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Un blog reaccionario

«Verum, Bonum, Pulchrum»

Rusia y Ucraina. Una relación tempestuosa IV

por | 8 Jul 2023 | Países / Áreas geográficas

La guerra que Rusia ha desencadenado dura ya más de un año. Para poner la situación en perspectiva, me ha parecido adecuado presentar algunos aspectos históricos que podrían ser de utilidad, ampliando el plazo del análisis. La relación entre ambos países se remonta a un pasado lejano y siempre es bueno conocer cómo ha sido la interacción que han mantenido. Así podremos ubicar mejor los acontecimientos que vamos conociendo[1].

Sobre eso versó la primera entrega Rusia y Ucraina. Una relación tempestuosa | José Ramón Ferrandis (joseramonferrandis.es), así como la segunda, https://joseramonferrandis.es/rusia-y-ucraina-una-relacion-tempestuosa-ii/ ésta centrada entre 1986 y 2022. La tercera https://joseramonferrandis.es/rusia-y-ucraina-una-relacion-tempestuosa-iii/ mostró lo esencial de los aspectos militares desde el primer momento de la invasión. Y esta cuarta y última revela la voluntad permanente de Rusia, la URSS y Rusia de expandirse territorialmente todo lo que le permita el entorno.

Para intentar entender las motivaciones del presidente Vladimir Putin ordenando la invasión de Ucraina el 24 de febrero de 2022, es aconsejable remontarse a algunas actuaciones anteriores de la Unión Soviética desde 1939, recién firmado el Pacto Germano Soviético. Recuérdese que, en 1918, la Rusia Soviética había firmado la Paz de Brest-Litovsk[2]. Rusia primero y la URSS (desde su constitución en diciembre de 1922) después se dedicaron a intentar recuperar por cualquier medio la extensión máxima que había alcanzado el Imperio Ruso en Occidente.

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Los efectos del Tratado de Brest-Litovsk no fueron muy duraderos, pues el Imperio Alemán perdió la guerra y se descompuso. Veamos lo que pasó con los países cuyo territorio pretendía recuperar o conquistar en todo o en parte la Rusia soviética, después la URSS y finalmente Rusia.

Empecemos por Polonia. La firma del Armisticio de Compiègne[3] implicó el establecimiento del primer estado polaco independiente en más de 120 años. En el Tratado de Versalles se reconoció la independencia polaca y se definió su frontera occidental, incluido el pasillo o corredor de Danzig.

El 23 de agosto de 1939, Alemania y la URSS firmaron el Pacto Von Ribbentrop-Molótov de no-agresión. El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia. El 17 de septiembre comenzó la invasión soviética de Polonia. Los ejércitos alemán y soviético se repartieron Polonia, como habían acordado en las cláusulas secretas del Pacto Von Ribbentrop-Molótov. La Unión Soviética recuperó las zonas de Bielorrusia que quedaron bajo control polaco tras la Guerra Polaco-Soviética[4].

Los territorios polacos ocupados por los soviéticos fueron reocupados por Alemania durante la Operación Barbarroja[5] en junio de 1941. La contraofensiva del Vístula-Óder situó a Polonia de nuevo bajo control soviético, que duró entre 1944 y 1989, bajo la forma de República Popular de Polonia. Las fronteras polacas, establecidas en la Conferencia de Potsdam, sufrieron un cambio drástico: la zona del Este quedó en poder de la URSS y un territorio equivalente en el Oeste, hasta la Línea Oder-Neisse, fue otorgado a Polonia, con cargo a territorios alemanes.

El 23 de marzo de 1918 se constituyó la República Popular Bielorrusa. La derrota alemana situó a Bielorrusia a merced de la Rusia soviética y de Polonia. El 2 de enero de 1919, los bolcheviques proclamaron en Smolensk la República Socialista Soviética de Bielorrusia. Poco más tarde, dividieron la república socialista entre la RSFS de Rusia y la RSS Lituana-Bielorrusa, al despojar a Lituania de Vilna. Tras la Guerra Polaco-Soviética, la URSS y Polonia se repartieron los territorios bielorrusos en la Paz de Riga. La parte rusa se convirtió en la RSS Bielorrusa. La parte bielorrusa bajo control polaco fue ocupada por la Unión Soviética durante la invasión soviética de Polonia de 1939. Durante la invasión alemana de la Unión Soviética, en 1941, Bielorrusia fue ocupada de nuevo. Después de la Operación Bagration, en 1944, Bielorrusia fue ocupada otra vez, pero por los soviéticos. Al finalizar la guerra, Polonia no recuperó los territorios bielorrusos que administraba, que fueron anexados a la RSS de Bielorrusia.

El 2 de febrero de 1920, Estonia y la Rusia soviética firmaron el Tratado de Tartu. Rusia renunció al control sobre Estonia «para siempre». En el Pacto Molótov-Von Ribbentrop, la Unión Soviética obtuvo la aprobación alemana para integrar a Estonia en su esfera de influencia. Después de la invasión de Polonia, la Unión Soviética exigió bases militares en Estonia, cosa que obtuvo. El 14 de junio de 1940, la Unión Soviética bloqueó a Estonia por mar. Dos días después, los soviéticos exigieron a Estonia que permitiera la ocupación militar, acusándolos de conspirar contra la Unión Soviética. Al día siguiente, los soldados soviéticos estacionados en sus bases dentro de Estonia tomaron el poder. El 21 de julio, Estonia fue proclamada república socialista, y el 6 de agosto fue anexionada a la Unión Soviética bajo el nombre de República Socialista Soviética de Estonia, que tras el interregno nazi fue reocupada por la URSS desde septiembre de 1944 hasta el 31 de agosto de 1994, cuando los soldados de Rusia la evacuaron.

Después del armisticio de Compiègne, Letonia proclamó su independencia. No obstante, Alemania, con el apoyo de los Aliados, permaneció en Letonia para defenderla de los bolcheviques rusos, que ya estaban ocupando regiones al este de Letonia, incluida Riga.

En la batalla de Daugavpils, los ejércitos de Polonia y de Lituania vencieron al el Ejército Rojo. El 20 de agosto de 1920, la Rusia Soviética reconoció la independencia de Letonia. En 1939, la URSS tras invadir Polonia, Estonia, Letonia y Lituania, presionó para que permitieran el establecimiento de bases militares en sus territorios. Letonia accedió el 5 de octubre de 1939. El 16 de junio de 1940, la Unión Soviética invadió Letonia, a la que anexionó el 5 de agosto bajo el nombre de República Socialista Soviética de Letonia. El 10 de julio de 1941, los ejércitos alemanes ocuparon totalmente Letonia. Al revertirse el curso de la guerra, los soviéticos avanzaron hacia Letonia, capturando Riga el 13 de octubre de 1944.

Letonia formó parte de la Unión Soviética hasta el 21 de agosto de 1991, cuando logró su independencia.

A finales de 1918, la Rusia soviética ocupó la mitad oriental de Lituania. El 27 de febrero de 1919, los bolcheviques proclamaron la República Socialista Soviética Lituana-Bielorrusa, pero tuvieron que abandonar Vilna el 19 de abril por el avance del ejército polaco.

Durante la Guerra Polaco-Soviética, Vilna fue capturada por el Ejército Rojo. Tras la Batalla de Varsovia, los soviéticos se retiraron de Polonia y entregaron el control de Vilna a Lituania. El 12 de junio de 1920, los rusos reconocieron la independencia de Lituania.

Por el clausulado secreto del Pacto Molótov-Von Ribbentrop, la URSS ocupó Lituania el 15 de junio de 1940. El 21 de julio, Lituania fue incorporada a la URSS bajo el nombre de República Socialista Soviética de Lituania.

Para mediados de 1944, el Ejército Rojo inició la recaptura de Lituania. Tras la batalla de Memel, Lituania quedó bajo total control soviético, situación que permaneció hasta septiembre de 1991, cuando la URSS reconoció su independencia.

Tras el Tratado de Brest-Litovsk, Alemania tomó Helsinki el 13 de abril de 1918. Con el Pacto Von Ribbentrop/Molótov ya vigente, Rusia atacó a Finlandia el 30.11.1939 para hacerse con partes de ella. Después de sufrir un fallido intento de invasión soviética entre 1939 y 1940, Finlandia perdió el acceso al lago Ládoga. En 1941 participó junto con Alemania en la invasión de la Unión Soviética, en las regiones de Carelia y en los alrededores del Ládoga y Leningrado. Finlandia recuperó los territorios perdidos en 1920 y 1940, pero al revertirse el curso de la guerra contra Alemania, los finlandeses tuvieron que rehacer sus fronteras con la Unión Soviética en 1944. En el Armisticio de Moscú, Finlandia realizó mayores concesiones territoriales y perdió su salida al Ártico. Finlandia conservó su autonomía y no cayó en la esfera de influencia soviética.

En 1917, las naciones de Transcaucasia (Armenia, Azerbaiyán y Georgia), habían obtenido cierta autonomía. En abril de 1918, las tres naciones formaron una federación, la República Federativa Democrática Transcaucásica. Dicha Federación proclamó su independencia de Rusia. El 26 de mayo, Georgia se separó de la Federación. Armenia y Azerbaiyán lo hicieron el 28 de mayo.

En 1920, los nacionalistas turcos derrotaron a los ejércitos armenio, británico, francés y griego. Turquía recuperó territorios en perjuicio de Georgia y Armenia[6]. Azerbaiyán fue ocupada por la Rusia soviética en abril de 1920, y desde allí se lanzaron campañas militares contra Armenia y Georgia, que fueron convertidas en repúblicas socialistas soviéticas. Armenia, Azerbaiyán y Georgia fueron administradas colectivamente bajo el nombre de la República Federativa Socialista Soviética de Transcaucasia entre 1922 y 1936. Posteriormente fueron repúblicas socialistas soviéticas.

Esta es la historia de la incesante sístole soviética[7]. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética se había anexionado los siguientes países y territorios: Bielorrusia occidental y Ucrania occidental, de la Segunda República polaca. Estonia, Letonia y Lituania, ocupadas en agosto de 1940 y desde 1944. Besarabia (Moldavia), Hertsa y parte de Bucovina, ocupadas después de lanzar un ultimátum a Rumanía en 1940. En Finlandia, Carelia (ocupada en 1941), la comarca de Pechenga/Petsamo, en 1944 y partes de Salla en 1945, así como un contrato de arrendamiento por 50 años en la base naval de Porkkala[8]. Rutenia de los Cárpatos, anteriormente de Checoslovaquia, ocupada en 1944. Prusia Oriental (ahora óblast de Kaliningrado) obtenida de Alemania en 1945. La región de Klaipeda, anexada a Lituania en 1945.

De todos estos territorios, Pechenga, Salla, Tuvá[9], Kaliningrado, Klaipeda, Kuriles[10] y Sajalín[11] se agregaron formalmente al territorio de la RSFS de Rusia.

Complementariamente, al final de la Segunda Guerra Mundial, la URSS estableció siete estados satélites en Europa Central y Oriental, formalmente independientes pero determinados por la URSS en sus políticas internas y externas. Fueron (por orden alfabético) la República Popular Socialista de Albania (hasta 1961), la República Popular de Bulgaria, la República Socialista Checoslovaca, la República Democrática Alemana, la República Popular de Hungría, la República Popular de Polonia y la República Socialista de Rumania (hasta 1965).

Después de la implosión de la URSS, La Federación Rusa ha estado involucrada en disputas territoriales con algunos de sus vecinos. Eso incluye a Japón (por las islas Kuriles), a Letonia por la comarca de Pitálovo, a China por partes de las islas de Tarabarov y Bolshoi Ussuriyski, a sus vecinos circundantes sobre los límites del mar Caspio y a Estonia sobre la frontera que comparten. Rusia disputó a Ucraina el estatus de Sevastópol, pero finalmente acordó que pertenecía a Ucraina en el Tratado de amistad ruso-ucraniano de 1997. Rusia renunció a la isla deshabitada de Tuzla mediante el Tratado sobre el mar de Azov y el estrecho de Kerch de 2003.

Finalmente, por su inmediatez y escasa antecedencia a la guerra de invasión desencadenada por Rusia en Ucraina en 2022, que es la clave de estos cuatro artículos, la Federación rusa ha utilizado sus fuerzas armadas, formaciones irregulares armadas y apoyo material para establecer estados disidentes favorables a sus intereses expansionistas en Transdnistria (Moldavia) después de la guerra de Transdnistria, así como en Osetia del Sur y Abjasia, después de la guerra de 2008 en Georgia[12].

El 1 de octubre de 2022 publiqué mi opinión sobre lo acontecido en Moldavia (Transdnistria 1990/1992), Georgia (Osetia del Sur, Abjasia, 2008) y Kazajstán (tutela militar, 2021) https://joseramonferrandis.es/la-nueva-guerra-imperialista-de-putin/, que reitero. Putin, envalentonado por la tibia reacción de Occidente a su anexión de Crimea y Sevastópol[13], tomó fuerzas y realizó el ataque frontal que venía preparando desde hacía años. Y es comprensible que pensara en un paseo militar.

Imagino que pudo establecer un paralelismo basado en la no-respuesta de Francia a la entrada de Alemania en Renania/Rheinpfalz (1936), que se remilitarizó contra las estipulaciones de Versalles, y no pasó nada. Y estoy seguro de que los Acuerdos de Múnich de septiembre de 1938 vinieron a su memoria[14], cuando para evitar una guerra que parecía inminente, Georges Daladier y Neville Chamberlain, en nombre de Francia e Inglaterra, consintieron que la Alemania nazi se anexionara los Sudetes checos[15], “para preservar la paz”.[16] Mutatis mutandis, Putin entró en el Donbás y se quedó con Crimea y Sevastópol, haciendo caso omiso de los Tratados firmados en su día. Es el riesgo (más bien, la certeza) de la vecindad con Rusia[17].

Para Putin, el Tratado de Belaveza/Bialowieza es como el Tratado de Versalles para Hitler: una intolerable humillación. Y a remediarla se ha dedicado. La idea es que él pasaría a ser un referente de la Historia de Rusia, el líder que ha recuperado los territorios que fueron del Imperio Ruso y de la URSS. Al nivel de Pedro I Románov y de Vladimir Ilich Uliánov.

Es una apuesta fuerte. De salir como el presidente de Rusia quiere, ya hemos visto la recompensa. De no salir como Putin prevé[18], dará con los huesos de Rusia en el sumidero de la Historia, arrastrando consigo a una población que está por completo al margen de estas veleidades.

La responsabilidad de esta guerra de conquista[19] que ha iniciado el presidente ruso recae por completo sobre los hombros de Rusia. Las consecuencias, en un entorno caracterizado por una demografía bajo mínimos, unas fronteras enormemente extensas, unos vecinos largo tiempo amenazados[20] y una economía esencialmente de materias primas, pueden ser enormes y duraderas.

Desde un punto de vista estrictamente militar, ya no quedan países en la zona que no estén o quieran estar en la OTAN[21]. No es de extrañar, a la vista de la historia de Rusia y la URSS en relación con los países de su entorno[22]. Sólo un organismo supranacional con un liderazgo fuerte les protegerá de futuros ataques de Rusia contra su integridad territorial.

A continuación verán un mapa en el que aparecen los países de la UE, de la OTAN, las fronteras de la URSS y otros datos que permiten permanecer un buen rato observando detalles. Lo que no aparece son los años en que se fue ampliando la OTAN[23], ni todos los miembros de la organización.

fotonoticia_20220321103905_9999_v2.jpg (1205×1205) (europapress.es)

Los miembros de la OTAN son 31 y sus fechas de acceso, éstas[24]. En 2008, el presidente de Ucrania Víktor Yúshchenko, solicitó la entrada de su país en la OTAN[25]. En 2010, Víktor Yanukóvich retiró la solicitud. En 2020, el presidente Volodímir Zelenski aprobó la Estrategia de Seguridad Nacional con objeto de llegar a ser miembro de la OTAN.

No hemos hablado de las consecuencias económicas de esta guerra, ni de sus consecuencias geopolíticas, ni de los aspectos institucionales multilaterales, ni de la eventual utilización de armamento nuclear. Siendo todos ellos asuntos conexos, y muy importantes, están más allá del interés primero y principal que alumbra estos cuatro artículos, que es incardinar históricamente la situación.

Espero haberlo conseguido.

[1] Ya sabemos que “la primera baja en una guerra es la verdad”, pero eso no va a detenernos.

[2] La Paz de Brest-Litovsk es un tratado firmado el 3 de marzo de 1918 en la ciudad bielorrusa de ese mismo nombre (ahora, Brest) entre el Imperio alemán, Bulgaria, el Imperio austrohúngaro, el Imperio otomano y la Rusia Soviética. Por su virtud, Rusia renunciaba a Finlandia, Polonia, Estonia, Livonia, Curlandia, Lituania, Ucrania y Besarabia, en favor de los Imperios Centrales. La derrota alemana en la Primera Guerra Mundial anuló el tratado. Rusia se aplicó a fondo y todas sus concesiones habían sido recuperadas en 1940, salvo en el caso de Finlandia y Turquía. La paz de Brest-Litovsk se firmó porque, según Lenin, continuar la guerra implicaría la invasión de Rusia por los alemanes y la caída del régimen bolchevique por su debilidad militar. Lenin confiaba en que el estallido de otras “revoluciones soviéticas” en el resto de Europa permitiría a Rusia recuperar el terreno perdido.

[3] El Armisticio del 11 de noviembre de 1918 se firmó cerca de Compiègne y finiquitó los combates en la Primera Guerra Mundial entre los Aliados y el Imperio alemán. Previamente se habían establecido armisticios con Bulgaria, el Imperio otomano y el Imperio austrohúngaro. El Armisticio de Compiègne entró en vigor a las 11:00 (hora de París) del 11 del 11 de 1918. Subrayó la victoria aliada pero no fue una rendición alemana.

[4] Polonia pretendía recuperar los territorios perdidos a finales del Siglo XVIII y los soviéticos, los que habían pertenecido al Imperio ruso antes de la Primera Guerra Mundial. Las fronteras entre Polonia y la Rusia soviética no habían sido definidas en el Tratado de Versalles. Comenzó el 14 de febrero de 1919 y finalizó el 18 de marzo de 1921 con el Tratado de Riga.

[5] Que supuso la invasión de la Alemania nazi a la URSS a pesar del Pacto firmado el 23 de agosto de 1939.

[6] El genocidio turco sobre los armenios data de esas fechas.

[7] Si se prefiere disponer de cifras, la extensión de la URSS en 1933 era de 21.265.822,8 km². En 1991 había alcanzado los 22.402.200 km².

[8] Que revirtió a Finlandia en 1955.

[9] República centroasiática.

[10] En disputa con Japón tras su invasión por la URSS el 18 de agosto de 1945, tras Hiroshima y Nagasaki, virtualmente vencido el ejército imperial japonés.

[11] Con una trayectoria similar a las de las islas Kuriles.

[12] En 2008, poco después de anunciar el reconocimiento de Abjasia y Osetia del Sur, el entonces presidente ruso Dmitri Medvédev reclamó un área de influencia privilegiada en el extranjero cercano alrededor de Rusia.

[13] La respuesta de la UE fue prácticamente inexistente, del todo incapaz de arañar la coraza rusa. Putin tomó buena nota.

[14] O a los informes de sus asesores, tanto da.

[15] Ya saben la excusa: allí vivían germanoparlantes, como en Donetsk y Lugansk hay rusoparlantes.

[16] La paz duró 11 meses más, pero Winston Churchill no se llamaba a engaño. Su frase todavía resuena: “Por evitar la guerra habéis incurrido en el deshonor, y ahora tendréis deshonor y guerra”

[17] La anexión a Rusia de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, las cuatro ocupadas, se ha formalizado al resultar incorporadas como sujetos federales de la Federación de Rusia. El gobierno de Vladímir Putin hizo oficial la anexión el 30 de septiembre de 2022. El 3 de octubre de 2022 fue ratificada por la Duma Estatal- El día 4 lo fue por el Consejo de la Federación. El día 5 fue promulgada por Putin.

[18] De momento, la Corte Penal Internacional (CPI) ha emitido el 17 de marzo de 2023 sendas órdenes de arresto contra Vladímir Putin, presidente de Rusia, y María Lvova-Belova, Comisionada Presidencial para los Derechos del Niño en Rusia. Se remiten a responsabilidades de ambos por la deportación y transferencia ilegal de niños durante la invasión rusa de Ucrania. Nunca se había cursado una orden de arresto contra el presidente de un miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Adicionalmente, el 28.2.2023, Karim Khan, fiscal jefe de la CPI, dijo que planeaba abrir una investigación sobre las denuncias de crímenes de guerra en Ucrania “lo antes posible”. Khan anunció que se estaban recopilando pruebas de presuntos crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio cometidos durante la invasión y que se abriría una investigación completa.

[19] La invasión de Ucrania viola la Carta de las Naciones Unidas y constituye un crimen de agresión según el derecho penal internacional y puede ser perseguido bajo la jurisdicción universal. También viola el Estatuto de Roma, pero Ucraina no lo ha firmado y Rusia retiró su firma en 2016. El 27 de febrero de 2022, Ucraina presentó una demanda contra la Federación Rusa ante la Corte Internacional de Justicia, acusando a Rusia de violar la Convención sobre Genocidio de 1948 al alegar falsamente que el genocidio fue un pretexto para invadir Ucraina.

[20] La invasión ha recibido una condena internacional generalizada en los países occidentales, incluidas Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Japón. Brasil, China, India y otros no han condenado la invasión. La ONU condenó la invasión rusa con una amplia mayoría, ratificada en febrero de 2023.

[21] El 9 de febrero de 1990, Mijaíl S. Gorbachov propuso una estructura paneuropea de seguridad, que incluiría el ingreso de Rusia en la OTAN. Durante muchos años estuvieron operativas una oficina de la OTAN en Moscú y una de Rusia en Bruselas.

[22] Otra de las características de las guerras de Rusia contra sus vecinos es la brutalidad ilimitada que ésta practica contra los civiles, las deportaciones de niños y mayores, los bombardeos de la retaguardia y el comportamiento de los soldados del ejército ruso. Esa es una de las razones del alto número de refugiados registrados. El caso de la masacre de Bucha, ya mencionado antes, puede ser conceptuado como “crimen de guerra”.

[23] https://www.nato.int/cps/en/natohq/topics_52044.htm

[24] 1949: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Portugal, Reino Unido y los EE. UU. 1952: Grecia y Turquía. 1955: República Federal de Alemania. 1982: España. 1999: Chequia, Hungría y Polonia. 2004: Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia. 2009:  Albania y Croacia. 2017: Montenegro. 2020: Macedonia del Norte. 2023: Finlandia.

[25] El presidente Putin se pronunció en contra de la posibilidad de dicha adhesión.

Autor del artículo

<a href="https://joseramonferrandis.es" target="_blank">José-Ramón Ferrandis</a>

José-Ramón Ferrandis

Nacido en Valencia (España) en 1951. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Técnico Comercial y Economista del Estado. Salvo posiciones en Madrid, destinado sucesivamente en Ceuta (España), Moscú (URSS), Washington (EE. UU.), Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Profesor de Análisis Riesgo País, Análisis de tendencias y Mercados internacionales. Analista. Escritor (Globalización y Generación de Riqueza, África es así, Crimen de Estado). Áreas de especialización referidas a su trayectoria. Con el blog espera poder compartir experiencias y divulgar análisis sobre asuntos de interés general, empezando por el clima y terminando por la Geopolítica; sin dejar de lado la situación de España. Lo completará publicando semanalmente la Carta de los martes, que tiene 4 años de existencia.