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JRF

Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

La República Federal de Alemania (RFA) salió desde su creación (1949) del marasmo provocado por su derrota total en la Segunda Guerra mundial. La historia sobre cómo lo hizo todavía se explica en las aulas como ejemplo de liberalización de una economía fuertemente intervenida (en este caso por las potencias ocupantes[1]). El llamado “milagro alemán” situó a su economía en cabeza de las europeas, pronto agrupada en una muy exitosa dinámica de unión aduanera, el Mercado Común Europeo (MCE).

Más aún, los enfrentamientos con Francia, que desde la guerra Franco-prusiana de 1870, la subsiguiente creación del Imperio Alemán (1871), la Primera Guerra mundial y la Segunda Guerra mundial, habían sido permanentes y enormemente destructivos, llegaron a su finalización[2] con la creación de la CECA y después del MCE.

Pero el MCE no sólo posibilitó la paz duradera entre enemigos antes irreconciliables, sino que habilitó el marco de intercambios comerciales para el mayor crecimiento que hayan experimentado muchos países europeos en toda su historia. Cosas de las Uniones Aduaneras. Más concretamente, y volviendo a Alemania[3], ésta se convirtió en la locomotora de Europa, un país industrializado y netamente exportador que impuso su ley (económica) en el MCE y después, aunque más matizada, en la UE[4].

Políticamente, el gobierno alemán ha tenido diversos periodos, muchos de ellos constituidos por coaliciones en las que han entrado el SPD[5], la CDU[6]/CSU, los liberales del FPD y más recientemente, los Verdes[7]. Y los Verdes se hallan en la actual coalición de gobierno, junto con el SPD y el FPD. Es la agenda de los verdes la que vertebra las actuaciones[8] en materia energética del gobierno alemán, por más que los sucesivos gobiernos anteriores de Angela Merkel (CDU) tuvieran asimismo un tinte inequívocamente tendente a realizar una transición energética[9] (Energiewende) hacia la llamada descarbonización.

Pero lo que está ocurriendo desde la instauración del gabinete Scholz (8.12.2021) está llevando a Alemania (y a la UE toda) a un callejón cuya única salida es un giro de 180 grados y la recuperación de la cordura deliberadamente perdida. ¿Por qué perdida? Porque como colofón a desatinos anteriores, el gabinete alemán ha cerrado sus últimas tres plantas nucleares después de mentir a sus electores diciéndoles que no eran necesarias[10]. El gobierno planea cerrar en un futuro las plantas de carbón, lo que llevará a límite los problemas energéticos de Alemania.

Las características de la política energética del actual gobierno son cuatro: abandono radical de la energía nuclear; utilización del gas natural como base para su funcionamiento; priorización de la energía eólica y quema de carbón (lignito, sobre todo) para suplir las carencias sobrevenidas. Veamos lo que ello implica.

La nuclear es una fuente fiable, segura, barata y, para quienes siguen creyendo que el CO2 es un peligroso calentador de atmósferas, irrelevante desde esa perspectiva. Se sabe perfectamente que la reivindicación antinuclear de los Verdes tiene su origen en la financiación que la URSS entregaba para destruir desde dentro los sistemas económicos y políticos occidentales. Ya no hay URSS, pero ellos siguen. Por algo será.

El gas natural es una excelente fuente de energía, utilizable para diversas finalidades. Eficiente, segura y versátil, emite CO2 a la atmósfera, pero esto no parece molestar a los Verdes, que la apoyaban como clave de bóveda de su sistema energético. Lamentablemente, la dependencia de Alemania para con Rusia, exacerbada por la muy oscura Angela Merkel, ha puesto en grandes dificultades a Alemania, quien ahora adquiere su gas a precios mucho más altos que antes de 2021[11].

La energía eólica es una fuente alternativa, pero la desorbitada confianza que sobre ella[12] depositan los Verdes, su ineficiencia esencial y los enormes inconvenientes que presenta (y que luego veremos) la hacen merecedora de una posición testimonial. No es el caso.

El carbón ha estado anatematizado por los Verdes desde el principio de los (sus) tiempos. Ciertamente emite más CO2 por unidad de energía producida que cualquier otro combustible. “Sí, en China y la India también”, debieron pensar los Verdes. Y se pusieron a quemar carbón como si no hubiera un mañana. Un mañana hay, pero un pasado mañana, está por ver. Al menos, para la Alemania que hemos conocido.

Las consecuencias inmediatas y mediatas de las opciones energéticas que Alemania ha elegido[13] son graves y, a lo que parece, irreversibles.

Veamos primero los efectos de la elección de sistemas de generación de energía distintos de la nuclear, y luego, sus consecuencias en la vida económica, social y política.

Empecemos por la energía eólica, que junto con la solar es el fundamento de la electrificación alemana. Podemos afirmar[14]que los generadores de energía eólica están destrozando el paisaje en Alemania, con zonas especialmente afectadas[15]. Aves en peligro de desaparición, como el milano real, perderán sus hábitats. Además, a una tasa estimada de 21 aves muertas por año y por turbina, dadas las 40.000[16] turbines planificadas, pronto se alcanzará el millón de aves muertas cada año[17].

Murciélagos (25 especies) y todo tipo de insectos voladores[18] están siendo diezmados. La fauna marina está en peligro por la presión y el sonido[19]. Los infrasonidos dañan al ser humano, cosa que a los reguladores importa una higa[20].

Pero no sólo es este conjunto de daños. Los Verdes avalan con su decisión gubernativa y su silencio cómplice la destrucción del bosque de Reinhardswald, de 1.000 años de antigüedad. Son 120.000 árboles en una extensión de 200 kilómetros cuadrados. Allí se situaban los cuentos de los Hermanos Grimm. Ubicar 18 turbinas gigantes de 240 metros de atura cada una acabará con parte del bosque, muchos de cuyos ejemplares (robles y hayas, sobre todo) rebasan ampliamente los 200 años de antigüedad.

La ministra de Medio Ambiente del Land de Hesse, Priska Hinz (Verdes), que es la responsable del proyecto, lo ha explicado a la sanchesca manera: “La energía eólica proporciona una contribución decisiva a la transición energética y a la conservación de la Naturaleza. Esta es la única manera de preservar los bosques y ecosistemas importantes.” Lenguaje orwelliano, sin duda. Pierre Gosselin[21] lo expresa con mayor rotundidad: “Esto no es gratis, esto está lleno de corruptos e irresponsables políticos que no tienen interés en la democracia, y desde luego que (la energía eólica) no hace mejor el medio ambiente. Es una obscena monstruosidad de despilfarro, fraude, corrupción y degradación ecológica, con aves muertas, enfermedades debidas a las turbinas, vértigos y contaminación del paisaje[22]”.

Tras la energía eólica, expliquemos la situación existente con el gas natural (GN). Se supone que esta es la tecnología puente, tras haber cerrado bárbaramente las centrales nucleares y desear no haber tenido que utilizar las de carbón[23], para llegar al mundo de la electricidad verde[24] en Alemania. Lo quería Merkel, lo quiere Habeck (Verdes, ministro de Economía), aunque éste pía por el hidrógeno. Verde, claro.

Así las cosas, la idea era construir al menos 30 plantas de al menos 15 Gigawatios para 2030. Ya, Pero llegó la subida de precios del GN, la guerra que desencadenó Rusia contra Ucraina[25] (2022) y los problemas presupuestarios de finales de 2023. El coste de las plantas previsto para los próximos años es de € 60.000 M. Así que no va a poder ser. Y si no hay centrales nucleares disponibles, ¿qué hacer?

Carbón. Lo más contaminante (no por el CO2, que no es un contaminante, sino por la efusión de derivados de la quema de carbón a la atmósfera). Lo que más CO2 emite[26], que parece ser anatema para los Verdes. Al menos en teoría. En centrales de 40 años de antigüedad. Que queman lignito, que es lo peor de lo peor[27]. Y cuyas emisiones de metano ocultan, hipócritamente.

Vistas las fuentes de energía eléctrica de Alemania en la actualidad, pasemos a analizar las consecuencias de esta transición energética.

Los macroagregados económicos sufren. Y si sufre Alemania, sufre la UE toda[28].

Desde 2020, Alemania se ha convertido en un país rezagado, con un Producto Interior Bruto (PIB) que ha avanzado un 5% menos que el de la eurozona. Durante 2023, su PIB se ha contraído un 0,3%. Alemania ha sido la única gran economía de la OCDE que acabó 2023 en crecimiento negativo. Y lo que es peor, las previsiones del Instituto de Economía Alemana[29] prevén una nueva contracción del 0,5% para el PIB nacional en 2024.

The Deindustrialization of Europe in Five Charts – Watts Up With That?

Alemania se enfrenta a una crisis existencial. Aunque su sector servicios representa el 70% de la economía nacional, el sector industrial sigue teniendo un gran peso en su PIB, mayor que el de sus socios de la Eurozona, con un 24% en 2022, según la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa[30].

La producción industrial cayó durante siete meses consecutivos, hasta tocar fondo en diciembre de 2023, con -1.6%. En el conjunto del año cayó un 10% respecto de los niveles anteriores a la pandemia. Aunque la producción industrial mejoró en enero y febrero de 2024, cayó en marzo un 0,4% intermensual, que en términos interanuales supone un descenso por encima del 3%.

No se prevén cambios de tendencia, pues Alemania se enfrenta a problemas estructurales, que son esencialmente cinco: el precio del GN, los altos tipos de interés[31] (que encarecen la financiación de sus proyectos), la menor demanda externa desde fuera de la UE[32], la pérdida de competitividad (que reduce las exportaciones[33]) y el débil consumo interno[34].

Los problemas están identificados, pero no se puede esperar solución alguna con este gabinete, cuyas palancas económicas están manejadas por un incompetente, el ministro de Economía y Política Medioambiental Robert Habeck[35]. Tan es así que, tras haberse desempeñado en diversos gobiernos y en el parlamento alemán durante años, su recomendación a las empresas cuando su situación económica devenga difícil es “no entréis en bancarrota, sólo dejad de producir. La economía está bien, sólo los números son malos”[36]. Pero no se quedó ahí. Añadió en junio de 2023[37] que “Alemania deberá reducir su capacidad industrial si a finales de 2024 Rusia no prorroga su acuerdo de suministro de GN a través de Ucrania y nada lo reemplaza”.

Todo país ha tenido alguna vez incompetentes al mando, pero idiotas[38] sin remedio, difícilmente. Y en circunstancias como las actuales, con un Estado cada vez más presente en la economía de cada país occidental, las perspectivas son poco halagüeñas[39]. Así es: no se prevén cambios[40]en la gestión energética[41]. Los precios de la energía crecerán y dañarán más a la industria.

Consumer price index – German Federal Statistical Office (destatis.de)

Las compañías energéticas EnBW and EWE anunciaron su intención de aumentar las tarifas, que se prevé suban un 6%. Si a ello añadimos que los impuestos sobre el CO2 se han duplicado en 2024[42], sabemos que la inflación no va a ceder[43].

Por lo tanto, las empresas industriales intensivas en energía, si sobreviven[44], perderán competitividad. Es probable que la fabricación de productos químicos, metales básicos y productos papeleros siga sufriendo y viendo cómo disminuye su presencia a lo largo de los años[45]. El sector de la construcción cayó en junio de 2023 un 2,8% con respecto al mes de mayo. Las principales empresas que requieren de energía abundante y barata están saliendo del país, buscando unas condiciones económicas más favorables.

Con carácter general, estas industrias energiaintensivas han visto disminuir su producción en un 22,5% desde diciembre de 2021. Las consecuencias se vienen poniendo de manifiesto desde hace años: las empresas cierran y se van de Alemania a un ritmo creciente, como se puede ver en el gráfico de inversión alemana directa en los EE. UU., en miles de millones de dólares.

Sourcestatista

Germany’s Economic Bloodbath Worsens as Green Revolution Causes Economy to Bleed to Death – Watts Up With That?

Visto lo que las elecciones en materia energética de los gobiernos alemanes implican per se, veamos ahora las consecuencias. Los costes para industria, agricultura, construcción y bienestar se seguirán elevando sin cesar. Eso ya ha incrementado el descontento, pero más lo hará en el futuro. Por ejemplo, por las medidas restrictivas que sugiere el Profesor Hans Joachim Schellnhuber[46], quien, en la más pura línea comunista de la RDA, propone atribuir a cada ciudadano el derecho a consumir 3 toneladas/año de CO2 para su consumo[47]. No sorprende ver que la antigua ministra de Familia con Merkel (2009/2013), Kristina Schröder, afirme “Cómo vivimos, nos calentamos, paseamos, viajamos y lo que comemos podrían pronto dejar de ser decisiones individuales para ser dictadas por el Estado”[48].

Por su lado, los agricultores han protestado firmemente durante una semana de movilizaciones en enero de 2024. Gigantescos convoyes de camiones y tractores ocuparon las calles de las grandes ciudades para evitar la retirada de los subsidios[49] al diésel, medida que los haría quebrar de inmediato.

Por último, veamos la situación política. Las dificultades generadas en toda la población por medidas contra los combustibles fósiles y la energía nuclear[50], sumadas a las consecuencias de la inmigración masiva propiciada por la canciller Merkel, han creado unas malas expectativas políticas para el actual gobierno. La izquierda dominante en el gobierno ha intentado prohibir el partido de la derecha (AfD) como “amenaza contra la democracia”[51]. En diciembre de 2023, los servicios secretos recibieron autorización para controlar sin límites la rama de ese partido en Sajonia, que además, fue declarada de extrema derecha por la Oficina para la protección de la constitución[52].

En las elecciones al parlamento europeo celebradas el pasado 9 de junio de 2024 en los 27 países de la Unión, los resultados en Alemania[53] han puesto contra las cuerdas al gobierno de coalición SPD/FDP/Verdes y, de paso, a la Comisión de la UE. Y todo por seguir las líneas maestras de los Verdes, a los que llaman Sandía, verdes por fuera y rojos por dentro. Poco les pasa.

[1] Es decir, los EE. UU., la URSS, Gran Bretaña y Francia.

[2] Estamos en 2024. No parece otearse una nueva situación de enfrentamiento, ni potencial siquiera.

[3] Que lo fue de nuevo tras la unificación de la RFA y la DDR (Deutsche Demokratik Republik) en 1990.

[4] Si usted, lector, cree que la UE, más allá del MCE, ha beneficiado a sus miembros (allende los fondos de cohesión y otras transferencias a sus miembros más débiles), piénselo de nuevo. Maastricht y Lisboa construyeron el ataúd y cavaron la fosa de la UE. Deles tiempo y la llenarán.

[5] Socialistas

[6] Cristianodemócratas

[7] https://es.wikipedia.org/wiki/Alianza_90/Los_Verdes

[8] Si el presidente Scholz no sigue las pautas de los Verdes, la coalición se rompe y el Sr. Scholz pasa a la Historia. No quiere, al menos ahora.

[9] A los dos años de su salida del poder, la CDU que fue de Merkel vuelve a propiciar la energía nuclear. Piénsese que el movimiento contra la energía nuclear ha sido un fuerte factor movilizador transversal de la opinión pública alemana. Pero las dificultades energéticas están haciendo girar la opinión. En una encuesta de la emisora pública ARD (abril 2023), el 59% de los encuestados afirmaba que desmantelar las últimas tres centrales nucleares era una decisión incorrecta. Entre los votantes del CDU/CSU, las cifras llegaban a un 90% de rechazo. Pero ya es tarde.

[10] O más pinturero todavía. El ministro de Energía de región de Baja Sajonia, Christian Meyer (Verdes), emitió el primer permiso de desmantelamiento de la central nuclear de Grohnde, antaño la más productiva del planeta, que fue cerrada el 31 de diciembre de 2021, diciendo: «La central nuclear de Grohnde no volverá a funcionar nunca más y ahora será desmantelada pieza por pieza. La energía nuclear es cara, no es necesaria y el problema de los residuos nucleares aún no está resuelto».

[11] El gas natural subió al final de la plandemia por la suma de la fuerte demanda china y europea, bastante antes del inicio de la guerra en febrero de 2022.

[12] La energía solar, en Alemania, es extremadamente ineficiente. Lo es por la latitud de Alemania, aunque también por la frecuente cubierta de nubes. Por eso tiene menos rendimiento que en España, por poner un ejemplo. Y por eso implantan más unidades, para compensar su miserable eficiencia.

[13] Me refiero a sus administradores y vividores de la política, no a los ciudadanos, que votan y pierden el control acto seguido.

[14] Junto con el autor de este artículo, Georg Etscheit La energía eólica y sus devastadoras consecuencias para las personas y la naturaleza: EL EJE DEL BIEN. ACHGUT.COM

[15] Los efectos de los miles de «turbinas eólicas» que se elevan hasta 250 metros de altura -las turbinas más modernas alcanzan unos 300 metros de altura- son enormes. Las gigantescas plantas eólicas cubren gran parte del norte, este y oeste de Alemania y, cada vez más, del Mar Báltico y la bahía alemana (Deutsche Bucht). Se prevé sumar 10.000 turbinas más, de 250 metros. El biotopo circundante quedará irreversiblemente arruinado.

[16] Alemania prevé instalar otras 10.000 turbinas sobre las 30.000 actuales, lo que significa que el 2% del territorio alemán quedará destruido.

[17] Si creen que alguien en el partido Verde ha alzado la voz, se equivocan.

[18] En un estudio publicado en 2017 por el German Aerospace Center del Institute of Atmospheric Physics en Oberpfaffenhofen muestra que entre 5 y 6 mil millones de insectos mueren al día por la acción de los rotores durante la estación cálida (de abril a octubre).

[19] De acuerdo con la Society for the Rescue of Dolphins, afectan gravemente a la población de marsopas en los mares del Norte y Báltico.

[20] La gente que vive cerca de las turbinas se queja con frecuencia de “fuertes problemas de salud como insomnio, mareos, jaquecas, depresión, tinnitus, problemas de vista y audición y arritmias”.

[21] P Gosselin (notrickszone.com)

[22]  Germany Begins Felling 120,000 Trees From ‘Fairy Tale’ Forest to Make Way for Wind Turbines – Watts Up With That?

[23] O no tanto. El presidente de la Federal Network Agency (Bundesnetzagentur) Klaus Müller (Verdes), prohibió el desmantelamiento de las plantas de carbón, que uno nunca sabe. En España, el PSOE las hubiera destruido.

[24] Electricidad verde y gas natural casan mal, pero no es el único matrimonio contra natura que los Verdes presiden.

[25] Ahí aprendieron los alemanes que el GN iba a estar disponible sólo vía gasoducto desde Noruega o en forma de GNL, gas natural licuado. El GNL es gas natural, pero líquido y a – 162°C. Y mucho más caro. Y ha requerido ser refrigerado (utilizando mucha energía) y transportado con grandes emisiones de CO2 por los océanos. En los puertos del Báltico y del Mar del Norte se inyecta en el gasoducto de GN alemán a través de terminales de GNL, aun obsoletas, adquiridas a toda prisa donde las encontraron.

[26] “No sólo CO2, sino también metano, que surge en la fase de extracción. El metano es capaz de absorber 120 veces más radiación infrarroja que el CO2, lo que lo convierte en un poderosísimo gas de efecto invernadero. ¿Y qué ocurre? Una organización climática inglesa llamada EMBER ha dado a conocer que Alemania lleva años subestimando (yo diría «amañando») sus datos de emisiones de metano procedentes de la minería de carbón. La cosa es tan escandalosa que Alemania, produciendo el 44% de todo el carbón lignito de la Unión Europea afirma que únicamente emite el 1% del metano de la Unión. ¿Cómo es esto posible? Porque los germanos utilizan una metodología del año 1989, totalmente obsoleta, ignorando durante años que el metano de la minería hay que medirlo de otro modo.” Alemania amaña sus datos de emisiones – Manuel Fernández Ordóñez – Libre Mercado

[27] Hay gente que se pregunta si el ministro Habeck y los Verdes sobrevivirán a estos despropósitos en las próximas elecciones generales.

[28] Alemania representa aproximadamente un 25% del PIB de la eurozona. El históricamente fuerte sector manufacturero (más de un 20% del PIB) de la locomotora económica de Europa atraviesa su peor momento de los últimos años.

[29] Economía alemana: ¿cuesta abajo también en 2024? – DW – 02/01/2024

[30] Germany | UNECE

[31] Que Alemania ha conseguido reducir en 0, 25 puntos a primeros de junio de 2024, aunque la inflación sea un problema para el resto de la Eurozona.

[32] La RP China importa menos productos alemanes. Recuérdese que los principales mercados de exportación de Alemania son el resto de la UE (el 54,8% de las exportaciones alemanas); EE. UU. (10,1%) y la RP China, con el 6,2%. Las exportaciones a EE. UU. crecen, las dirigidas a la UE se han estancado y las enviadas a China se están contrayendo.

[33] En realidad, todos menos la baja demanda china son epifenómenos de la estupidez energética, cuyos altos precios han destrozado las economías de la zona euro y particularmente la alemana.

[34] No hay cinco sin seis: el panorama es peor de lo que prevé el FMI. En noviembre de 2023, el Tribunal Constitucional alemán dictaminó que el uso por parte del Gobierno de coalición de Olaf Scholz de instrumentos fuera de balance para financiar los fondos climáticos era ilegal.

[35] Habeck carece de experiencia alguna en economía, energía, ingeniería o gestión empresarial. Sus estudios son de filología alemana y filosofía BMWK – Dr Robert Habeck

[36] Germany’s Energy Mess Intensifies: Power CEO Warns of Further “Rising Prices” – Watts Up With That?

[37] ‘No Secure Scenario’: Germany Could Face Crippling Energy Shortages When Ukraine-Russia Gas Deal Burns Out | The Daily Caller

[38]  DRAE: Tonto o corto de entendimiento. En este caso dobla perfectamente con la segunda acepción: engreído sin fundamento para ello.

[39] Una nueva presidencia Trump provocaría tensiones comerciales entre EE. UU. y la UE. Alemania, el mayor exportador europeo a EE. UU., sufriría las consecuencias.

[40] El CEO de Eon advierte de la subida de los precios de la electricidad como consecuencia de la transición energética (blackout-news.de)

[41] La inflación de los últimos años tiene relativamente poco que ver con la Guerra de Rusia contra Ucrania pero mucho que ver con la política radical de erradicar los combustibles fósiles y la energía nuclear.

[42] Un incremento hasta € 40 por tonelada, que el 1 de enero de 2025 será de € 50 por tonelada y llegará a € 65 en 2017 Precio del CO2 / Impuesto del CO2 2024 para calefacción y repostaje (finanztip.de)

[43] El aumento del precio del CO2 decidido por el gabinete alemán encarecerá la gasolina, la electricidad y la calefacción.

[44] “En los últimos meses, varios suministradores han tenido que cerrar o entrar en suspensión de pagos Siguiente Proveedor de automoción cierra planta en Turingia – 300 puestos de trabajo perdidos (blackout-news.de)

[45] Se está produciendo una escabechina. Vean Green Bloodbath: Major Industries Closing Down As German Energy Prices Soar – Watts Up With That?

[46] Antiguo director del Potsdam Institute for Climate Impact Research (PIK).

[47] El alemán medio emite 11 toneladas/año. Reducirlas a 3 exigiría un esfuerzo excesivo, inalcanzable.

[48] Y dentro del gobierno, los activistas (Verdes, obviamente) piensan que “la protección al clima (sic) es una potente palanca para hacer retroceder al sistema capitalista.”

[49] El gobierno había optado por eliminar los subsidios para hacer frente a un desequilibrio de € 17.000 M en los presupuestos de 2024, tras una sentencia del tribunal constitucional Q&A – What the German top court’s ‘debt brake’ ruling means for climate policy | Clean Energy Wire. Las protestas masivas lo impidieron.

[50] Todo en vano, a pesar de su enormidad Germany On Track To Miss Climate Goals Despite $500B+ Green Spending Spree | The Daily Caller

[51] https://youtu.be/nuF_7hau7z4?si=5hpxXxH2PYgVDkjS

[52] Oficina para la Protección de la Constitución: AfD en Sajonia clasificada como definitivamente extremista de derecha | ZEIT ONLINE

[53] CDU:29 escaños (antes 23)/AFD:15 (antes 9)/SPD:14 (antes 16)/Verdes:13 (antes 21)/FDP:5 (antes 5). En negrita, los partidos de la coalición de gobierno, que entes tenían (en el parlamento europeo) 42 escaños y ahora 32.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.