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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Avance de un nuevo libro XXV

por | 23 Ago 2024 | Libros

Esta es la XXV entrega resumida del libro «Franco sin adjetivos», que espero resulte de interés.

9. Las relaciones internacionales (4)

Los vencedores en la II Guerra Mundial decidieron aislar a España[1] y, al tiempo, intentaron crear una hambruna que derribara al joven régimen, pero no lo lograron. Es más, en tan difíciles circunstancias, que se derivaban de la colusión de intereses entre los vencedores de la II Guerra Mundial, uno de los cuales (la URSS) estaba especialmente interesada en la caída de Franco[2], España mantuvo el tipo y no sólo eso, sino que se reconstruyó. No obstante, los tres primeros años (1945-1948) fueron especialmente difíciles, exigiendo del propio Franco en persona constantes intervenciones para rechazar los ataques recibidos[3].

El régimen franquista sufrió la reprobación de las Naciones Unidas por el estatus de no beligerancia anterior, rechazando la admisión de España en la ONU. Como compensación institucionalmente menor pero moralmente mucho mayor jugó el agradecimiento, a finales de 1945, del Congreso Mundial Judío por la protección dispensada a tantos miembros de esa filiación durante la Segunda Guerra mundial. Está demostrada la cooperación del régimen de Franco con el Vaticano para salvar judíos en toda Europa, y ello desde 1940. El rabino Chaim Lipschitz lo declaró a Newsweek en febrero de 1970. No menor fue el reconocimiento de Max Mazin, miembro relevante de la comunidad judía europea, quien en 1973 abundó en la labor de Franco[4]. En efecto, ningún otro gobierno del mundo se enfrentó al nazi en la época para salvar a los judíos. Asimismo, a mediados de 1942, Franco ordenó al embajador de España en Alemania que protestara por la persecución que sufría la iglesia católica, protesta que fue brusca y airadamente respondida por el gobierno nazi.

El 12 de diciembre de 1946, la Asamblea General de Naciones Unidas condenó al régimen español y recomendó la ruptura de relaciones diplomáticas[5]. La comunidad internacional, con pocas excepciones[6], la cumplió. Consecuentemente, España sufrió un fortísimo boicot internacional. No obstante, el régimen de Franco, que pudo movilizar a la población a su favor, lo superó.

España se rehízo de los daños de la guerra civil, consiguiendo resultados extraordinariamente buenos en materia de incremento del PIB, nutrición, expectativa de vida al nacer y enseñanza/formación. Franco consiguió mantener la independencia de España frente a los aliados sin ceder posiciones. Y la situación empezó a cambiar cuando, el 5 de marzo de 1946, Churchill, en presencia de Truman, pronunció el famoso discurso en el que tres palabras destacaron sobre todas las demás, y eso durante muchas décadas[7].

[1] En Yalta (Crimea), el 11 de febrero de 1945, Stalin había impuesto a Roosevelt (cuyo deteriorado estado de salud precipitó su muerte el 11 de abril de 1945) y a Churchill destruir el régimen franquista. En Potsdam (17/7/1945-2/8/1945), Churchill (quien inició la Conferencia, pero al ser derrotado en las urnas por Clement Attlee el 26 de julio, fue reemplazado por éste durante la misma), Attlee y Truman (aunque Gran Maestre de la Masonería) cambiaron ese designio: el asunto lo debía lidiar la ONU. La Guerra Fría estaba a la vuelta de la esquina. Antes de todo eso, entre el 12 y el 14 de febrero, los aliados occidentales (EE. UU. y el Reino Unido) bombardearon Dresde, ciudad de refugiados, con bombas incendiarias seguidas de explosivas. La cifra de muertos calculada por el Departamento de Estado ascendió a 250.000.

[2] En la conferencia de Potsdam que comenzó el 17 de junio, Stalin declaró que “el régimen español es un peligro para la paz”, solicitando “romper totalmente las relaciones con Franco y apoyar a las fuerzas democráticas para establecer la libertad en España”.

[3] El 22 de junio de 1945, Franco ordenó el cierre de la frontera con Francia tras un linchamiento en la estación de Chambéry contra un tren con familias españolas que volvían a España, en el que desaparecieron 22 personas y decenas resultaron heridas.

[4] “El nombre de España es una de las poquísimas luces que brillaron en la larga y oscura noche que vivió el pueblo judío durante los trágicos años del nazismo”.

[5] El embate contra España (y Argentina, Portugal, Suecia y Suiza, todos neutrales) lo inició el 30 de junio de 1946 el gobierno de Panamá, quien rompió relaciones con España. La URSS movió todos sus peones, desplegó su propaganda y logró la retirada de embajadores en diciembre. Las embajadas, no obstante, permanecieron abiertas, pero con un nivel de representación inferior al de Embajador.

[6] Argentina, Portugal y la Santa Sede. Irlanda y Suiza dejaron ministros plenipotenciarios en Madrid.

[7] “De Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, una cortina de hierro (posteriormente, Telón de Acero) ha descendido sobre Europa”.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.