencia continuará, gracias al CO2 incrementado.

Record Setting Crops Are Good News, Bloomberg, Thanks for Reporting It – Watts Up With That?
Las ligeras alzas de temperaturas han habilitado ligeramente mayores precipitaciones y una extensión de las temporadas de crecimiento, con menores heladas. Además, alzas en el CO2 atmosférico[16], como cualquier agricultor con invernaderos puede atestiguar, contribuyen a un mayor y más rápido crecimiento de las plantas, utilizando menos agua. La fotosíntesis se efectúa con más facilidad.
Así que más CO2 significa más vegetación, más alimentos, más bienestar, menos desiertos y mayor bonanza. Y encima va y llueve en el Sáhara como casi no se recordaba. Los politicastros que defienden la reducción del CO2 al precio que sea, además de no conseguirlo en absoluto y de reducir a la miseria y al sufrimiento a gran parte de la población, van a perder lo único que les queda: el poder. Fíjense bien y no lo olviden.
[1] El Sáhara tiene una superficie de 9,2 millones de kilómetros cuadrados.
[2] Cambios de clima… ¿se referirá a cambios climáticos, por ventura?
[3] Durante la última glaciación, el Sáhara era un desierto. Entre 9.000 y 6.000 años antes de nuestros días, la Tierra atravesó el Holoceno, con altas temperaturas. El Sáhara era un área de sabanas y pastizales.
[4] Datos provenientes de Greening: Rare, Heavy September Rainfalls Have Brought Back Lakes In The Sahara!
[5] “Hace entre 30 y 50 años que no hemos tenido tanta lluvia en tan poco tiempo” aseguró Houssine Youabeb de la Dirección General de Meteorología de Marruecos. “Los análisis preliminares por satélite muestran acumulaciones de más de 200 milímetros (por metro cuadrado) de lluvia en las áreas afectadas, equivalente a lo que la región recibe en un año”.
[6] Las estimaciones de la cantidad de lluvia se basan en datos del IMERG (Integrated Multi-Satellite Retrievals for GPM),”
[8] NASA Vegetation Index: Globe Continues Rapid Greening Trend, Sahara Alone Shrinks 700,000 Sq Km!
[9] Buenas noticias. Esto significa al cabo que habrá mayores cosechas y expansión de los bosques.
[10] Dem seltsamen Ergrünen der Welt auf der Spur – wissenschaft.de
[11] No sólo el Sahel está involucrado. El creciente fértil (partes de Turquía, Siria, Irak e Irán) experimenta transformaciones similares.
[12] Global Change Biology | Environmental Change Journal | Wiley Online Library
[13] Como este: Climate sensitivity, agricultural productivity and the social cost of carbon in FUND | Environmental Economics and Policy Studies
[14] Greening of the Earth and its drivers | Nature Climate Change
[15] U.N. Food and Agriculture Organization
[16] Así se ha visto en más de 200 artículos en Climate Realism, como este: Crop production Archives – ClimateRealism , lo que vale para la producción de cereales vale para frutas, legumbres, tubérculos y todo tipo de vegetales. Mucho susto inducido con el cambio climático, pero entretanto, la seguridad alimentaria ha aumentado mientras que el hambre y la desnutrición han retrocedido.
