OBJETIVO 12: Producción y consumo responsables. Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles
José-Ramón Ferrandis
El Objetivo nº 12 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas tiene su origen argumental en el desarrollo económico que durante el Siglo XX han experimentado TODAS las naciones del mundo. Para la ONU, ese desarrollo “ha estado ligado a una degradación ambiental que pone en peligro nuestro desarrollo futuro y nuestra supervivencia”[2].
La ONU declara sin ambages su preocupación por la huella material[3] que deja la producción de bienes y servicios en todos los países del mundo, amén de alarmarse notablemente por la pérdida y el desperdicio de alimentos que se produce en el tránsito entre producción y consumo.
Tanto se alarma que produce piezas imaginativas y evocadoras como ésta: “A nivel mundial, vivimos como si tuviéramos 1,75 planetas a nuestra disposición[4] y se calcula que la población mundial llegará a los 10.000 millones de habitantes para 2050[5]. Con esta cifra harían falta casi 3 planetas[6] para contar con los recursos naturales necesarios para mantener los modos de vida actuales”. Bueno, los actuales, los pasados y los futuros. Vean esta frase que incorporan a sus textos: “El progreso económico y social conseguido durante el último siglo ha estado acompañado de una degradación medioambiental que está poniendo en peligro los mismos sistemas de los que depende nuestro desarrollo futuro (y ciertamente, nuestra supervivencia)”. Menos mal que han llegado ellos, los chicos de la ONU, que nos van a decir a todos lo que tenemos que hacer. Se ve que no tienen verdaderos amigos que les digan lo obtusos que parecen ser.
Pero no queda ahí la cosa. Aseguran, pásmense, que “la demanda de materiales no se ha separado del crecimiento de la población ni del crecimiento del PIB en todo el mundo”. En otras palabras, que cuanto más crece la población y mayor es la riqueza, más materiales se utilizan. ¿A que es grandioso? Creo que han solicitado que los incluyan en el Libro Guinness de los récords como “obviedad más notable de las dos primeras décadas del Siglo XXI”[7].
Ya hemos visto que la ONU quiere exigir la aplicación de medidas urgentes para frenar la sobreexplotación de los recursos que asegura existe, que “por supuesto degrada el medio ambiente”. Por descontado, tratándose de la ONU, no les extrañará escuchar que esa sobreexplotación anunciada viene acompañada de desigualdad en el reparto de los recursos. Lo explican de una manera ligeramente diferente, tan es así que dicen lo que no quieren decir.
Una cosa es que el reparto de los recursos sea desigual, es decir, que unos países dispongan de más que otros, o que los utilicen de manera desigual unos países que otros[8], y otra que “la huella material de los países de ingresos altos es (sea) mayor que su consumo nacional de materiales”[9]. Eso sí, luego añaden que la huella material de los países ricos es 13 veces (mayor, se supone) que el nivel (o sea, la huella) de los países de ingresos bajos, “lo que indica que el nivel de vida de las personas de las naciones más ricas depende en gran medida de los recursos extraídos de los países más pobres a través de las cadenas globales de suministro”[10]. Hay que ver estos redactores de la ONU, que no pierden una oportunidad de patinar estrepitosamente.
En resumidas cuentas, apelando a su mismo discurso vemos que “el ODS 12 pretende cambiar el modelo actual de producción y consumo[11], un uso ecológico[12] de los productos químicos y disminuir la generación de desechos. Asimismo, pretende impulsar los estilos de vida sostenibles[13] entre toda la población, conseguir que el sector privado actúe bajo criterios de sostenibilidad[14] e impulsar el cambio de modelo a través de políticas públicas, que eliminen los subsidios a (los) combustibles fósiles[15] y fomenten la contratación pública sostenible. Además, se pretende fomentar un turismo sostenible, que genere crecimiento económico y proteja la cultura y productos locales”.
Bien, ya hemos visto la generalidad del Objetivo número 12 tal y como la ONU lo cuenta. Si les parece terrible, esperen, porque no han visto nada todavía. Vayamos ahora a las metas, que vamos a tratar de una en una, como de costumbre.
Meta 12.1 Aplicación (de un) marco de consumo y producción sostenibles[16]
La ONU ha proporcionado un ligero desarrollo de esta meta, en términos como estos:
“Aplicar el Marco Decenal de Programas sobre Modalidades de Consumo y Producción Sostenibles, con la participación de todos los países y bajo el liderazgo de los países desarrollados, teniendo en cuenta el grado de desarrollo y las capacidades de los países en desarrollo”.
Me sorprenden estos excelsos redactores que contrata la ONU con el fin de explicar sus planes. En 16 palabras, de las cuales cuatro son preposiciones, tres son artículos y una es una conjunción, han colado TRES veces la palabra desarrollo. Son unos genios, lo que son duda convierte estos textos en algo ilegible. Enhorabuena, chicos.
Y ya entrando en los contenidos, la ONU quiere desarrollar una planificación decenal para que los países la cumplan. También son geniales en eso, porque en un marco de referencia de 15 años, meter planificaciones de 10 años da para una y media. Si se hubieran limitado a copiar a la URSS también en eso, utilizando los planes quinquenales, mejor les hubiera ido.
Meta 12.2 Lograr el (quieren decir un) uso eficiente de recursos naturales
La necesaria traducción subsiguiente del título que acaban de leer reza: “De aquí[17] a 2030, lograr la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales”. Eso induce a pensar que los recursos naturales se están utilizando ineficientemente, lo que es falso[18]. Habrá quien los use así, pero sin duda hay cada vez más empresas y países que lo hacen de manera eficiente, por supuesto sin que Naciones Unidas haya intervenido para nada[19]. ¿Qué hace en concreto Naciones Unidas para aumentar la eficiencia en la utilización de los recursos naturales? Absolutamente nada, como siempre. Cháchara inútil.
La ONU afirma que la extracción[20] de materiales “es responsable por sí sola del 80% de la pérdida total de biodiversidad en el mundo”. La huella sería algo a combatir, por cuanto, según la ONU, la utilización de materiales o inputs para la producción de bienes indicaría por sí misma el impacto ecológico. Hasta la ONU sabe que “para hacer tortillas hay que romper huevos”, por lo que su acento lo pone en el gran crecimiento de la producción desde 1945, final de la Segunda Guerra Mundial y principio de los más grandes avances que ha experimentado la Humanidad en su historia. Que el bienestar haya empezado ahí precisamente no es del gusto de los mariachis asociados a la ONU ni de la organización misma, que sólo ve rapiña y destrucción donde lo que hay es desarrollo.
Así lo expresan portales como el que ven al pie, con un lenguaje onírico de gran belleza formal e inmensa maldad de fondo: “El aumento del uso de materiales después de 1945 refleja lo que los científicos han llamado la Gran Aceleración, el periodo más agresivo y destructivo del Capitaloceno[21]. Prácticamente todos los indicadores de impacto ecológico se han disparado como consecuencia de ello”.[22]
Eso sí, la ONU no efectúa la medida de la huella material en términos de valores absolutos, sino en referencia per capita, lo que permite agudizar los diferenciales entre los países más pobres, que a veces se hallan muy poblados, con los más ricos, que en las más de las ocasiones están menos poblados, y en todo caso se encuentran inmersos en un proceso de depresión demográfica muy profundo[23].
Eso permite a la ONU afirmar que “La huella material per cápita en los países de ingresos altos es 10 veces superior a la de los países de ingresos bajos”[24]. Pues sí, porque “En 2019, la huella material fue de 95.900 millones de toneladas métricas … con desigualdades regionales en los efectos al medio ambiente. En África septentrional y Asia occidental, y en Europa y América del Norte, la huella material en 2019 superó el consumo nacional de materiales en un 18 % y un 14 % respectivamente, mientras que en América Latina y el Caribe, y África subsahariana, la huella material fue inferior al consumo nacional de materiales en un 17 % y un 32 % respectivamente. Estas diferencias ponen de manifiesto la desigualdad de responsabilidades y las disparidades de consumo entre los países orientados a la importación y aquellos orientados a la exportación y, en general, entre los países de ingresos altos y bajos. La huella material per cápita en los países de ingresos altos es 10 veces superior a la de los países de ingresos bajos.”[25]
Y termina con la orden habitual: “Por lo tanto, es esencial adoptar políticas sostenibles y aumentar la concientización[26] para garantizar una gestión eficiente y sostenible de recursos naturales limitados y explotados de manera desigual de aquí al 2030”. Porque usted lo diga.
Meta 12.3 Reducción del desperdicio de alimentos
La ONU propone, “de aquí a 2030, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per capita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores[27] y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha[28]”.
Siempre es deseable eliminar o reducir las pérdidas en cualquier momento de los procesos de producción y venta. Los balances empresariales las tienen muy en cuenta, mucho más que las jeremiadas de la ONU, ténganlo por seguro. Pero lo que no es cierto, cuenten con ello asimismo, es lo que de la siguiente frase de la ONU pongo en cursiva: “A pesar del aumento del hambre en el mundo, la pérdida y el desperdicio de alimentos son inquietantes y desiguales”.
No es cierto, no aumenta el hambre en el mundo. Nunca hemos estado mejor, en conjunto. Pero si para vender sus motos la ONU necesita imperiosamente que aumente el hambre en el mundo, siempre habrá una métrica.
Y aquí está: “En 2021, aunque 828 millones de personas se enfrentaban al hambre, el 13,2 %[29] de los alimentos del mundo se perdieron después de ser cosechados en el curso de la cadena de suministro, desde la granja hasta el consumidor, lo que apenas ha cambiado desde 2016 y no alcanza la meta de reducir sustancialmente las pérdidas de alimentos después de las cosechas para 2030.”
Esta frase trasluce un enfado monumental: ¿cómo osáis, miserables, incumplir mis órdenes de limitar el deterioro de los alimentos entre cosecha y consumo, hein?
“Además, el mundo está muy rezagado en sus esfuerzos por reducir a la mitad[30] la pérdida y el desperdicio de alimentos per cápita para el año 2030. Es crucial implementar políticas que apoyen un cambio hacia prácticas sostenibles y desvinculen el crecimiento económico del uso de los recursos[31]”.
Miren, multilateralistas queridos, la gente no despilfarra ni desperdicia por gusto. Hace lo que puede. Y cada vez lo hace mejor. Sin ustedes.
Meta 12.4 Gestión de desechos y productos químicos
La indicación (de momento) de la ONU es la siguiente: “De aquí a 2020, lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida, de conformidad con los marcos internacionales convenidos, y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos adversos en la salud humana y el medio ambiente”. Pues sí, se trata de minimizar los desechos y con ellos, la contaminación. Es un efecto secundario del desarrollo: cuanta más renta per capita tiene una economía, mayor es el cuidado por el medio ambiente. Es una ley de hierro. Como la de las oligarquías[32].
Meta 12.5 Prevención, reducción, reciclado y reutilización de desechos
¿Qué dice la ONU al respecto? Pues dice exactamente lo mismo que en el caso de la Meta 12.4: “De aquí a 2030, reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización”. No se sabe si es un error del coordinador de textos que no tienen[33], de una apuesta interna para demostrar que nadie se lee las Metas que penden de los Objetivos o bien que no saben qué decir de novedoso y se repiten. Sea como sea, es lo que hay. Poca cosa.
Meta 12.6 Adopción de prácticas sostenibles en empresas
En este ámbito, la ONU pretende “Alentar a las empresas, en especial las grandes empresas y las empresas transnacionales, a que adopten prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes”. Dicen “alentar”, pero sabemos que suelen ir más allá. Intente usted, señor consejero delegado de una empresa que opere en al menos dos países[34], oponerse a ese dicterio y verá. Por cierto, en este ámbito de los informes, la ONU dice una cosa y la contraria[35].
Donde en un texto dicen “Alentar”, en otro afirman “deberán”. Vean: “Las empresas del sector privado[36] juegan un rol clave para lograr estas metas, debiendo incorporar en sus modelos de producción y consumo criterios de economía circular[37]”. Vaya por Dios, una pequeña contradicción (más). Donde dicen “La tendencia hacia la elaboración de informes de sostenibilidad va en aumento y alrededor del 70 % de las empresas supervisadas publicaron informes de sostenibilidad en 2021: el triple del porcentaje desde 2016” luego aseguran que “aumenta la cooperación mundial para el consumo y la producción sostenibles, aunque los informes menguan[38]”. Mira por dónde, otra pequeña contradicción.
La ONU manifiesta que “Las empresas normalmente revelan políticas relacionadas con el agua y la energía, las emisiones de CO2[39], la salud y la seguridad en el trabajo, y la diversidad en los consejos directivos[40], … pero solo el 10 % presenta informes sobre los 17 objetivos”. No sé por qué les llama la atención: es una exigencia insoportable.
Termina el organismo multinacional[41] con un anglicismo innecesario[42] a la hora de “alentar a las empresas, en especial las grandes empresas y las empresas transnacionales, a que adopten prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes”. Si no lo hacen, el mundo se hundirá, a no dudar.
Meta 12.7 Adquisiciones públicas sostenibles
La ONU propicia en esta meta “Promover prácticas de adquisición pública que sean sostenibles, de conformidad con las políticas y prioridades nacionales”. Es cansino esto de la sostenibilidad, pero no lo pasaremos por alto ni una sola vez. Ni tampoco pasaremos por alto la pretensión transversal de la ONU de convertir en público todo lo que toca. Nada que nos sorprenda, nada ajeno al socialismo que pretende implantar, pero no lo dejaremos de subrayar. Por eso, entre otras cosas, hay que rechazar los ODS, la ONU y el socialismo, todo ello partes de una misma cosa.
Fíjense en el lenguaje falaz que se gasta la ONU: “Los gobiernos pueden[43] aprovechar su poder adquisitivo para dirigir los mercados hacia productos y servicios más ecológicos[44] e innovadores, y apoyar así el desarrollo sostenible”. Como si no supiéramos que público es sinónimo de ineficiente y de corrupto. ¡Empresa pública e innovación, vinculados! Deliran.
Se les ve contentos: “Las adquisiciones públicas son un factor esencial en la economía de todos los países, ya que representan un promedio de entre (el) 13 % y (el) 20 % del PIB. En el año 2022, 67 gobiernos nacionales informaron al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente sobre la implementación de políticas y planes de acción de adquisiciones públicas sostenibles, lo que supone un aumento del 50 % con respecto a 2020”. Evidente resulta la subordinación de países dizque soberanos a una organización que los va a diluir en un magma borroso y sin historia.
Meta 12.8 Asegurar la educación para el Desarrollo Sostenible
Intervenir en cada casa no es suficiente para la ONU. Ahora pretende ocupar cada cabeza, sobre todo porque así no restará espacio para la libertad. Quiere “de aquí a 2030, asegurar que las personas de todo el mundo tengan la información y los conocimientos pertinentes para el desarrollo sostenible y los estilos de vida en armonía con la naturaleza”. Vaya usted, lector, sacando a sus hijos de las garras del sistema imperante, que ya está en manos de la ONU, o las consecuencias serán abrasivas para la personalidad de éstos.
Háganse a la idea: “Entre 2019 y 2022, la Unión Europea y 62 países[45] informaron sobre 485 instrumentos normativos que apoyan el cambio hacia el consumo y la producción sostenibles, con vínculos cada vez mayores con los compromisos ambientales y mundiales sobre el clima, la biodiversidad, la contaminación, los residuos y los sectores de alto impacto”.
La ONU se quiere hacer eterna. Hay un par de formas de lograrlo.
Meta 12.A Fortalecimiento de ciencia y tecnología para sostenibilidad
¿Cómo “ayudar a los países en desarrollo a fortalecer su capacidad científica y tecnológica para avanzar hacia modalidades de consumo y producción más sostenibles”? El egoísmo de la ONU sólo es comparable a su incuria para con los más pobres, que utiliza para colar su ideario socialista. Los países más pobres necesitan desarrollarse para mejorar su suerte, no para pavadas como la sostenibilidad, sea esto lo que sea. No será la ONU quien desembolse nada que sea suyo[46] con ese fin.
Meta 12.B Lograr turismo sostenible
Esta meta sorprende por lo innecesaria, siendo las restantes igualmente inútiles. Afirma lo siguiente: “Elaborar y aplicar instrumentos para vigilar los efectos (del turismo, se entiende) en el desarrollo sostenible, a fin de lograr un turismo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales”.
O sea, que precisamente cuando los países en desarrollo están haciendo incursiones exitosas en el sector del turismo, que constituye cada vez más una fuente de riqueza y de bienestar para sus habitantes, llega la ONU[47]a meter mano en el asunto. ¿Y cómo lo hace? Pues reconociendo que “Aunque el turismo contribuye a crear puestos de trabajo y a promover la cultura y los productos locales, la gestión sostenible del desarrollo del sector es esencial para proteger su valor”. Comportamiento mafioso donde los haya: “si quieres conservar el valor del turismo[48], sigue mis instrucciones, porque si no lo haces, te vas a enterar”. No en vano está la ONU molesta porque “A pesar del aumento de informes sobre las adquisiciones públicas, la supervisión del turismo sostenible se redujo”.
Último aviso: “Los países deben dar prioridad a la supervisión de las prácticas de turismo sostenible como parte de su recuperación y garantizar un turismo que sea económicamente viable y considere la sostenibilidad del medio ambiente”. Y si no, verás.
Meta 12.C Regulación de subsidios a combustibles fósiles
Como esta es la última parida de la serie relativa al Objetivo número 12, han decidido tirar la casa por la ventana. Así que, haciendo caso omiso a las decenas de regulaciones que interfieren en los precios de la energía, favoreciendo sin rebozo las ineficientes y débiles energías eólica y solar, reduciendo sus precios con cargo a los presupuestos generales, que se nutren, entre otras fuentes, de los impuestos a las energías provenientes del carbono, van y pretenden “Racionalizar los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles que fomentan el consumo antieconómico eliminando las distorsiones del mercado, de acuerdo con las circunstancias nacionales, incluso mediante la reestructuración de los sistemas tributarios y la eliminación gradual de los subsidios perjudiciales, cuando existan[49], para reflejar su impacto ambiental, teniendo plenamente en cuenta las necesidades y condiciones específicas de los países en desarrollo y minimizando los posibles efectos adversos en su desarrollo, de manera que se proteja a los pobres y a las comunidades afectadas”[50]. No tienen vergüenza, lo que, por otra parte, en sí mismo no se halla en el pliego de requisitos para formar parte de las plantillas de líderes de la ONU, todo hay que decirlo.
Y terminan con una salva que no se sostiene por parte alguna: “Las subvenciones a los combustibles fósiles crean distorsiones en los mercados energéticos[51], obstaculizan la transición a alternativas no contaminantes[52] y más sostenibles, y socavan los esfuerzos para combatir el cambio climático[53].”
Habían terminado, pero faltaba la guinda. Es ésta: “Lamentablemente, es probable que la crisis energética mundial[54] desencadenada por la invasión rusa a Ucrania[55] en 2022 provoque otro aumento de las subvenciones a los combustibles fósiles. Esperamos[56] que se trate de medidas a corto plazo destinadas a proteger a los consumidores de los efectos de la crisis. Muchos gobiernos están tomando medidas para encontrar soluciones a largo plazo”.
Tremendo.
[1]https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/2015/09/la-asamblea-general-adopta-la-agenda-2030-para-el-desarrollo-sostenible/#
[2] Vean el detalle textual: “Garantizar el bienestar de la población, a través del acceso a agua, energía, alimentos u otros bienes se traduce en un consumo de los recursos naturales presentes en nuestro planeta, y los modelos actuales de producción y consumo están agotando estos recursos y dañando los ecosistemas”.
[3] La huella material es un concepto desarrollado por Naciones Unidas. Se refiere a la cantidad total de materias primas extraídas por la economía productiva para su transformación y consumo final. Según afirma la ONU en uno de sus textos, esa huella ha aumentado un 113% desde 1990. Empero, en otro texto asegura que “Entre los años 2000 y 2019, el consumo nacional de materiales a nivel mundial — la cantidad de materias primas utilizadas directamente para los procesos de producción en un país — aumentó en un 66%, triplicándose desde la década de 1970 hasta alcanzar los 95.100 millones de toneladas métricas”. Bueno, son plazos distintos, pero se puede inferir que entre 1990 y 2000 el aumento debió ser brutal. Lástima, pero no cuadra.
La demanda de materiales no se ha separado del crecimiento de la población ni del crecimiento del PIB en todo el mundo. Para la ONU, “es imperativo invertir cuanto antes esta tendencia estableciendo medidas urgentes para frenar (así lo afirma sin despeinarse) una sobreexplotación de los recursos y por tanto, una mayor degradación del medio ambiente.
[4] La racionalidad que debería haber detrás para respaldar estas afirmaciones es simple; los recursos se están agotando. La ONU no va más allá. Es la misma monserga de siempre. Pero los recursos no se agotan. Nunca se agotan. Sólo las ballenas estuvieron a punto de agotarse en el Siglo XIX y principios del XX, pues eran cazadas para iluminar las casas con su grasa, pero vino el petróleo a salvarlas. ¡El petróleo! Los biempagaos de la ONU lo saben, pero callan. El negocio se arruinaría si hablaran y dijeran verdad.
[5] La ONU utiliza proyecciones simples, con introducción de variables a largo plazo que modifican las tendencias de crecimiento, aplanando las curvas. Somos 8.000 millones. Puede que lleguemos a 10.000 millones, o puede que no. Pero la ONU siempre cargará las tintas. Lo necesita para colar sus medidas intervencionistas.
[6] Eche el lector la cuenta de la vieja: si con 8.000 millones de personas necesitamos 1,75 planetas (ONU dixit), con 10.000 millones necesitaríamos (según los cálculos pedestres de la ONU) 3 planetas. Pues no, oiga. Serían 2,1875 planetas. Sé que pararse en estas estupideces es grotesco, pero hasta en esto desbarra la ONU.
[7] Si me preguntan, votaré a favor.
[8] Uno de los países del mundo con menor dotación de recursos es Japón. Uno de los países con mayor dotación de recursos del mundo es Argentina. El distinto uso que cada uno ha hecho de los mismos ha establecido grandes diferencias en favor del que mejor los utilizó.
[9] ¿Sabe el comité de redacción de este Objetivo número 12 en qué consiste la exportación? Pues se trata de un fenómeno comercial esencial, que consiste en que las empresas de un país fabrican bienes y servicios y, en lugar de consumirlos solamente dentro de sus fronteras económicas, los venden en el exterior, donde hay demanda para ellos a los precios establecidos. Los grandes países exportadores de bienes elaborados son los que tienen un capital humano bien formado, alto nivel de I+D, un sistema financiero ágil y productos atractivos. Lo suyo es que utilicen más recursos que quienes no exportan nada o casi nada, ¿Dónde está el problema? ¿Quiere la ONU detener el flujo de intercambios internacionales como pretende arruinar las economías occidentales con la estupidez del “cambio climático” y sus sedicentes medidas correctoras? Esta organización está de sobra, en realidad.
[10] Tremendo desacierto. Por ejemplo, el gas y el petróleo se extraen en países con altísimo nivel de riqueza, precisamente porque venden su producción por todo el mundo, a todo tipo de países, mientras éstos la puedan pagar, claro está.
[11] Pretende instaurar el socialismo a la coreana (del Norte, del Norte), para que todos estemos igual de fastidiados. Y como si la cosa se hace global no habrá a dónde huir, es mucho más razonable terminar con el riesgo.
[12] A saber lo que la ONU quiere decir con “ecológico”.
[13] Esos estilos llevan sosteniéndose muchos años. ¿Pretende la ONU decir a la gente qué es sostenible y qué no lo es?
[14] La ONU se refiere a la sostenibilidad empresarial. Pero si vamos al texto de enlace, lo que quieren es obtener recursos. Por la cara: “La sostenibilidad empresarial es clave. Las empresas serán sostenibles o no serán. Es el momento de practicar una nueva manera de hacer negocios, por la que no solo se trata de hacer dinero. La sostenibilidad transforma las empresas facilitando encontrar oportunidades de negocio ligadas con el desarrollo sostenible. Todo parte de un sistema de valores y un enfoque de principios. Ayuda a proyectarse en el largo tiempo respetando a las personas y al entorno de las generaciones presentes y futuras.” Está aquí, vean Sostenibilidad empresarial | Pacto Mundial ONU España · Pacto Mundial
[15] Los subsidios a los combustibles fósiles están en desuso en prácticamente todos los países avanzados.
[16] Sostenible… como todo. Todo lo que no cae se sostiene, oiga. No sean pelmazos.
[17] Aquí debe querer decir desde 2015. Un buen burócrata nunca hubiera cometido esa imprecisión.
[18] Para eso están los precios, una de cuyas funciones es inducir a utilizar los recursos de manera que se maximice el beneficio por la vía de la reducción de costes. La ONU querría dictar precios administrativos, ya lo sabemos, pero de momento no puede.
[19] La ONU hace trampa siempre. Vean: si los resultados obtenidos en un sector o área concreta de la producción en el mundo alcanzan un nivel compatible con los deseos expresados en un texto de Objetivos de Desarrollo cualquiera, la ONU se pone las medallas con gran pompa y alharaca (lo hizo cuando China e India lograron con su esfuerzo que gran parte de su población se situara por encima de los 1,25 $/día, aunque la ONU nada tuviera que ver con ello; lo hizo cuando se resolvió la Crisis de los misiles en Cuba (1961), asunto estrictamente bilateral entre los EEUU y la URSS). Si no se producen resultados, la culpa a tienen los Estados, que no han sabido instrumentar los sabios consejos de la ONU. No hay vergüenza.
[20] Utiliza ese término en sus distintos documentos, por más que su sentido tradicional sea aplicado en minería, por tener un significado claro de extraer materiales del suelo o subsuelo.
[21] Una tontería más de la neolengua progre. Los tipos que están detrás saben que la URSS destrozaba cuanto tocaba, para conseguir una fracción (y de inferior calidad) de cuanto las economías de mercado lograban, a su vez. Pero llaman Capitaloceno a la producción física para ver si así cuela una nueva versión del socialismo destructor de siempre.
[22] https://www.climaterra.org/post/el-mundo-devorado-la-huella-material-global-del-capitaloceno
[23] Claro que hay países pobres muy deshabitados y países ricos con más de 300 millones de habitantes, pero la idea de la ONU es sobredimensionar el diferencial, comparar las magnitudes relativas y culpabilizar a los países que han sabido procurarse mayor bienestar en beneficio de sus ciudadanos. Según la ONU, eso está muy mal, pero que muy mal.
[24] La terminología es indeterminada, pero recuérdese que no intenta tanto la precisión cuanto la movilización.
[25] Como dicen los anglosajones, lengua en la que se ha elaborado el original de esta basura, so what?
[26] Se ve que “concienciación” les parece corta. Prefieren el americanismo, más poderoso. Por innecesariamente largo.
[27] Otro ejemplo de reduplicación: “al por menor” significa precisamente “al nivel de los consumidores”.
[28] Sí, porque las pérdidas anteriores a la cosecha son impensables. Son unos genios, de verdad.
[29] Acto seguido afirman que el desperdicio alcanza el 17% de los alimentos. La ONU necesita urgentemente un coordinador de textos.
[30] ¿Por qué a la mitad? ¿Por qué no un 66,6%? ¿También esa afirmación voluntarista se basa en datos? Ah, que es un objetivo. Juegan con los creyentes.
[31] Este es un caso paradigmático de confusión culitemporal. Esto no pinta nada aquí. Bueno, no pinta nada en parte alguna, pero aquí, menos.
[32] la ley de hierro de la oligarquía (es) una ley inmanente a todas las formas del gobierno por ser una consecuencia de la naturaleza humana: los gobiernos son siempre oligárquicos con independencia de las circunstancias, el talante, los deseos, las intenciones, la voluntad, las pasiones, los sentimientos y las ilusiones de los escritores políticos y, por supuesto, de lo que digan los políticos autoengañándose o para engañar a los demás. (Dalmacio Negro Pavón, “La Ley de hierro de las oligarquías” https://www.boe.es/biblioteca_juridica/anuarios_derecho/abrir_pdf.php?id=ANU-M-2013-10013900178 ). En el caso de la ONU, ni les cuento.
[33] Y si lo tienen, es un verdadero inútil.
[34] Definición de empresa multinacional o transnacional.
[35] Tampoco es la primera vez.
[36] Las del sector público ya están controladas.
[37] Otro concepto ridículo, por lo demás.
[38] Vaya si lo hacen: “la presentación de informes disminuyó en un promedio del 30 % por año desde 2019”.
[39] Cosa enormemente importante, como es sabido.
[40] Esto es fundamental: ya no estarán los mejores sino quienes la ONU y las políticas de lecho de Procusto exijan.
[41] ¡Anda, como las empresas que denuesta!
[42] “Además, en este ODS, en concreto en la sexta meta, se especifica la importancia de que las empresas en la acción y el reporting de su contribución al desarrollo sostenible”. Lo verán cool. O chic. O chulo. ¿Quién sabe?
[43] La redacción induce a error. Quieren decir “los gobiernos deberán aprovechar su poder…”
[44] Porque ellos lo digan.
[45] La ONU no indica si entre los 62 países están los 27 de la UE, pero tanto da, en el fondo. Sólo quiere dar cifras, no proporcionar información.
[46] De hecho, suyo no hay nada. Todo proviene de los impuestos que usted, lector, paga voluntariamente. O no.
[47] Cuyo olfato para el negocio es incuestionable.
[48] Que ya crece fuertemente sin que la ONU haya tenido arte ni parte en ello.
[49] Y el caso es que no existen, y si lo hacen es para que las personas más desfavorecidas puedan acceder a su consumo.
[50] Respire, lector. La frase ha terminado.
[51] Toda subvención crea ineficiencias, no importa en qué sector sea de aplicación. La cuestión principal es que las subvenciones se aplican en todas partes a las energías eólica y solar, no a los hidrocarburos, a los que se grava de manera creciente y absurda, destrozando las economías en transporte, producción y consumo. Estas gentes mienten por toda la boca.
[52] Parece que los molinos no contaminan en su construcción e instalación, por no hablar de su disposición final. Y de los paneles solares, que hay que fabricar y sustituir frecuentemente, tampoco se habla. Del vehículo eléctrico, ni comento, pues bien se sabe que el conjunto desde su construcción hasta el final de su vida útil, emite más CO2 (que como todos sabemos ya, no contamina en absoluto) que un vehículo equivalente de gasoil.
[53] El llamado “cambio climático” es una farsa criminal.
[54] La crisis energética no es mundial, sino zonal.
[55] Las crisis zonales no fueron desencadenadas por la invasión rusa a Ucraina, sino por las demenciales políticas energéticas auspiciadas por Naciones Unidas. No lo vamos a olvidar.
[56] Nos importa poco lo que la ONU espere.
