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Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Rusia: voluntad frente a realidad (décima entrega)

por | 20 Dic 2024 | Países / Áreas geográficas

  1. Superestructura política. Acción exterior

 Geoestrategia

Rusia es la heredera de la URSS, la gran potencia que fue[1]. Tras el fracaso de la CEI, de la que sólo Bielorrusia se mantiene en la órbita rusa frente a la dispersión de Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Kazajstán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucraina y Uzbekistán, se encuentran distintas variables.

Por un lado, los distintos intereses nacionales de los Estados emergentes de la implosión soviética, que en algún caso alcanzan el estatus de enfrentamiento[2] y en otros, la indiferencia, matizada por componentes arancelarios, que confieren ventaja al comercio intraCEI[3].

Por otro lado, la falta de objetivo común. La integración en la URSS, en los años 20 del Siglo XX, se realizó por compulsión y con la ayuda del terror, vehiculado por el ejército Rojo, la Cheká[4] y el PCUS, con sus variantes locales. No hay tal cosa hoy en día. No sólo eso: el ejército ruso es una máquina de guerra obsoleta e ineficiente, incapaz de realizar operaciones de ese tipo[5]. Detengámonos un momento en este punto.

El ejército ruso, establecido sin variación alguna en lo esencial sobre el ejército soviético, se encontró con armas y equipos obsoletos (aunque en enormes cantidades), una extensa dotación armamentística, problemas de logística e intendencia derivados del fracaso industrial del propio Estado soviético (y luego ruso), así como una alta corrupción estructural acompañada por una igualmente alta desmoralización, derivada del desempeño en Afganistán, más tarde en Chechenia y ahora en Ucraina.

La situación actual ha variado poco en lo esencial. El ejército sigue siendo masivo, dotado con una enorme cantidad de equipos, muy dependiente de la artillería en todas sus variantes, con equipos anticuados (pero abundantes) y con el activo diferencial que le hizo temible desde 1949[6]: la bomba atómica[7].

Así como la OCDE estableció en 20 años de inversiones el momento en que Rusia estaría en la media de eficiencia técnica de los países miembros de ese organismo, así se dijo en 2008 que los costes de alinear el nuevo ejército ruso con los estándares occidentales ascendían a $ 800.000 M.

Es verosímil que estén en ello, como atestiguan estas palabras del presidente Putin[8]. Hay antecedentes. El 14 de noviembre de 2011, Putin, afirmó que “La mitad de (las) armas y munición de arsenales rusos está obsoleta”, y que debía ser destruida “antes de 2020” (Agencia EFE, citando a Interfax). Se refería a millones de unidades de munición, cuya fecha de caducidad había expirado, armas estratégicas y 140.000 misiles. En febrero de 2010, Rusia anunció que gastaría 19 billones de rublos (más de $ 650.000 M) en la adquisición de buques, aviones y otro tipo de armamento hasta 2020.

A ello se suma la táctica que mantiene el ejército ruso desde que era ejército ruso y luego soviético: utilización masiva de artillería para ablandar el terreno y ataques de infantería y carros para avanzar. Es una estrategia de ataque que supone tanto la destrucción de infraestructuras en el campo de batalla como garantiza enormes pérdidas humanas en las filas rusas, como se ha patentizado en toda oportunidad.

El gran problema geoestratégico de Rusia es el mismo que ya tenía en la época de los zares: la salida al mar. Tanto Turquía y Ucraina por el sur (vía el mar Negro) como el Polo Norte y sus hielos permanentes[9], más el potencial enemigo hanseático por el Báltico[10] y China, Japón y EE. UU. por el este y el estrecho de Bering, hacen que la nueva Rusia sea, en la práctica y como siempre, un país sin salida a mares libres. Como hemos visto en un pie de página anterior, esa es una de las razones para conservar el enclave de Kaliningrado, invadido y retenido en 1945: permite acceso al mar Báltico[11].

[1] Y que tras su desaparición ha dejado tras de sí un ámbito geográfico y estratégico menguante, generando en la población el conocido “síndrome de la descolonización”.

[2] Véase Armenia frente a Azerbaiyán y, obviamente, Rusia y Ucraina. No considero siquiera los tres países bálticos. Turkmenistán se autoexcluyó en 2005 y Georgia se salió en 2008, tras la guerra ruso-georgiana. Ucraina, curiosamente, accedió parcialmente a la CEI en 2018.

[3] En octubre de 2011 se firmó un Tratado de Libre Comercio para habilitar una Zona de libre comercio de la CEI. Firmaron Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán, Moldavia, Rusia, Tayikistán y Ucraina (que no era miembro). Lo ratificaron 5 países: Armenia, Bielorrusia, Moldavia, Rusia y Ucraina.

[4] En puridad, Cheká, pero en realidad, VChK, siglas de Всероссийская Чрезвычáйная Комиссия, latinizado Vserossíyskaya Chrezvycháinaya Komíssiya, es decir, «Comisión Extraordinaria Panrusa», abreviatura de «Comisión Extraordinaria Panrusa para la lucha con la contrarrevolución, la especulación y el abuso de poder». Era una policía política sin límites en su actuación.

[5] Sus carencias se ponen en evidencia en la guerra en Ucraina, inicialmente prevista para durar pocas semanas y que lleva más de 2 años vigente, con enormes pérdidas humanas y de equipos por parte de Rusia. Tan es así que, si antaño había reservas aparentemente ilimitadas de reclutas, la guerra con Ucraina ha puesto de relieve un problema referido a los soldados rusos actualmente disponibles. Demografía suicida, negativa de cohortes de jóvenes a incorporarse a filas y altísima mortalidad en combate han obligado al gobierno ruso a contratar mercenarios rusos, a poner en el frente a presos peligrosos, a pagar salarios enormes a quienes se incorporen voluntariamente a filas y a aceptar reclutas de terceros países para enviarlos al frente.

[6] En agosto de ese año se detonó en el polígono de Semipalatinsk el primer prototipo de bomba atómica soviética, de 22 kilotones, elaborado con los datos filtrados por .el científico alemán Klaus Fuchs, miembro del Proyecto Manhattan. La primera bomba propiamente rusa se probó en septiembre de 1951, en idéntico lugar.

[7] El estado de conservación y la capacidad operativa del arsenal nuclear ruso se presumen ruinosos, pero dado el enorme número de cabezas nucleares disponibles, ello permite aventurar el éxito – siquiera parcial – de cualquier ataque.

[8] Putin ha estimado en un 8,7 % del Producto Interior Bruto (PIB) el gasto en defensa y seguridad para este año 2024. Acto seguido ha justificado el nombramiento de Andréi Beloúsov, un economista, para sustituir a Serguei Shoigú, dizque por la necesidad de gestionar esos recursos y modernizar tanto las Fuerzas Armadas como la industria militar.

[9] Sí, permanentes.

[10] El mantenimiento de Kaliningrado dentro de las fronteras rusas, como territorio desvinculado geográficamente, obedece precisamente a la necesidad que percibe el Estado ruso de acceder a mares libres con más facilidad de la que tiene. No son pocos (Mar Blanco, Mar del Japón, Mar Negro y Mar Báltico), pero no se hallan exentos de problemas en caso de guerra.

[11] Que, por lo demás, no es un mar libre en sentido estricto, dadas sus dimensiones y el alto número de países potencialmente hostiles a Rusia que alberga en sus costas.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.